La huella de Librado Rivera en Tamaulipas

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PASADO Y PRESENTE

La huella de Librado Rivera en Tamaulipas

Pedro Alonso Pérez 

 

Un año después de salir de la prisión de Leavenworth, Kansas, Librado Rivera llegó a Tamaulipas, tras breve estancia en San Luis Potosí, su tierra natal. El viejo magonista arribó a Villa Cecilia (hoy Ciudad Madero) en la segunda mitad de 1924, sin ningún quinto en las bolsas, pero digno, cómo siempre, y con muchos ánimos de continuar la lucha.

 

 

Antes maestro de Historia y Geografía en la Escuela Normal de San Luis Potosí (su alma mater) y luego periodista opositor, había marchado al exilio en 1905 junto a los Flores Magón, para organizar desde el extranjero la revolución contra la tiranía porfirista. Formando parte de la dirigencia del Partido Liberal Mexicano (PLM), Librado vivió más de 18 años en distintas partes de los EE. UU, donde estuvo en prisión varias veces (sumando en conjunto más de 11 años) por sus ideas y acciones revolucionarias. La última vez, duró preso 5 años en Leavenworth, la misma cárcel donde, el 21 de noviembre de 1922, Ricardo Flores Magón murió en extrañas condiciones. A Rivera le conmutaron su pena por la deportación, así, fue enviado a México a finales de octubre de 1923. Tenía 60 años cuando llegó a Tamaulipas, convertido en reconocido militante de profundas convicciones anarquistas. El camarada más fiel de Ricardo Flores Magón.

Todavía se discute porqué escogió venirse a Tampico-Villa Cecilia y cuándo tomó esa decisión. El hecho es que, deportado por el gobierno norteamericano, Librado fue primero a San Luis Potosí a ver a su familia, estuvo allí pocos meses y recibió varias propuestas para quedarse en dicho lugar. Algunos grupos políticos le ofrecieron candidaturas a Senador y a diputado; el director de la Normal – un antiguo alumno suyo-  le ofreció una cátedra de nuevo; y, por si fuera poco, el congreso local votó un acuerdo para concederle pensión vitalicia al “precursor de la Revolución mexicana”; Librado todo rechazó, consideraba que su ideal anarquista no le permitía aceptar nada del Estado. Y se fue a Tampico a ocupar su lugar en la trinchera de la lucha social.

En esa decisión, probablemente pesaron dos razones: la primera, Tampico era entonces fuerte enclave económico y centro de productiva región petrolera que abarcaba el sur de Tamaulipas y el norte de Veracruz, un puerto cosmopolita a donde llegaban socialistas y anarquistas de varios países para organizar trabajadores; Tampico era la ciudadela del capitalismo en el golfo de México, escenario privilegiado de la lucha de clases y cuna de un potente proletariado industrial. La otra razón estaba en Villa Cecilia, asiento del grupo anarquista Los Hermanos Rojos que desde 1917 se había definido por las tesis magonistas del PLM. Librado vino a militar en este grupo y de inmediato se hizo cargo del periódico Sagitario, editado por ellos.

Tres corrientes se disputaban en ese tiempo la influencia sobre el movimiento proletario regional: la izquierda socialista representada por el anarcosindicalismo y el Partido Comunista Mexicano (PCM), que a veces se aliaban y siempre competían; la Confederación Regional de Obreros Mexicanos (CROM) que se había fundado en 1918 como expresión del sindicalismo amarillo, del reformismo gangsteril de Luis N. Morones; y el grupo político encabezado por Emilio Portes Gil y su Partido Socialista Fronterizo (PSF), recién fundado el 15 de mayo de 1924. En tal contexto sobresale la figura de Librado Rivera, por su intenso trabajo propagandístico, organizativo y de impulso a la educación y cultura anarquistas. Durante aquellos años, el movimiento social anarcosindicalista de la región se expresaba en la Confederación General de Trabajadores (CGT) fundada en 1921, la organización local de la International Workers of the World (IWW) y los grupos de “afinidad anarquista” como Los Hermanos Rojos y otros, que operaban al interior de organizaciones sindicales, gremiales o vecinales e impartían conferencias, creaban escuelas, talleres artísticos, bibliotecas y salas de lectura.

Desde octubre de 1924, Librado asumió la dirección de Sagitario. Semanario sociológico; con ello, el viejo magonista se convirtió en alma de Los Hermanos Rojos y en eje del movimiento libertario regional; incluso, su influencia se extendió nacional e internacionalmente. Librado Rivera publicó 38 números de Sagitario, desde el 11 de octubre de 1924 hasta el 20 de julio de 1927. Fue arrestado el 1 de abril de 1927, acusado de haber injuriado al presidente Calles, por dos artículos publicados en este periódico, donde defendía a los yaquis y afirmaba que Calles era un asesino por ordenar el exterminio de este pueblo indígena para arrebatarles sus tierras. Portes Gil era gobernador de Tamaulipas. No obstante ser considerado en círculos oficiales “precursor de la Revolución”, Librado fue sentenciado en mayo de 1927 a siete meses de prisión en el Penal de Andonegui y el 22 de agosto de ese año le cancelaron el registro del periódico, que ya no pudo continuar. Libre desde el 4 de noviembre de 1927, después fundó y dirigió Avante. Quincenal de Ideas, Doctrina y Combate del cual publicó 34 números, del 22 de febrero de 1928 al 30 de enero de 1930. Ahí continuó sus críticas y denuncias de los gobiernos “revolucionarios” con esta convicción: “nosotros no iniciamos la revolución para quitar a Porfirio Díaz y poner otro en su lugar. Nuestra misión era otra y bien distinta; nosotros luchábamos por ¡Tierra y Libertad!”. Pero la represión contra los movimientos sociales iba en ascenso.

En Julio de 1928, fue nuevamente detenido en Tampico para vincularlo al asesinato de Obregón, pero tuvo que ser liberado ante lo absurdo de la acusación. Tiempo después fue secuestrado en una prisión militar y torturado por el general Eulogio Ortiz, jefe de armas en la región, además fue destruida la imprenta de Avante y robados todos sus archivos. Era febrero de 1929 y Portes Gil ya era Presidente de la república. Finalmente, prohibido otra vez su periódico el 11 de febrero de 1930, Librado Rivera encarcelado por cuarta ocasión, fue trasladado por 25 soldados a la penitenciaría de la Ciudad de México el 1 de marzo de ese año. Terminó así su fructífera estadía de 6 largos años en Tamaulipas y terminaba también la vida de Los Hermanos Rojos.

La huella de tan singular personaje histórico quedó en los más de 50 artículos que escribió en Sagitario y Avante,  para revivir la memoria del magonismo, difundir sus ideas libertarias, apoyar huelgas obreras y luchas diversas y combatir a los gobiernos “revolucionarios”. Su impronta está en la historia de la lucha social, del sindicalismo petrolero, del anarcosindicalismo y del movimiento obrero que hay que rescatar del olvido. Por fortuna, además de la prensa, existen archivos y documentos donde rastrear esas huellas para recuperar aquel pasado.

Pedro Alonso Pérez

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