Investigación
PIRÁMIDE DE LAS FLORES cuna olvidada de los Huastecos
Entre la destrucción de ricos vestigios de varias pirámides de la antigua cultura huasteca o teneek iniciada en 1925 y el rescate de enigmáticos pictogramas, sobrevive la pirámide de Las Flores en el centro de Tampico a la espera de nuevas indagaciones que arrojen luz sobre lo que aquí ocurrió hace más de un milenio
Luis Hernández
Es la primavera de 1873 en Tampico, Tamaulipas. El geógrafo e historiador Alejandro Prieto –gobernador tamaulipeco 15 años más tarde- investiga con fines arqueológicos el sur de Tamaulipas, pero al parecer se le escapa la exploración de un importante poblamiento.
Se trata de lo que se conocería en el siglo XX como Las Flores, sitio donde los huaxtecos desarrollan una cultura de avanzada con varias pirámides o cúes y unos enigmáticos pictogramas.
En ese entonces los Teneek ya habían desalojado su pueblo, Las Flores, 623 años atrás, sitio habitado en medio de una zona selvática y muy húmeda, razón por la que pudo no ser visto por Prieto, aunque algunos tampiqueños del siglo XIX, mestizos de la región, conocieron los vestigios de la etnia que se desarrolla entre los años 1000 y 1250 de nuestra era.
Más allá de la existencia de una sola pirámide en el lugar que ahora es la colonia Las Flores –calles Chairel y Azahar- el montículo protegido con una techumbre y que por décadas estuvo abandonado y expuesto a la rapiña, representa además un reto para la historia y la arqueología.
Supuestamente a la llegada de las expediciones cortesianas a la Costa del Seno Mexicano, el pueblo Las Flores ya había sido abandonado por sus habitantes o bien quedarían algunos pocos. Este lugar se ubicaba a escasos 4 kilómetros del actual centro tampiqueño.
Es a partir del invierno de 1905 en que esta demarcación toma importancia para la ciencia internacional y nacional cuando el norteamericano Jessie W. Fewkes descubre unas ruinas que se conocerían como Las Flores, cuyas anotaciones se convertirían en el punto de partida para gran cantidad de investigadores en tierras que fueron propiedad de un Sr. Kulke.
El villorio huasteco seguía cubierto por espesa vegetación, pero al desmontarse se pudieron apreciar montículos de regular tamaño, grandes apilamientos de concha de ostión que se usaron como un elemento más en algunas edificaciones.
En ese inicio del siglo XX se apreciaban algunos islotes en la cercana laguna El Chairel, ubicada a unos 300 metros de distancia del pueblo que se había fundado sobre la loma de 30 metros de altura que bordea la ensenada de esa laguna.
La construcción supuesta de la parte superior de la cúe
Conchas de ostión como pavimento
Escribe Fewkes: ‘El conjunto de grandes montículos salió lentamente a la luz, al retirar el monte en esa misma loma, pocos pies más allá de ésta se tiene una hermosa vista de la laguna adyacente y de la ciudad de Tampico. La distribución de los montículos es tal, que encierra una terraza que antiguamente fue, tal vez una plaza”.
“Hay ocho montículos en el grupo, cinco de los cuales están en el arco de un círculo y forman uno de los lados de la supuesta terraza encerrada. Otros dos montículos, ajenos al conjunto, están más cerca del camino. Aproximadamente a 60 pasos en dirección del camino, hay una depresión
circular, parecida a una represa…’, cita Gustavo Ramírez Castilla en su Obra Panorama Arqueológico de Tamaulipas (Cd. Victoria, 2007, p. 205).
A inicios de la década de los 20’s del siglo XX aún existían estas pirámides o cúes en el entonces rancho Kulke. Para 1923 el alemán Friederich G. Muelleried llega al lugar y toma apuntes de importancia y hace cortes longitudinales que muestran el interior de los monumentos, marcando así el inicio del desmoronamiento de los poliedros.
El croquis del teutón ubica 18 montículos –el más alto de 9.75 metros-, en las calles que se empezaban a abrir en la colonia Las Flores exclusiva para los funcionarios petroleros extranjeros que trabajaban en las empresas de la región.
El arqueólogo Ramírez escribe en su libro: “Sobre el eje de lo que hoy sería la calle Azahar, se observan siete montículos cortados por la calle. En medio de la cuadra situada al centro del bosquejo, entre las actuales calles Azahar, Clavel y Chairel, aparece el montículo I, mejor conocido como Pirámide de Las Flores, con la cota ‘5.5m’.
El ingeniero alemán que hace el croquis confirma la existencia de montones de conchas de ostión, así como otras pequeñas cúes que no registra. “Lo anterior deja ver que el asentamiento prehispánico era de un tamaño considerable”, cuando se empezaban a construir las casas elegantes para los extranjeros en las colonias Las Flores y El Aguila.
Constructores de calles y viviendas con su maquinaria pesada, así como los propios recolectores de basura en sus carretas destruían ‘por su trabajo’ las evidencias del pueblo huasteco al transitar encima de las plataformas o montículos de baja altura.
En junio de 1925 el extranjero Charles Mac Nair descubre entre los escombros del montículo “E” unos diseños geométricos pintados en negro, de lo cual informa el diario El Mundo.
Ayudado por dibujantes gringos, el ingeniero inglés John Muir realiza un plano topográfico del sitio, el cual viene a ser el más completo, con 22 cúes, observando que las conchas de ostión se usaban alrededor de los montículos para transitar el suelo en terreno lodoso, además de relleno de los promontorios.

Uno de los pictogramas enigmáticos encontrados aquí
Pictogramas son enigma
En junio de ese año 25, maquinaria del ayuntamiento destruía el montículo E y descubren un pictograma que estuvo a punto de ser aplastado, el cual se traza con tiza roja y luego negra en una longitud de 2.70 metros E-O por 1.35 metros N-S, el cual en su parte central tiene un círculo interior de 25 a 36 cm. de diámetro dividido en 24 segmentos con otro circulo externo de 49 a 62 cm. de diámetro.
Muy similar a este pictograma, Muir descubre otro debajo de aquel con un diseño similar al día siguiente y decide rescatarlo antes de que los obreros depredaran los vestigios, “al haber quedado expuesto un sector del piso de mortero subyacente se detectó la presencia de otro diseño pintado por debajo del ya descrito”. Más pequeño, medía 2.50 por 1.28 mts. Este sería pintado por Cecil Drake.
“De estos misteriosos dibujos Muin admite no estar en condiciones de determinar su propósito o el uso que le dieron los huastecos. Joaquín Meade, por su parte, los interpreta como patollis, juego prehispánico similar a nuestra ‘oca’. Varios de ellos se han encontrado grabados sobre pisos en Teotihuacán y Tajín”, añade Ramírez (op. Cit. P. 208).
Estos pictogramas guardan similitud con el tonalámatl o calendario ritual y según Meade podría ser una cuenta calendárica ritual: “Sumando el total de divisiones pequeñas o casas en blanco del dibujo inferior…obtuve un total de 260 que es igual al 260 del tonalámatl. En negro conté 68 divisiones. Los dos círculos concéntricos tienen en total 54 casas blancas y ocho negras…Tenemos un total de 264 casas y el gran total de 328. Las ruedas del centro pudieran ser alguna variedad de la rueda de años”, escribe Meade, quien según Ramírez, su tesis no ha sido rebatida a la fecha.
Estos pictogramas fueron incluidos en un artículo de la revista científica del Real Instituto Antropológico de Gran Bretaña e Irlanda del año 1926, cuyas fotografías ilustran este artículo y al que se otorga el debido crédito:
Muir, J. (1926). Data on the Structure of Pre-Columbian Huastec Mounds in the Tampico Region, Mexico. The Journal of the Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland, 56, 231-238. doi:10.2307/2843611
Vista lateral de escalinata donde encontraron osamentas
Pirámide en pie de seis metros de alto y templo en la cima
“Los diseños que a mi modo de ver constituyen un invaluable testimonio pictórico que por sus características puede considerarse para la Huasteca, guardadas las proporciones, el equivalente a un códice, espera todavía por un estudio que revele su significado”, precisa Ramírez en su libro (p. 209).
El arqueólogo del INAH cree que por su ubicación en la cara este del montículo E, los pictogramas pudieron ser usados en el edificio en un ritual especial semejante a un oráculo, donde los sacerdotes, mediante el uso de esos símbolos hacían adivinaciones o asignaban nombres para los recién nacidos de acuerdo a la fecha de su nacimiento como en otras zonas huastecas.
En 1941 los arqueólogos Gordon Ekholm del Museo de Historia Natural de Nueva York y Wilfrido du Solier del INAH investigan científicamente lo que quedaba del pueblo en la loma del Chairel, donde solo estaba en pie la pirámide A de Las Flores, donde el resto de vestigios había sido arrasado por pedreras que sacaban material para triturar grava.
Los resultados permitieron obtener la primera tipología cerámica para la Huasteca la forma, sistema y materiales del cúe, la cual mide 6 metros de altura por 36 de diámetro, con evidencias de 26 pisos de estuco y 6 subestructuras en su interior, cada una recubierta por un aplanado o estuco de cal y arena.
“La capa de estuco que forma los pisos y la superficie de las estructuras es de 2 a 3 cms. de espesor, mientras en las paredes de las estructuras más grandes es de 8 a 10 cms. Las superficies en general están bellamente alisadas y pulidas…El estuco contiene gran cantidad de conchas pequeñas o fragmentadas, puede inferirse que la cal para la elaboración de la mezcla se consiguió calcinando las conchas..” escribe Ekholm.
El extranjero identifica 11 escalinatas, una sepultura de un niño en un hueco de la alfarda, con las piernas flexionadas sobre el cuerpo y la cabeza sobre el pecho. La cima de la pirámide estuvo coronada por un templo de planta circular y techo cónico de madera y zacate.
Du Solier deduce que el templo superior era de forma rectangular, “por estar más en contacto con la intemperie, había sufrido una mayor destrucción; …despegándose del piso de estuco, arrancaban dos pilares que bien pudieran haber limitado las tres puertas de acceso al templo”, refiere la cita de 1939.
Panorámica del Tampico de 1925 en el sitio de las cúes (Muir)
Evidencia de pedernal de etnias del norte en cadáver
Para Ekholm, el sitio de Las Flores fue ocupado por un lapso relativamente corto y con seguridad de un solo periodo. Sin embargo, Ramírez observa que nuevas investigaciones habrán de confirmar o
rebatir algunas hipótesis, como la que el pueblo se asentó igual que Tancol en el periodo II, con asentamientos pequeños que se despoblaron en los periodos III y IV y ser reocupados en el V (Las Flores) y hasta el VI (Pánuco).
Para 1950 una nueva depredación cultural sobreviene al lotificarse más terreno, con la apertura de calles y nivelación de suelos. “El desarrollo urbano eliminó cientos de montículos que se extendían desde este punto hasta el centro de la ciudad –de Tampico-. Para la década de los 70 la mayor parte del sitio había sido destruido, quedando por suerte la pirámide de Las Flores, confinada a un pequeño lote de propiedad municipal usado como basurero”, añade R. Castilla en su libro (p. 214).
Tardíamente, es hasta 1991 en que las autoridades municipales y federales empiezan a proteger el cúe instalando un cerco protector y techo para protegerla de la intemperie, en cuyos trabajos el arqueólogo Arturo Guevara localiza a 1.30 mts. de profundidad al pie de la escalinata, dos esqueletos de una pareja con un brazo entrecruzado, al parecer de la élite antigua del asentamiento.
Un hecho que atrae la atención de los indagadores fue el encontrar una punta de pedernal negro en el área del abdomen del varón, surgiendo la hipótesis de pudo morir en combate con algún grupo del norte de Tamaulipas o que pudieron llegar en un intercambio, pues la misma corresponde a una antigüedad de tres mil 600 años antes de Las Flores.
Así se encontró la Cué original de las Flores hace 95 años (Muir)
Influencia Tolteca
La cerámica de Las Flores representa un fuerte cambio estilístico respecto de la tradición antigua de la costa del Golfo de México, ligada a las cerámicas toltecas –fases coyotlalteco y mazapa 700-1000 d. c.- y mayas.
Un hallazgo importante es una escultura que representa a la diosa de la fertilidad (Teem) semidesnuda con un gran tocado sobre la cabeza y las manos sobre el vientre, representante de la tradición huasteca. Lo que parece indicar un estrecho lazo de este pueblo con la mesa central o, bien, la coexistencia de dos grupos de población étnicamente distinta en un mismo núcleo, refiere por su lado Conaculta en su sitio oficial : http://sic.conaculta.gob.mx/documentos/1115.pdf Una escultura supuestamente encontrada en Las Flores corresponde a un hombre que tiene grabada la fecha Hun Coy, Uno Conejo, representa el sistema de registrar los nombres con glifos calendáricos, así como el estilo de la escultura de Teem coinciden con la presencia nahua totleca, influencia cultural detectada en la cerámica del lugar.
Actualmente la pirámide de Las Flores recibe más de cinco mil visitantes por año, tanto nacionales como extranjeros. De su significado no todo está escrito.
Investigación
Logra Tamaulipas reducción histórica de la pobreza extrema
El alza salarial, la inversión sin precedentes en programas sociales, el gobierno del Estado y Federación lograron darle a más de 50 mil tamaulipecos mejores condiciones de bienestar, reportan los informes del INEGI.
Por Regina Cardona Jasso
Tamaulipas registró una de las reducciones más importantes de pobreza extrema en su historia reciente, de acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Los datos correspondientes a la medición de pobreza multidimensional 2024 muestran que más de 50 mil tamaulipecos dejaron atrás la condición de pobreza extrema en apenas dos años, un resultado que tanto el Gobierno Federal como la administración estatal atribuyen a la combinación de programas sociales, aumento salarial, generación de empleo y políticas de bienestar.
Según el informe oficial del INEGI, en Tamaulipas la pobreza extrema pasó de 2.9% en 2022 a 1.5% en 2024. En términos absolutos, la cifra cayó de 102 mil 600 personas a 52 mil 400 tamaulipecos en esa condición. Esto significa que alrededor de 50 mil 200 personas lograron salir de la pobreza extrema en el estado durante ese periodo.
El avance también se reflejó en la pobreza multidimensional general. En 2022, el 26.8% de la población tamaulipeca vivía en situación de pobreza; para 2024, el indicador bajó a 20.2%. Es decir, más de 242 mil personas dejaron esa condición en apenas dos años.
Para el gobierno encabezado por Américo Villarreal, estos resultados representan una validación de la estrategia social aplicada desde el inicio de la administración. La Secretaría de Bienestar estatal destacó programas como “Alimentando tu Bienestar”, los Comedores del Bienestar, apoyos alimentarios, infraestructura social y esquemas de empleo temporal dirigidos a zonas vulnerables.
Sin embargo, las autoridades estatales también subrayan que la reducción no puede entenderse sin el contexto nacional impulsado primero por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y posteriormente por la continuidad de políticas sociales federales. Entre los factores señalados por especialistas y organismos oficiales aparecen el incremento histórico del salario mínimo, los programas sociales universales, las pensiones para adultos mayores, becas educativas y el fortalecimiento del empleo formal en regiones fronterizas como Tamaulipas.

De hecho, el propio INEGI informó que entre 2022 y 2024 México registró una de las mayores reducciones de pobreza de las últimas décadas. A nivel nacional, 8.3 millones de personas salieron de la pobreza multidimensional, mientras que más de 2 millones dejaron la pobreza extrema.
En el caso de Tamaulipas, el fenómeno adquiere especial relevancia porque históricamente el estado enfrentó fuertes desigualdades regionales, particularmente en zonas rurales, fronterizas y urbanas marginadas. Por ello, analistas locales consideran que la caída de casi 50% en pobreza extrema constituye uno de los avances sociales más relevantes para la entidad en años recientes.
El gobierno estatal ha insistido en que este resultado no es casualidad, sino consecuencia de una coordinación permanente con la Federación para dirigir recursos a sectores históricamente olvidados. En distintos municipios se ampliaron programas alimentarios, atención médica, apoyos escolares y proyectos de vivienda social, mientras que el dinamismo industrial y maquilador de la frontera contribuyó a mejorar ingresos laborales.
Aun así, especialistas advierten que persisten desafíos importantes. Aunque la pobreza disminuyó de forma significativa, todavía existen regiones con rezagos en salud, educación y acceso a servicios básicos. Además, el propio debate nacional sobre la desaparición del Coneval y la transferencia de funciones al INEGI ha generado discusiones sobre cómo seguir evaluando de manera independiente las políticas sociales.
Pese a ello, las cifras oficiales colocan hoy a Tamaulipas como uno de los estados que más avanzaron en reducción de pobreza extrema durante los últimos años. Para el discurso oficial de la llamada Cuarta Transformación, se trata de una prueba de que los programas sociales, el aumento salarial y la inversión pública pueden traducirse en mejoras reales para millones de personas. Y para el gobierno tamaulipeco, representa uno de los logros sociales más importantes del actual sexenio estatal.
Investigación
Avanzan investigaciones interinstitucionales en la UNAM para combatir la cisticercosis
El investigador posdoctoral del Instituto de Biotecnología de la UNAM (IBt), Ricardo Miranda Blancas, explicó que el tránsito de personas provenientes de comunidades con limitado acceso a servicios de salud ha contribuido a la persistencia de estos padecimientos. Añadió que, a nivel internacional, la OMS ha alertado sobre su reaparición en algunas regiones —incluso en países desarrollados— debido a los flujos migratorios y a que, durante la pandemia por COVID-19, estos casos pasaron a segundo plano en los sistemas de vigilancia y atención médica.
La teniasis ocurre cuando una persona consume carne de cerdo contaminada con larvas de Taenia solium, parásito que se aloja en el intestino humano y puede provocar síntomas como dolor abdominal, molestias digestivas y pérdida de peso. El escenario más grave se presenta cuando los huevos del parásito se transforman en larvas dentro del organismo y se alojan en tejidos como músculos, ojos, piel o cerebro, dando origen a la cisticercosis.
“Cuando las larvas se localizan en el sistema nervioso central hablamos de neurocisticercosis, una de las principales causas de epilepsia adquirida en México. Sus manifestaciones clínicas van desde cefaleas crónicas hasta crisis epilépticas severas que afectan de manera importante la calidad de vida”, explicó el investigador del Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del IBt.
De acuerdo con datos de la OMS, Taenia solium es responsable de alrededor del 30 por ciento de los casos de epilepsia en zonas endémicas donde existen cerdos en libertad en cercanía con las viviendas humanas.
Panorama epidemiológico en México
En el país se observa una tendencia a la baja en los casos de cisticercosis. No obstante, cifras oficiales de la Secretaría de Salud indican que hasta la semana epidemiológica 31 de 2025 se habían registrado 85 casos nuevos, mientras que el total acumulado en 2024 fue de 65, lo que confirma que la enfermedad sigue activa.
Miranda Blancas explicó que el ciclo “clásico” del parásito implica la infección humana con la solitaria, la contaminación de cerdos a través de heces humanas y, posteriormente, el consumo de carne infectada sin inspección sanitaria. Este fenómeno se presenta principalmente en zonas rurales donde se crían animales de traspatio y el manejo de excretas es deficiente. En contraste, subrayó que la carne que llega a centros urbanos suele pasar por estrictos controles en rastros y puntos de inspección.
Existe, además, un ciclo alterno de contagio particularmente peligroso: la ingestión directa de los huevos del parásito, generalmente asociada a malas prácticas de higiene. “Si una persona infectada no se lava adecuadamente las manos después de ir al baño y manipula alimentos, puede transmitir los huevos a otras personas, que desarrollan cisticercosis sin haber consumido carne contaminada”, advirtió.
Prevención y control
El especialista enfatizó que la prevención se basa en medidas básicas pero efectivas: cocer adecuadamente la carne de cerdo, mantener hábitos estrictos de higiene —especialmente el lavado de manos— y realizar desparasitaciones periódicas, cada seis meses o al menos una vez al año, a todas las personas que viven en un mismo hogar.
Cuando se detecta la presencia de la solitaria, además del tratamiento antiparasitario se recomienda el uso de laxantes para facilitar la expulsión completa del parásito y reducir el riesgo de complicaciones posteriores.
Diseño de nuevos fármacos
Paralelamente a las acciones de prevención, la investigación científica busca fortalecer los tratamientos disponibles. En el IBt, Miranda Blancas colabora con el investigador Enrique Rudiño Piñera, especialista en estructuras cristalográficas, y con Abraham Landa Piedra, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, experto en la caracterización bioquímica de proteínas del parásito.
Asimismo, trabajan con Ponciano García Gutiérrez y Rafael Zubillaga Luna, de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, en el diseño de fármacos complementarios. La estrategia se centra en estudiar las proteínas del sistema de desintoxicación de Taenia solium, conocidas como glutatión transferasas, que funcionan como verdaderos “escudos” bioquímicos y permiten al parásito resistir la acción de los medicamentos.
El grupo ha logrado determinar la estructura de la glutatión transferasa clase sigma y avanza en el análisis de otras dos enzimas, identificadas como glutatión transferasa 25 y 26, según su peso molecular. “Conocer la forma tridimensional de estas proteínas y sus sitios activos es clave para diseñar inhibidores específicos”, explicó el investigador.
Aunque el trabajo continúa en fase experimental, mediante modelos predictivos de estructura proteica el equipo ya logró diseñar un inhibidor para la glutatión transferasa de 26.5 kilodaltons, un avance que podría sentar las bases para terapias más eficaces contra la cisticercosis.
Conclusión.
Las investigaciones encabezadas por la UNAM confirman que, pese a su aparente control, la cisticercosis sigue siendo un desafío sanitario en México. La combinación de prevención comunitaria, vigilancia epidemiológica y desarrollo de nuevos fármacos abre una ruta integral para enfrentar una enfermedad que, de no atenderse, puede tener consecuencias neurológicas severas y permanentes.
Investigación
Esenciales, los primeros mil días de vida: Elena Zambrano
Ciudad de México.— La salud durante el embarazo y la lactancia no es una responsabilidad individual, sino un proceso que involucra a la comunidad y a las políticas públicas, pues de ello depende el adecuado desarrollo de la descendencia. Así lo afirmó Elena Zambrano González, académica de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al subrayar la relevancia de los primeros mil días de vida, periodo que abarca desde la gestación hasta los dos primeros años y que, en el ámbito científico, se conoce como los Orígenes en el Desarrollo de la Salud y la Enfermedad (DOHaD, por sus siglas en inglés).
La también investigadora del Departamento de Biología de la Reproducción del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán explicó que las condiciones nutricionales y ambientales en etapas tempranas del desarrollo tienen efectos duraderos en la salud. Un ejemplo es el desarrollo renal: al nacer, cada riñón humano cuenta con alrededor de un millón de nefronas; sin embargo, si durante el embarazo la madre sufrió desnutrición severa, el feto puede desarrollar menos unidades funcionales. Aunque posteriormente existan condiciones óptimas de alimentación, ese déficit implica una mayor carga de trabajo renal y una predisposición temprana a padecimientos como hipertensión arterial.
La especialista precisó que estos riesgos no constituyen una condena irreversible. Una vida saludable puede mitigar los efectos adversos de la programación fetal; no obstante, la predisposición existe y debe ser considerada en estrategias de prevención.
Evidencia transgeneracional
Zambrano González y su equipo han realizado aportaciones relevantes a nivel internacional. Mediante modelos animales demostraron el paso transgeneracional de la resistencia a la insulina y documentaron que la descendencia de madres con obesidad, aun cuando recibe una dieta controlada durante toda su vida, presenta alteraciones metabólicas y una menor expectativa de vida en comparación con hijos de madres con nutrición adecuada.
Asimismo, sus investigaciones muestran que intervenciones oportunas pueden revertir parte de estos riesgos. Cambios en la dieta de mujeres obesas incluso un mes antes del embarazo, así como la incorporación de actividad física, mejoran de manera significativa los desenlaces metabólicos en la descendencia. “Si no se logró optimizar la salud durante el embarazo y la lactancia, nunca es tarde: también se puede intervenir directamente en las hijas y los hijos”, señaló.
Ambiente, epigenética y evidencia histórica
La académica, galardonada con la Medalla David Barker 2025 —máximo reconocimiento de la Sociedad Internacional DOHaD—, destacó que el concepto de los primeros mil días enfatiza que la salud no depende únicamente de la genética. El ambiente, la nutrición y los cambios epigenéticos en etapas críticas —como la formación de células germinales o la adolescencia— influyen de manera decisiva.
Diversos estudios epidemiológicos respaldan esta perspectiva. Entre los más documentados se encuentra el del “invierno hambriento” en los Países Bajos (1944–1945), donde la desnutrición severa durante la Segunda Guerra Mundial se asoció, décadas después, con mayor prevalencia de obesidad, diabetes e hipertensión en la descendencia. Hallazgos similares se han registrado tras el sitio de Leningrado y la hambruna en China entre 1959 y 1961. No obstante, Zambrano González aclaró que estas son asociaciones poblacionales y que para identificar mecanismos causales se requieren estudios clínicos y de laboratorio controlados.
Investigación en curso y políticas públicas
En el Departamento de Biología de la Reproducción del INCMNSZ, los equipos trabajan con modelos experimentales para comprender los efectos de la desnutrición y la obesidad materna, así como la programación metabólica por la vía paterna, el envejecimiento y los impactos en sistemas como el reproductivo, el neurodesarrollo, la memoria y la expectativa de vida. Se trata de proyectos multiinstitucionales con colaboración internacional.
La científica celebró que el enfoque de los primeros mil días de vida sea ya una prioridad en las acciones de salud pública del gobierno mexicano, a partir del Protocolo Nacional de Atención Médica, y llamó a fortalecer la coordinación entre áreas epidemiológicas, clínicas y de investigación básica para traducir la evidencia científica en políticas efectivas.
Conclusión.
La investigación liderada por Elena Zambrano González confirma que la prevención de enfermedades crónicas comienza antes del nacimiento. Garantizar condiciones nutricionales y ambientales adecuadas durante los primeros mil días de vida no sólo mejora la salud individual, sino que puede romper ciclos intergeneracionales de riesgo metabólico y reducir la carga futura de enfermedades en la población.
