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Entrevista

LUCIANO, EL TAMPIQUEÑO…que atendía en su cantina a Don Eugenio Garza Sada

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Antes de morir, en el 2014, Luciano Galván reveló como en su famosa cantina El Caracol tenía de cliente al empresario que sentó los cimientos del desarrollo de Monterrey, quien consumía cocteles, pero sin alcohol

Luis Alvarado

Cuatro años después de efectuada esta entrevista al tampiqueño Luciano Galván Padilla en Monterrey  -entonces de 93 años de edad-  y a 3 años de su muerte en 2015 se da a conocer su relato  de hombre sencillo y laborioso, el que reúne elementos de cultura del trabajo intenso, visión, coraje, persistencia por salir adelante pese a los infortunios.

Al sufrir una huelga declarada por sujetos ajenos que no eran empleados suyos, Luciano, entonces de 38 años recordaría sus inicios a los 16 años de edad como trabajador ferrocarrilero que cambiaba las obsoletas vías férreas del porfiriato por las modernas en 1940 hasta ser jefe de oficina y luego pasar a ser responsable de tráfico en una empresa de transporte nacional de carga.

Así, sería movido por el destino para auxiliar en la carretera a una mujer que no conocía, Margarita López Portillo, intelectual y literata, propietaria de otra empresa de carga que le ofrece un nuevo empleo.

También relata parte de los andares de su padre, José Galván López, quien de ser mecánico de locomotoras en Guanajuato en 1915, es forzado por el revolucionario Pancho Villa a reparar dos de sus máquinas averiadas tras su derrota en la Batalla de Celaya, para luego ser contratado como el maquinista del tren del Centauro del Norte.

Pero con tan mala suerte que por la equivocación de un subalterno de Villa, le es asignada una máquina que al ser probada por él provoca una tragedia múltiple al dar muerte a decenas de cansados combatientes que dormían posados en las vías que usaban como rígida almohada.

Este es el contenido de la entrevista a don Luciano efectuada el 29 de noviembre de 2014 en su casa del municipio de San Nicolás de los Garza, un año antes de que falleciera a los 94 años de edad, tras haber nacido el 7 de enero de 1924:

LG- “En ese entonces había máquinas chicas y me tocó cambiar las vías antiguas que venían del porfiriato, ahora para los trenes modernos. Después cambié el trabajo… que era muy pesado por el de estibador de Express, yo tenía como jefe a Juan Navarro Castañeda, quien era buena gente conmigo y un día me ofrece un trabajo de oficina y me inicié ahí como aprendiz y al año quedo muy preparado”.

P- Qué sucedió después?

LG- ”Había un pero… me faltaba el certificado de primaria que se exigía para entrar como oficinista de Express… Yo me sentía más preparado que muchos y usaba pantalones de mezclilla de pechera. Luego me pidieron que me fuera a Guanajuato para que me hicieran examen de conocimientos, ahí busco al profesor Navarro y pasé muy bien la evaluación y me entregan mi certificado de primaria, cuando yo solo había estudiado hasta el tercer año de primaria”.

P- Cómo estaba la economía, los salarios?

LG-  “En ese entonces se hablaba de centavos y valían. El sueldo mínimo de un estibador era de $ 2.20 pesos diarios y cuando lo del certificado yo tenía 17 años de edad y entonces me dan de alta como oficinista de planta y a los dos días me ofrecen el puesto de jefe nocturno de 12 a 7:00 am en Empalme, de Escobedo, Guanajuato… y había como 70 trabajadores de planta y 200 extras en cada turno… y me quedé con el puesto”.

Luciano de joven a la derecha

P- Al ser nuevo usted, de 17 años, cómo se llevaba con los trabajadores?, que supongo que no eran fáciles de manejar.

LG- “Pues no me aceptaron fácil como jefe tipos que tenían mucho y que eran mañosos algunos. Había seis tipos que no querían trabajar a mis órdenes y como no querían trabajar les levanto una acta por desobediencia, insultos y por no trabajar, luego éstos me balacean pero no me hieren, solo me querían dar susto, pero poco a poco entraron en razón hasta que terminaron siendo mis guardias, mis guardaespaldas, porque se manejaban valores, dinero. Para entonces yo ganaba $ 6 pesos diarios o 180 al mes”.

P- Qué recuerda de este trabajo como jefe de oficina?

LG- “Pues una vez la chamba me puso a prueba, cuando se me juntaron dos trenes para despachar, el de norte-sur y el de sur-norte, los que debían de llegar con 12 horas de diferencia y a esto se le agrega otro tren, el de Acámbaro, Guanajuato y un cuarto más, el de Irapuato, los que debí atender de acuerdo al reglamento en 20 minutos a cada uno… y los saqué, pero con problemas.

Recuerdo que del tren 3, el de Acámbaro, recibo una caja de valores donde venía adentro una bolsa con $5,000 pesos para el pago de rayas, los que guardé en la caja fuerte grande  de la oficina, pero poco después me entero que lo robaron y las sospechas venían sobre mí. Me mandaron 20 agentes especiales del ferrocarril, investigaron y a los tres días me dicen que me iban a llevar a Guanajuato a hacer la declaración ante el Ministerio Público, como detenido”.

P- Entonces, quién fue el que robó?

LG- “Me llevaron preso a la Alhóndiga de Granaditas, que era cárcel, y quedo detenido junto con mi subalterno Francisco Ugalde, yo me sentía hundido, por algo que no había hecho, estuve como un año conviviendo con criminales. Resulta que se dijo que era yo responsable porque no había asegurado bien la caja al cerrar….un día avisan que llega preso un tipo que andaba gastando dinero a manos llenas en México, le llamaban El Guiriqui.

Ahí en la Alhóndiga tuve que defenderme de un carcelero que me chicoteaba por no ir rápido en la formación de presos y ya enojado que lo agarro a golpes y lo noqueo y eso me valió para que me llevaran a hombros los demás presos y me agarraran respeto. Aquí conocí fusilamientos de presos salteadores o violadores que eran reconocidos por sus víctimas… a las 12 de la noche se tocaba la campana, se formaba al reo a ejecutar frente al pelotón, se fusilaba… y se acabó tanto crimen en esa parte.

Salió en la investigación que en el interior y exterior de la caja fuerte aparecían huellas de José, el oficinista del turno de día. Al final se comprueba que no había complicidad entre nosotros y al año quedo libre por falta de pruebas, cuando yo tenía 18 años de edad”.

P- Siguió trabajando como jefe de oficina?

LG-  “Amparado en el documento que me exoneraba del delito quise pelear para regresar al puesto que tenía, pero la empresa no quería darme el mismo cargo y me dan a elegir entre el dinero como liquidación o la planta de conductor de máquina de un Express y así  empecé como conductor…y ahí duré cinco años y salí cuando ya tenía 23 años de edad”.

Qué hizo al terminar como conductor de locomotora?

LG- “Pues me vine a Monterrey, a vivir aquí por primera vez, llegué sin dinero a  la estación del ferrocarril, que entonces estaba por Cuauthémoc y Colón…. Y pues, ahí dormía. Empecé a trabajar en una cantina como ayudante, se llamaba La Copita y estaba en contra esquina del cine Encanto… lo que yo quería era aprender los secretos de un negocio. Yo tendría como 23 -24 años y el año creo que era 1947 o 48.

Luego me fui a otro bar en Zaragoza y Washington que se llamaba El Carita, porque me pagaban mal en La Copita y me llevé bien con el dueño Adolfo Ramírez, que fue quien me apadrinó, el que me recomendó para otros asuntos. En este bar aprendí para luego iniciar mi propio bar en Washington y Zaragoza al que le puse El Colmenar, que estaba a un lado de donde está el restaurante Nuevo Brasil. La clientela habitual estaba bien, pues hasta el gobernador del estado fue ahí, periodistas de El Norte, El Porvenir, El Sol y todos dejaban buenas propinas”.

Las glorias de El Caracol

P- Se llamaba El Colmenar o El Caracol?

LG- “Terminé con El Colmenar pero luego abrí El Caracol, el cual quise que fuera algo único, bonito, de buena clase, donde se comiera y bebiera con categoría, estaba ubicado por el mismo rumbo en Zaragoza 140 entre Washington y Modesto Arreola. Ahí tenía una barra muy bonita de ladrillo y piedra. Para entonces yo tenía 30 años, pero solo duró unos tres cuatro años porque una huelga que nos declararon alguien de afuera acabó con este lugar.

La inversión para instalar El Caracol vino de lo ganado en un restaurante que había abierto junto con mi esposa, donde se pudo reunir unos $40,000 pesos”.

Un ‘cliente’ llamado Eugenio Garza Sada

P- Y cómo estaba la clientela de El Caracol?

LG- “El Caracol tuvo mucho éxito, al ser un negocio confortable, limpio, con muy buen servicio, atentos barmans, se vendían como 3,000 cajas de cerveza por mes y eso llamaba la atención de la gente de la Cervecería, pues éramos de los que más cerveza vendíamos y nos daban buenas promociones en la compra de sus marcas”

Había de todo, profesores, comerciantes, abogados, hasta el gobernador llegó a ir (se deduce que era el interino José Vivanco Lozano), periodistas de los diarios y radio  de la época, dueños de empresas, ah, también de vez en cuando se dejaba venir don Eugenio Garza Sada, pero él no tomaba cerveza, ni licores, nada que tuviera alcohol, aunque si le gustaba tomarse un coctel pero sin nada de alcohol, yo creo que como le vendíamos 100 cajas de cerveza diarias pues quería verificar cómo le hacíamos y cuál era la reacción de los clientes, jaja. Había ocasiones en que cerrábamos hasta las 7 de la mañana.

Luciano atrás, cuando era dueño de El Caracol. Aquí un periodista de El Norte entrega un reconocimiento a José López Portillo (familiar y homónimo del ex presidente)

Aquí tengo estas fotos en blanco y negro, en ésta aparecen un periodista de El Norte, también José López Portillo (homónimo y al parecer pariente del ex presidente José López Portillo) y el empresario de cines Adolfo Rodríguez y atrás estoy yo”.

(Un hijo de don Luciano comentaría en este mes de noviembre que existe una fotografía donde aparece Eugenio Garza Sada entregándole a su padre un reconocimiento por el volumen de ventas de cajas de cerveza pero que lamentablemente no han podido localizar).

P- Qué siguió al cerrar El Caracol?

LG-“El bar cerró por huelga y me fui a Transporte Líneas Nacionales de México, que ya no existe y estaba en Guerrero y Ruiz Cortines… Ahí, cuando tenía unos 38 años y yo era el encargado de tráfico de los camiones me avisan de la Federal de Caminos de un accidente cerca de Matehuala en que un tráiler de la línea se había volcado y yo me arranco para el lugar del accidente con dos mecánicos y 10 estibadores para recoger la carga de la caja y nos vamos en otro camión, pero al llegar solo pudimos recuperar 10 toneladas de las 30 que traía la caja… era junio de 1962.

Y ya de regreso, a 10 kilómetros de la carretera Matehuala-Monterrey encontramos a orilla de la carretera dos carros negros grandes parados y dos hombres altos parados afuera viendo el motor de uno de ellos; nos paramos y le ofrecí nuestra ayuda ya que llevábamos dos mecánicos…. lo arreglaron y luego me ofrecieron pagar por el servicio pero lo rechacé, luego se abre la ventanilla del carro y una mujer nos ofrece dinero igual y me niego a recibirlo y le digo que nos ofrecimos a ayudar solo por ayudar, no por otro motivo.

Ella me dio una tarjeta de presentación y uno de los ayudantes me dice que no la perdiera, que le pudiera ser útil después. La tarjeta decía Margarita López Portillo (la escritora tendría 48 años de edad) y por aquel entonces se decía que era copropietaria de la empresa Dina Diesel Nacional y de varias líneas de camiones de carga. Luego le llamo a los seis meses y me ofrece trabajo como jefe de Tráfico en la línea Auto Express Mexicano… ahí estuve a prueba tres meses pero me quedé por ocho años allá en el centro del país pero me tuve que salir por motivos de la familia que tenía en Monterrey cuando ya tenía 46 años de edad”.

Qué me puede decir de su padre, cómo se llamaba?

“Mi padre es José Galván López, nacido en San José Iturbide, Guanajuato. Él de jovencito se internó en los Estados Unidos y se fue a Pensilvania a trabajar en una empresa donde se fabricaban locomotoras de ferrocarril… que luego se mandaban a todo el continente americano, a México y Europa y ahí aprendió a armas y desarmar máquinas en la época de 1911.

Regresa a México joven a Tampico y se va a trabajar a Petróleos El Aguila, era muy político y sindicalista y enseñó a defender sus derechos a los trabajadores y formar sindicato cuando entonces pagaban en oro. Pero luego un José Troncoso le dice que había un rumor de que lo querían matar los de la empresa, por revoltoso y huye a Empalme, Guanajuato a trabajar de maquinista, varios años después”.

Su padre, maquinista de Pancho Villa. La tragedia

¿Y  la anécdota de don José Galván en la revolución?

LG- “Sucede que Pancho Villa estuvo en la Batalla de Celaya (abril de 1915), que la pierde, donde dos de sus máquinas de ferrocarril quedan en mal estado y Villa comisiona gente para ir a Empalme donde estaba mi papá… y pues llegan los villistas y dan con José Galván  que también era mecánico y le dicen que se lo van a llevar para componer las máquinas y él les dice que necesitaba que las máquinas estuvieran en los talleres de La Casa Redonda donde tenía las instalaciones y equipo para la maniobra y compostura.

Los enviados se van pero luego llega Pancho Villa y se dirige a José y le dice –a ver muchachito, me dicen que tú eres buen mecánico-, José les da informes de su trayectoria y dónde estuvo…. y que arregla las dos máquinas ayudado por otros ayudantes. Entonces se le hace saber a Villa, me dijo mi padre, que la gente del pueblo se moría de hambre por la escases de comida y Villa llama al jefe de estación, donde se resguardaban comestibles en carros con harina, azúcar, café, comida y ordena repartir los costales a todo el pueblo dejando solo su firma de recibido.

Para entonces Villa ya le había tomado medida a mi padre y se lo lleva junto con un fogonero para alimentar las calderas y José escoge a su hermano Dolores Galván, quien estaba escondido por el miedo y lo calman diciéndole que él no va a estar en los balazos, sino de fogonero del tren de Pancho Villa.

Entonces  Villa y su gente se van a Aguascalientes y traen otra máquina descompuesta y ahí José saca la máquina al taller y en 8 o 9 horas ya estaba lista…. las fallas más comunes eran en las calderas, en la serpentina, tuberías, líneas de salida. Luego a mi padre le ponen un proveedor al frente de la máquina que iba adelante, pero se equivoca éste y lo mete a otro tren villista que no era para conducirla… pero resulta que en este tren equivocado, en las vías en las que estaba parado había muchos soldados villistas dormidos en las vías del tren y pues él da tirones de 4 o 5 metros para comprobar que todo estuviera ganchado y esto acaba en tragedia pues ahí mueren decapitados o destrozados decenas de soldados, decían que cerca de 100.

En consecuencia Villa ordenó que se fusilara al responsable y ahí se dan cuenta que estaba mi padre en el tren equivocado… la tragedia fue como a las 9 de la noche, entonces le preguntan a mi padre –cómo quieres morir?- pero él y su hermano Dolores escapan corriendo hacia el río, lo cruzan a nado, pasan la noche nadando en el agua y la corriente les quita la ropa, luego como a las 8 de la mañana del siguiente día llegan a un pueblo con taparrabos de hierba y llegan a un jacal donde les dan algo de ropa y zapatos viejos, a más de 100 kilómetros del lugar de la tragedia”.

 

 

 

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Entrevista

Pobreza y violencia inciden en la salud mental

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  • Estigmas impiden atención oportuna

Daniel Robles

La pobreza, las desigualdades sociales y los contextos de violencia que se viven en el país son las principales determinantes sociales que inciden de manera significativa en la salud mental de las personas y que no están siendo atendidas adecuadamente, afirmó la directora de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, María Elena Medina-Mora Icaza.

Al dictar la conferencia magistral Salud Mental Comunitaria en el marco del Tercer Seminario Permanente Emergencia Social Comunitaria de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, Medina-Mora Icaza aseguró que aún existe una gran brecha en la atención a los pacientes con problemas de salud mental frente a la atención que reciben las personas con otros padecimientos.

Quienes presentan algún trastorno mental aún no tienen sus derechos humanos protegidos, por lo que es necesario revisar el modelo de atención y garantizar a los enfermos su reintegración a la comunidad.

Las determinantes de la salud mental, enfatizó, no son un asunto que se pueda atender únicamente por el sector salud, se debe trabajar de la mano con otros rubros como el desarrollo social, la educación, el trabajo y la vivienda, además de canalizar un presupuesto suficiente.

Añadió que de acuerdo con un estudio elaborado por el grupo de salud global y publicado en la revista especializada The Lancet Psichiatry, se analizó cómo los determinantes sociales están asociados al desarrollo sustentable y se pudo confirmar que de las 17 metas para el desarrollo sustentable, 13 estaban relacionadas con la salud mental de la población, y tenían que ver con factores como problemas económicos, pobreza , desigualdad, equidad de género, además de la inseguridad y los traumas asociados a la violencia.

“Hay un papel importante de salud, pero también uno muy relevante de seguridad para una vida libre de violencia, porque nosotros sabemos que ésta es uno de los factores de riesgo más significativos para la enfermedad. Nuestra obligación es construir lugares seguros para que todas las personas no estén en riesgo de enfermar y quienes ya lo están, puedan vivir en un ambiente seguro”.

Existe una relación directa entre la pobreza y la enfermedad mental, reiteró, toda vez que ésta última no sólo está relacionada con sus características biológicas, demográficas o constitucionales, sino también con factores de vida formados por las redes sociales y comunitarias, e influida por las condiciones de vida, de trabajo y amplios factores socioeconómicos, culturales y ambientales.

Además, la pobreza también desempeña un papel intermedio en donde hay una desigualdad de ingreso en el vecindario, hay un abuso en el consumo de drogas y no existe una buena distribución de centros de atención médica.

“Conocer y estudiar cuál es ese camino, y determinar cómo la pobreza afecta, tiene mucho sentido, porque entonces nos orienta a ver en dónde debemos actuar y prevenir, y qué se necesita modificar para disminuir el impacto de la pobreza sobre la enfermedad mental”.

Medina-Mora Icaza refirió que, tras una revisión de las encuestas mundiales sobre salud mental, elaboradas en los últimos años por la Organización Mundial de la Salud, se pudo observar, entre otras cosas, cómo en nuestra nación las desventajas socioeconómicas están asociadas con un incremento en el riesgo de abuso de drogas a través de la exposición a la violencia y ambientes inseguros.

“Lo que encontramos en México cuando analizamos la exposición a la violencia en el ciclo vital, es que los testigos de violencia doméstica se daban principalmente entre los menores de 5 a 10 años de edad; los golpes de los padres ocurrían antes de los 17 años; la violación en las dos primeras décadas de la vida; la agresión sexual desde los 5 años con nuevos casos hasta los 25 años”.

La directora de la FP consideró que un elemento fundamental para atender las diferentes problemáticas en torno a la salud mental se relaciona con la capacitación especializada, en la que se debe incorporar a todos los actores que pueden intervenir, con el fin de mejorar los mecanismos de atención, los entornos en la vida de las personas, la promoción de la salud y la prevención de enfermedades.

De igual forma, dijo, es fundamental trabajar en la alfabetización y sensibilización de toda la población sobre la relevancia de esta problemática, con el fin de disminuir la alta estigmatización social que prevalece en contra de la enfermedad mental, también hacia las personas que tienen por vocación atenderla e incluso contra las instituciones creadas para una atención especializada.

Finalmente, indicó que se debe trabajar en mejores y más eficientes políticas públicas que permitan acceder a una atención integral y encontrar los mecanismos para llevar la salud a la comunidad, como el mecanismo más prometedor para reducir la gran brecha de atención que hay para estos padecimientos, además de impulsar la reintegración de los enfermos a su comunidad, en donde el derecho a vivir en comunidad no ha sido siempre respetado.

Gaceta UNAM

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Entrevista

Virtualidad permeará más la educación en el futuro

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La brecha digital se puede combatir con programas de alfabetización y alianzas gobierno-iniciativa privada: Leopoldo Vega Correa

El 17 de mayo se celebran los días mundiales: de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información; y de Internet

De acuerdo con la Asociación de Internet MX, el número de internautas en nuestro país en 2021 ascendió a 84.1 millones. En el mundo se estima que cerca de cinco mil millones de personas cuentan con internet; sin embargo, el acceso es desigual ya que mientras en Norteamérica es de 94.6 por ciento, en África apenas alcanza 39.3 por ciento; en América Latina el porcentaje promedio es de 68.9 por ciento. 

Así lo señala el director de Telecomunicaciones de la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación (DGTIC) de la UNAM, Leopoldo Vega Correa, quien explica que en nuestro país y en el orbe hay desigualdades significativas que implican la imposibilidad para millones de personas de ejercer derechos fundamentales. “A todos nos queda claro que las tecnologías de la información han permeado todas las fases de la vida humana y son la base para ejercer derechos como el de la libertad de expresión o la educación”. 

Con base en el 17º Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2021 de la citada Asociación, en el grupo de mayores de 55 años cerca de la mitad carece de acceso a la supercarretera de la información; lo que significa que en ese sector está concentrado el grupo mayoritario de las personas con brecha digital. Por lo tanto, hay una necesidad urgente de atenderlo, tomando en cuenta la ciberseguridad. 

Las telecomunicaciones juegan el papel de habilitador de otras prerrogativas y es tal su importancia que en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se señala: “el Estado garantizará el derecho de acceso a las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido el de banda ancha e internet”. Para ello, establecerá condiciones de competencia efectiva en la prestación de los servicios. 

No obstante, la brecha digital consiste en carecer de internet y en la incapacidad para usarlo. Por lo anterior, “se van generando desigualdades que desafortunadamente pegan a los grupos menos favorecidos y a las poblaciones más pequeñas; en las grandes ciudades tenemos acceso al servicio, pero en las localidades de pocos habitantes el interés económico es menor para proveerlo”. 

Los rezagos crecen y con ello se generan nuevas desigualdades, como la tecnológica, explica con motivo de la celebración –el 17 de mayo– de los días mundiales de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información; y de Internet. 

Para 2030, recalca, se tienen diferentes metas por parte de la ONU para la inclusión digital o acceso igualitario a las tecnologías, que permitan un mundo más comunicado, pero también con menores grietas. “Hay iniciativas que nos hablan de esto, de una serie de esfuerzos de convergencia tecnológica, de la facilidad que deben tener todos los servicios”. 

En nuestro país, 92 por ciento de los usuarios usa como dispositivo de conexión un teléfono inteligente; 45.2, computadora; 24.4, televisor inteligente; 14.4, tableta; y 4.4 consola de videojuegos, entre otros. 

Vida digital 

Las nuevas generaciones emplean las herramientas de comunicación para socializar; nuestros ingresos están soportados por datos electrónicos y podemos tener una cita médica a distancia. En los últimos años es notable la evolución del conocimiento y uso de internet. 

El ámbito educativo no es ajeno a esa evolución. Debido a la pandemia, sobre todo, surgió la necesidad de continuar con la formación de las nuevas generaciones: la herramienta más sencilla para lograrlo fue la videoconferencia, la comunicación síncrona (la que permite interactuar en el momento), pero no es la única. 

También existen plataformas de enseñanza a distancia, como los ambientes de aprendizaje, que facilitan aprender no sólo de manera síncrona, sino depositar materiales y tener actividades para que el estudiante se autocapacite y se autoevalúe; se trata de otros modelos de aprendizaje constructivista, donde los alumnos generan las experiencias que les permiten adquirir nuevos conocimientos, refiere el experto. 

Todo el tiempo surgen nuevas tecnologías; algunas como las de realidad virtual y los metaversos (mundos virtuales donde ya no existimos como personas, sino una representación nuestra en la red) seguramente van a permear a la educación en el futuro, considera Vega Correa. 

La innovación continuará y las tecnologías seguirán en evolución. Seguramente tendrán un papel principal las que ahora vemos como emergentes, por ejemplo, la 5G o Wi-fi 6, para facilitar mayor acceso a internet en cuanto al número de dispositivos conectados, además de alcance y cobertura. 

La primera es un esfuerzo inicial y debemos recordar que, como otras, tardará un tiempo en madurar; se integra primero en los equipos llamados de alta gama. Poco a poco se hará más popular hasta alcanzar a las localidades alejadas. 

Alianzas gobierno e IP 

Disminuir la brecha digital es difícil, reconoce el universitario, pero hay iniciativas para llegar a las poblaciones menos favorecidas. El aislamiento, la incomunicación, las barreras relacionadas con el desconocimiento de estas tecnologías podrían atacarse a través de programas de alfabetización digital, con alianzas entre el gobierno y la iniciativa privada para proveer de servicios a las diferentes poblaciones, aun cuando los beneficios económicos no sean lo esperado para las entidades comerciales. 

En otros países, por ejemplo, hay acceso libre al menos a los servicios básicos de internet. Los esfuerzos deben ser coordinados por la acción y política gubernamentales, recalca Leopoldo Vega. 

El Día Mundial de las Telecomunicaciones se celebra el 17 de mayo a partir de 1969 para conmemorar la fundación de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y la firma del primer Convenio Telegráfico Internacional, en 1865, rememora el integrante de DGTIC. 

En noviembre de 2005 la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información pidió a la Asamblea General de las Naciones Unidas que declarara el 17 de mayo Día Mundial de la Sociedad de la Información para llamar la atención sobre la importancia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (las llamadas TIC) y las numerosas cuestiones relacionadas con la sociedad de la información. La Asamblea General adoptó, en marzo de 2006, la resolución respectiva. 

En noviembre de ese año la Conferencia de Plenipotenciarios de la UIT decidió celebrar el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, el 17 de mayo. 

En tanto que el Día Mundial de Internet se conmemoró por primera vez el 25 de octubre de 2005; un mes después se decidió trasladarlo a dicha fecha de mayo. La meta es conjuntar el esfuerzo de las naciones para garantizar el acceso de todas las personas a las nuevas tecnologías. 

En 2022 el tema del Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información es “Tecnologías digitales para las personas de edad y el envejecimiento saludable”. Al respecto, el universitario recalca que también en esta población hay una brecha y se debe hacer hincapié en la importancia de su alfabetización digital. 

Al concluir, Leopoldo Vega recalca que no podemos sustraernos de la utilización de la tecnología, pero como seres sociales debemos tener cercanía y convivir con otras personas no sólo a través de una pantalla. “Démonos tiempo de vernos cara a cara”. 

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Entrevista

Se requieren 750 mil enfermeras para tener cobertura adecuada

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Día Internacional de Enfermería

Hay un promedio de 2.6 por cada mil habitantes; de las aulas de la ENEO egresan cada año unos mil 200 alumnos

Guadalupe Lugo García

El sistema de salud de México cuenta con 315 mil enfermeras y enfermeros, cifra que significa un promedio de 2.6 por cada mil habitantes; mientras que Chile, por ejemplo, un país de tasa media como el nuestro y que también es parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), tiene aproximadamente siete enfermeras por cada mil habitantes.

Lo anterior, de acuerdo con la directora de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia (ENEO) de la UNAM, Rosa Zárate Grajales, quien añade que esto significa que se requieren, al menos, 750 mil profesionales más para alcanzar el índice de cobertura promedio.

La experta refiere que de las aulas de la ENEO egresan cada año aproximadamente mil 200 alumnos, 700 del sistema escolarizado y un promedio de 500 de Universidad Abierta y Educación a Distancia. Mientras que en el ámbito nacional se forman, en promedio, 20 mil por año en instituciones del país que imparten la licenciatura. En la UNAM la carrera se ofrece además en las facultades de Estudios Superiores Iztacala y Zaragoza.

Zárate Grajales resalta –con motivo del Día Internacional de la Enfermería, que se conmemora hoy 12 de mayo– que suman 28 millones de trabajadores sanitarios o de la salud en el mundo: 19 millones son enfermeras y enfermeros. Se estima que la escasez es de 6.6 millones, situación que se incrementó con la crisis sanitaria global, hasta en 15 millones.

La celebración es promovida por el Consejo Internacional de Enfermería como homenaje al natalicio de Florence Nightingale, enfermera, escritora y estadística británica, considerada precursora de la enfermería profesional contemporánea y creadora del primer modelo conceptual en el área.

Capacidad de resiliencia

Zárate Grajales expone que la pandemia puso en alta vulnerabilidad a las instituciones de salud, a los profesionales en enfermería y, en particular, a los pacientes, porque no era suficiente el personal en esta área para atenderlos; sobre todo a aquellos contagiados por un virus desconocido y que, por su gravedad, requería ventilación para respirar.

“Nos dimos cuenta de lo vulnerable que es el ser humano, pero también de la capacidad de resiliencia y de reacción inmediata ante situaciones importantes de las y los trabajadores de la salud, pero también del gran talento de investigadores y el avance de la ciencia en materia de salud para conjuntar los esfuerzos de científicos de diversas disciplinas y los recursos económicos para que en menos de un año se contara con una vacuna contra la Covid-19”, puntualiza.

La pandemia puso en la primera línea de batalla a la enfermería, nos hizo más visibles ante los ojos de los demás, en particular de quienes más nos necesitaban. En los momentos más complicados de la crisis sanitaria hizo la gran diferencia, subraya Rosa Zárate.

“Nos dimos cuenta de que sí, el ventilador, el oxígeno y los medicamentos antivirales ayudaron a mejorar a los pacientes hospitalizados, pero también la mano cálida de una enfermera, su voz y dedicación para cambiarlos de posición, darles de comer, brindarles un masaje, ponerlos en videollamadas con sus familiares, leerles las cartas que éstos les enviaban, etcétera. Esto, la sociedad lo aprecia hoy más que nunca”, afirma.

Adicionalmente, se dio una transformación en el imaginario social con respecto a su labor, pues no se trata de ayudantes ni del brazo derecho del médico, “somos un equipo de trabajo”. Son expertos con estudios de licenciatura, título y cédula profesional, quienes pueden cursar una especialización en diversos campos del conocimiento: niñez, adultos, ancianos, quirúrgica, cardiovascular, cuidados críticos, neonatos y atención obstétrica, así como estudios de maestría y doctorado.

Fotos: Víctor Hugo Sánchez.

Se pusieron a prueba sus conocimientos, “la importancia de lo que aprendimos en la escuela, como el lavado de manos, el uso del cubreboca, cambiarse frecuentemente la ropa de trabajo, saber que si no preveníamos podríamos contagiar a otros, no sólo dentro del hospital, sino también a nuestras familias”.

Por ejemplo, prosigue, médicos, enfermeras y demás personal de salud vimos que los pacientes mejoraban su oxigenación si los colocábamos boca abajo y al retirarles las secreciones en esa posición; “nos puso a inventar y reinventar los cuidados en enfermería”.

Las enfermeras clínicas hicieron reingeniería de los hospitales, como reconvertir un área de maternidad para atender a pacientes Covid: “Qué necesitábamos, cuántos equipos se requerían, entre otras cuestiones se atendieron, y en pocos días se reestructuró todo. Ahora eso forma parte de una serie de protocolos publicados en libros y artículos sobre qué hacer ante una emergencia de esta u otra naturaleza”.

En el caso de la educación, nos condujo a adoptar nuevos modelos y métodos para la enseñanza en línea. “Creo que todas estas experiencias nos han dejado mejor preparadas”, asevera Zárate Grajales.

Fotos: Víctor Hugo Sánchez.

Subsanar la escasez mundial

Puntualiza que es necesario incrementar el porcentaje del Producto Interno Bruto que se destina al sector salud y con ello invertir en enfermería, lo que se manifiesta en el bienestar de la población, ya que estos profesionales cuentan con diversas competencias para desempeñarse en hospitales, centros de salud o unidades de atención de primer nivel y cubrir con su trabajo 85 por ciento de la consulta con calidad de servicio e intervenciones de autocuidado, apunta.

Enfatiza que tienen la capacidad para recetar medicamentos, con base en un catálogo, lo que contribuiría a evitar saturar nosocomios; poseen conocimiento para atender partos de bajo riesgo.

La experta universitaria comenta que en 2022 la celebración mundial lleva por lema “Invertir en enfermería y respetar los derechos para garantizar la salud global”.

En ese sentido, abunda, destinar más recursos a este sector debe ser una condición en todos los países para subsanar la escasez global de esta fuerza laboral.

Aunque los salarios en esta rama han mejorado en los últimos años, en particular en la Secretaría de Salud, no hay un tabulador único, pues los sueldos varían de una institución a otra, incluso en los grandes consorcios privados, destaca Zárate Grajales.

Gaceta UNAM

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