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Ambrocio López Gutierrez

Américo es marca ganadora

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VICTORIA Y ANEXAS
Por Ambrocio López Gutiérrez
Américo es marca ganadora 

Entre los aspirantes de MORENA a la candidatura para gobernador de Tamaulipas están los que pican piedra a ver si pega y los que tienen verdaderas posibilidades. A veces hacen más ruido en los medios los que menos oportunidades tienen como podría ser el caso del chilango Alejandro Rojas Díaz Durán (no cumple el requisito de residencia en la entidad que pretendería gobernar), el reynosense Héctor Garza González (cumple los requisitos legales, pero alcanzó muy pocos votos en su anterior intento) y el tampiqueño Rodolfo González Valderrama (lo promueven como muy cercano al presidente de la república, sin embargo, es conocida su falta de arraigo). 

De los que, según mi humilde opinión, tienen posibilidades tangibles sirvan de ejemplo el odontólogo victorense Felipe Garza Narváez (dada su indiscutible experiencia sería pieza clave en la contienda como candidato o como organizador), el diputado federal maderense Erasmo González Robledo (quizá con menos experiencia pero con valiosos servicios prestados al partido fundado por el presidente Andrés Manuel López Obrador y dejé al último a propósito al cardiólogo victorense Américo Villarreal Anaya (tiene limpio expediente profesional, carrera política breve pero parece ser el favorito de la cúpula de su partido para la candidatura. AVA es sin duda una marca ganadora y para conocerlo mejor me permito reproducir una versión de un texto publicado en hablemosdetamaulipas.com donde resaltan su vida familiar. 

“El primogénito del ingeniero Américo Villarreal Guerra y la señora Paula Beatriz Anaya (+) nació en 1958, en Ciudad Victoria; lo llamaron Américo. El país atravesaba por un periodo de calma después de las tensiones de la II Guerra Mundial. Un aire de modernidad soplaba en las ciudades. La vida, no obstante, era tranquila. Al poco tiempo, la familia Villarreal Anaya se trasladó al Distrito Federal, donde fijó su residencia. Gracias a su formación, el ingeniero ocupó diversos cargos en la Secretaría de Recursos Hidráulicos. Por esta causa, el pequeño Américo pasó su infancia en la capital federal. Con el tiempo, se hizo evidente que el trabajo del jefe de la casa era importante debido a los asuntos que le exigían viajar. 

‘Nunca nos quedó duda del apoyo, del cariño y del soporte que significaba mi padre en la familia’, recuerda. ´Viajaba mucho en ese entonces, como ingeniero civil encargado de los sistemas hidráulicos de nuestro país, en la Secretaría de Recursos Hidráulicos, donde fue creciendo en proyección hasta llegar a ser Subsecretario de Irrigación’. Sin olvidar su raíz tamaulipeca, el niño Américo hizo sus primeros años en el Distrito Federal, donde fue a la escuela, ganó amigos y disfrutó de sus padres y hermanas Cecilia, Luz Adriana, Oralia y Mónica. ‘Así crecimos, con una sensación de amor, de bienestar familiar. A mi padre lo gozábamos regularmente los fines de semana. Le gustaba hacer carne asada en su casa de Satélite. Fueron años que atesoro en mi corazón’. 

En 1976, alcanzada la mayoría de edad, Américo Villareal Anaya ingresó a la escuela de medicina de la Universidad La Salle. Aficionado al atletismo, sociable y templado, el joven hizo muchas amistades. Su interés, sin embargo, se centró en una estudiante, María de la Luz Santiago. Hubo conexión entre ambos e iniciaron un noviazgo que se alargó cinco años, mientras cursaban la carrera. Comprometidos a ayudarse el uno al otro, Américo y María de la Luz se casaron en 1983. Su unión ha continuado en estos 38 años. Recién egresado, el joven Américo se volcó al estudio de la residencia médica como internista, de 1983 a 1987. Sin soltar el paso, poco después hizo una segunda especialidad en el Instituto Nacional de Cardiología, que terminó en 1989. 

Casado, con dos hijos (Américo y Francisco), y dos posgrados, Villarreal Anaya regresó a Ciudad Victoria, acompañado de su familia. En ese momento, su padre, el ingeniero Américo Villarreal Guerra, cumplía el cuarto año como gobernador. ‘Si para otros representaba una fiesta, para él fue un trabajo frenético. Eran jornadas prolongadas, audiencias todo el día, visitas al Altiplano, mucho contacto con la gente’, rememora. Acorde con su perfil, comenzó a laborar en el Hospital General de Ciudad Victoria en 1989. En ese año nació María, su hija menor, y lo hizo en el mismo centro médico donde él laboraba. Por entonces sólo había dos sanatorios más: el Hospital Infantil y el Hospital Civil. La capital era un lugar cómodo y agradable; todo mundo se conocía y se saludaba en el mercado, en la plaza o en la iglesia. Pero, algunos riesgos asomaban. 

‘La primera causa de muerte en el estado son los padecimientos cardiovasculares y, dentro de éstos, la situación de la cardiopatía isquémica’, explica. ‘Nos teníamos que preparar para recibir la carga de enfermedad que ya tiene nuestra población, y estar pendientes de la demanda de atención’. Con su asesoría, en 1990, se adquirió el primer tomógrafo axial computarizado para proveer estudios especializados al público, principalmente de escasos recursos. Preocupado por las cardiopatías, un año después, impulsó la primera unidad de cuidados intensivos coronarios, un servicio, hasta entonces, solo disponible en hospitales de tercer nivel. 

El doctor Américo Villarreal hizo valer sus conocimientos como cardiólogo clínico. Pensaba que el servicio público, principalmente el de la salud, ayudaba a reducir la desigualdad. Con esa idea, diseñó el programa ‘De corazón a corazón’, que ofrecía cirugía gratis de válvulas, coronarias y correctivas a pacientes de pocos recursos. El programa estuvo vigente hasta 1992. En 1997, ascendió a la dirección del Hospital General de Ciudad Victoria; buscaba ampliar los beneficios a la población del centro del estado. A sus planes se anteponían las políticas restrictivas del gobierno central, que comenzaba a limitar los recursos. Sin decaer, obtuvo la autorización para construir la primera sala de hemodinámica en la región centro del estado. 

Así, a lo largo de los años, el doctor Américo Villarreal Anaya ha aplicado la ética de los médicos a su vida personal. ‘Nuestros principios éticos nos ordenan, en primer lugar, no hacer daño, que tu actividad no cause deterioro; segundo, buscar el mayor beneficio para la persona. Y tercero, reconocer la dignidad de la persona, darle acompañamiento’. El doctor Villarreal le debe mucho a su profesión: capacidad analítica, visión objetiva, honestidad de palabra. ‘Si las demás profesiones, incluida la de servidor público, tuvieran la vigilancia que se aplica a la medicina, México estaría entre los países desarrollados’. Con una carrera, dos posgrados y una familia estable, muchos pudieran darse por satisfechos, pero no el doctor Américo Villarreal. 

En las elecciones 2018, se registró como candidato de Morena a Senador de la República. Su principal contendiente era Ismael García Cabeza de Vaca, hermano de Francisco García Cabeza de Vaca, gobernador del estado, ambos del PAN. Sobre votación, actas alteradas, cómputos falsos, el proceso parecía girar por fuerza hacia Ismael García. Pero, el doctor se defendió en la mesa, demostró las inconsistencias y logró revertir los números hasta ser reconocido como el legítimo ganador. Desde la Cámara Alta, ha dado a los tamaulipecos y al país propuestas para mejorar la inclusión de las personas con discapacidad, para honrar al personal de salud que combate la propagación del COVID -19, para fortalecer los bancos de alimentos, y para mejorar la nutrición de los grupos vulnerables, entre otras acciones de beneficio social. 

Aquel estudiante que inició la carrera de medicina en 1975 es, en la actualidad, presidente de la Comisión de Salud del Senado de la República, integrante de las comisiones de Energía, Marina y del Grupo de Trabajo para el Seguimiento de la Pandemia del Virus COVID-19, de la misma cámara. Proyectos realizados por el doctor Américo Villarreal como funcionario de salud: Primer tomógrafo axial computarizado en el centro del estado (1990). Unidad de cuidados intensivos coronarios; Hospital General-Victoria (1991). Programa de cirugías cardiovasculares a personas de bajos recursos (1992). Primera sala de Hemodinámica en la región centro de Tamaulipas (1997)”. 

En otro escenario, por si quedaba alguna duda de la personalidad incluyente del presidente AMLO, en su visita a Baja California Sur reconoció públicamente el trabajo del gobernador panista saliente en materia de seguridad pública que repercutió positivamente en la actividad turística que es vital en esa entidad. Ahí mismo deseó buena suerte al gobernador morenista electo y aprovechó para presumir que el problema con los distribuidores de gas se resolvió rápido porque hay un gobierno del pueblo. 

Correo: amlogtz@gmail.com 

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Ambrocio López Gutierrez

La derecha está amosomada

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VICTORIA Y ANEXAS
Por Ambrocio López Gutiérrez
La derecha está amosomada
Las fuerzas retardatarias de nuestro amado país han perdido el norte (literalmente) y, a la posición antipatriótica de la aun gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, se suma el malestar de panistas y priistas por la anunciada aspiración de Andrés Manuel López Beltrán (AMLOBE) quien desquició a los conservadores con sus legítimas pretensiones de convertirse en diputado federal por uno de los distritos de Villahermosa, en su natal Tabasco. También han hecho muina los opositores antipatria por el enjundioso mensaje de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en defensa de la soberanía nacional. El monumento a la Revolución fue el digno escenario para un conceptuoso discurso dedicado principalmente a la rendición de cuentas.
Es oportuno decir que AMLOBE no es el primer hijo de político que quiere hacer carrera en el servicio público. Un buen ejemplo es Cuauhtémoc, hijo del general Lázaro Cárdenas; El hijo de Cuauhtémoc (Lázaro, como su abuelo) también mantiene una exitosa carrera; los tres fueron gobernadores, además de Dámaso, hermano del divisionario de Jiquilpan. Enrique de la Madrid (hijo de expresidente) incursiona en medios y en escenarios políticos con mediano éxito. También pueden mencionarse casos locales como los Monreal de Zacatecas; los Moreira de Coahuila; los Gallardo de San Luis Potosí; los Colosio de Sonora y Nuevo León. En Tamaulipas hay distinguidas familias con oficio político como los Cárdenas, los Villarreal, los Deándar, los Garza Elizondo, los Canturosas, los Verástegui y los que se acumulen. Los conservadores amosomados toleran todos los apellidos, menos a los López. Habrase visto.
Volviendo al monumento a la Revolución, vale destacar que el mensaje de la presidenta de la república llenó las expectativas de la mayoría de los mexicanos quienes escuchamos con atención su llamado a mantenernos alertas e informados para no caer en las trampas mediáticas de los conservadores que han utilizado últimamente recursos alejados de la ética y el decoro. Descaradamente, PRI y PAN se recargan en figuras políticas extranjeras como Trump, Netanyahu, Milei, Ayuso y, han rodado tan cuesta abajo, que periodistas que simpatizan con el neoliberalismo como Ciro, Joaquín, Azucena, Raymundo y otras figuras, se han decepcionado de una oposición cuya única apuesta parece ser la posibilidad de una intervención extranjera. Dios nos ampare.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cuenta con el pueblo de Tamaulipas afirmó el gobernador Américo Villarreal Anaya, con el respaldo de miles de tamaulipecos que corearon juntos el grito de ¡Claro que se puede! Desde el Teatro del Pueblo, en el Recinto Ferial de esta capital, y en un enlace virtual hasta el Monumento a la Revolución, previo al inicio del informe de rendición de cuentas del domingo de la presidenta Claudia Sheinbaum. Acompañado por la doctora María de Villarreal, presidenta del Sistema DIF Estatal, aseguró que Tamaulipas está sumado a una presidenta humanista, que ve por nuestra nación, por la unidad y por el bienestar de nuestra gente.
Aquí, en un hecho inédito, los 43 municipios de Tamaulipas, más de 20 mil tamaulipecos y tamaulipecas, estamos reunidos para escuchar este gran mensaje humanista, de unidad, soberanía, libertad, independencia y progreso social para todos, expresó. Agregó que, a dos años del inicio del segundo piso de la transformación, Tamaulipas está presente. Usted, gran presidenta, cuenta con el pueblo de Tamaulipas, reiteró. Desde temprana hora, miles de tamaulipecos y tamaulipecas siguieron con entusiasmo el evento, ondearon banderas de México y mostraron mensajes de apoyo y reconocimiento.
Correo: amlogtz@gmail.com
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Ambrocio López Gutierrez

Los intelectuales lamehuevos

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VICTORIA Y ANEXAS

Por Ambrocio López Gutiérrez

Los intelectuales lamehuevos

El mes de mayo quedó marcado por acontecimientos entre los que destacó la accidentada visita de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. La representante de la ultraderecha española estuvo cuerpeada en México por los gobernadores de Acción Nacional quienes, en mala hora, se encomendaron a la citada política ibérica.

También se subió a ese tren el presidente del grupo Azteca, Ricardo Salinas Pliego, cuyo conglomerado empresarial hace la guerra mediática a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Medios nacionales e internacionales han dado cuenta del fiasco que ha sido la gira de la española por tierras mexicanas, sin embargo, vale la pena recuperar un resumen del magnífico texto de Abraham Nuncio, académico de la Universidad Autónoma de Nuevo León y editorialista de La Jornada.

El escritor norestense señala que Andrés Manuel López Obrador pidió en marzo de 2019 al rey Felipe VI ofrecer disculpas al pueblo de México por lo que significó la conquista a manos de la monarquía española.

Desde la derecha y un segmento de la izquierda mexicanas se lo tildó de ocioso, teatral, anticlimático, inapropiado y hasta ridículo. Si la monarquía española contemporánea no comulgara con ambos y hubiera aceptado la solicitud de López Obrador, Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, no habría osado venir a rendir homenaje a la figura de Hernán Cortés, revalidando con ello lo que la Conquista resultó para la sociedad del Anáhuac en términos reales de saqueo, genocidio y destrucción material y cultural; ni a fortalecer a la oligarquía empresarial de nuestros días en territorio mexicano y los empeños imperialistas de Estados Unidos y su periferia partidaria, eclesial y mediática en ambos países.

Ya en 1992, con motivo de los 500 años de la llegada de Cristóbal Colón a América, esa periferia se tonificaba con carantoñas ideológicas de un grupo de intelectuales lamehuevos, entre ellos algunos sedicentes guiados por Clío. Repitieron la expresión “encuentro de dos mundos” hasta el hastío.

Sus medios, sus académicos y sus políticos le quisieron quitar peso llamando así a las atrocidades, despojo y demás actos violentos de la Conquista. De paso le restaban entidad a la resistencia de los gobernantes y el pueblo mexica. A ese “encuentro” lo consideraron “civilizatorio”.

Tras la injuria, el insulto. Esas manipulaciones, que entonces ocultaron la infamia de la conquista financiada y organizada por la corona española y efectuada por sus capitanes y ejércitos armados con tecnología de fuego, ahora la glorifican.

La resistencia permanente de los pueblos a la rapacidad y opresión de los imperios ha generado odio y desprecio hacia sus protagonistas. Los jefes de Estado de la Comunidad Europea jamás perdonaron al boliviano Evo Morales cuando les hizo las cuentas a los “hermanos europeos” de la sustracción que hicieron de nuestras riquezas durante la colonia en América Latina y el Caribe a través de España. Después de 500 años era justo que nos regresaron ese valor. Sólo del monto, en lo que hace a los metales su deuda, con intereses simples, equivaldría a todo lo que vale Europa entera, y no completarían. Otro tanto, si bien menos puntual, señaló Pedro Castillo. Tampoco lo perdonaron. Ni, como lo hizo a gritos histéricos, el rey Juan Carlos a Hugo Chávez. La misma actitud han asumido con Lula, López Obrador, Sheinbaum y Petro.

Regresando a Cortés. El mejor juicio sobre su conducta, y la semejante de otros conquistadores, fue el de los hombres de su época. En el significativo decreto del rey Carlos I publicitado por la presidenta Claudia Sheinbaum, se le siguió un juicio de residencia por crímenes de toda laya (asesinatos masivos con todas las agravantes, esclavismo, tortura y otros actos de barbarie sin atenuantes).

Epítome de las atrocidades de Cortés fue el trato vil que dio al emperador Cuauhtémoc. Vencido y apresado lo sometió a tortura y finalmente lo mandó ahorcar como si se tratara de un vulgar malhechor. La causa: arrancarle el secreto sobre la ubicación del tesoro real de los aztecas. No lo consiguió. Pero a eso es a lo que vienen los representantes de los imperios de ayer y de hoy: a robar todo lo que pueden.

El testimonio de intelectuales honestos, lúcidos y valientes sobre la barbarie de los conquistadores, pronto se dio a conocer por boca y pluma de varios clérigos dominicos. Antonio de Montesino, desde La Española, fustigó a los responsables de los tratos crueles y homicidas que daban a los indígenas (1511).

“¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades en que, de los excesivos trabajos que les dais, incurren y se os mueren y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día?”

El memorable sermón de Montesinos fue recogido por otro dominico, el obispo Bartolomé de las Casas, en su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, donde se refiere a las reiteradas acciones de la conquista: “Entre éstas son las matanzas y estragos de gentes inocentes y despoblaciones de pueblos, provincias y reinos que en ellas se han perpetrado…”

Más tarde, el dominico Servando Teresa de Mier, precursor de la independencia nacional, realizó una edición de la obra de De las Casas. En este preciso momento, tan ilustres figuras y actos de la resistencia frente a la opresión y el saqueo imperialistas exigen una toma de conciencia y la decisión de aprestarse a combatirlos por todos los medios. Correo: amlogtz@gmail.com

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Ambrocio López Gutierrez

La huelga del águila de 1924

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VICTORIA Y ANEXAS
Por Ambrocio López Gutiérrez
La huelga del águila de 1924 

“La Huelga del Águila de 1924”, una de las obras recientes del historiador tamaulipeco José Ángel Solorio Martínez, sumerge al lector en uno de los episodios más trascendentales de la historia obrera mexicana: la monumental huelga de los trabajadores de la Compañía Mexicana de Petróleo (subsidiaria de la angloholandesa Royal Dutch Shell), que estalló el 22 de marzo de 1924 en Doña Cecilia (hoy Ciudad Madero). Este conflicto laboral no fue un mero paro de labores, sino un pulso épico entre la incipiente fuerza sindical mexicana y los consorcios petroleros internacionales, marcando un antes y un después en las relaciones obrero-patronales del país. A continuación, presento una versión sintetizada del reporte que sobre el mencionado texto elaboró Daniel Nava Villa, estudiante de la licenciatura en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural que se imparte en la FCEH de la UAT.

La obra se contextualiza en la efervescencia posrevolucionaria, una década de grandes transformaciones sociales y políticas donde los ideales de justicia social plasmados en la Constitución de 1917, especialmente el Artículo 123 sobre los derechos laborales, buscaban materializarse. Sin embargo, la realidad de los trabajadores petroleros estaba lejos de esos ideales. Las compañías extranjeras, como “El Águila”, operaban con una gran autonomía y, a menudo, con desprecio por las condiciones laborales y los salarios de sus empleados mexicanos. Las jornadas eran extenuantes, los salarios bajos y la posibilidad de organización sindical era sistemáticamente reprimida. La empresa mantenía una posición de poder casi inexpugnable, respaldada por su peso económico y, en ocasiones, por la complicidad de autoridades o la represión militar. 

La chispa que encendió la huelga fue la acumulación de años de explotación y el anhelo de dignidad. Los trabajadores, conscientes de la vitalidad estratégica de la industria petrolera, decidieron organizarse y lanzar un pliego de peticiones. Entre las demandas principales se encontraban la exigencia de salarios justos, la reducción de la jornada laboral a ocho horas, la mejora de las condiciones de seguridad e higiene, y, fundamentalmente, el reconocimiento legal de su sindicato. Los temas centrales de la obra: 1. El Conflicto Laboral: La obra seguramente profundiza en las causas de la huelga, las demandas de los trabajadores, las negociaciones (o la falta de ellas) con la empresa y el gobierno, y las estrategias de ambos lados. 

  1. LOS PERSONAJES: Es probable que la historia sea contada a través de los ojos de diversos personajes, tanto trabajadores ferroviarios como líderes sindicales, empresarios, políticos y quizás figuras militares o del orden público. Esto permitiría explorar las diferentes perspectivas detrás del conflicto. 3. La Lucha por la Justicia Social: La huelga no solo sería un conflicto económico, sino también una lucha por la dignidad, los derechos y la justicia social. El libro podría resaltar las desigualdades y las condiciones de vida difíciles que llevaron a la movilización. 4. El Poder y la Política: Las huelgas de esta magnitud a menudo están intrínsecamente ligadas al poder político. La obra podría mostrar la intervención del gobierno, las presiones políticas, las ideologías en juego y cómo el poder se ejerce para intentar resolver o suprimir el movimiento.
  2. Las Consecuencias Humanas: Más allá de los aspectos políticos y económicos, el libro probablemente exploraría el impacto humano de la huelga: las dificultades que enfrentaron las familias de los huelguistas, los sacrificios, la solidaridad entre ellos y las tensiones dentro de la comunidad. 6. La Organización Sindical: Es muy probable que la narración destaque el papel de los sindicatos en la organización y dirección de la huelga, mostrando los desafíos internos, las diferencias de opinión y la construcción de la unidad entre los trabajadores. 7. El Contexto de la Época: La atmósfera de los años 20 en México, con sus cambios culturales y sociales, podría ser un telón de fondo importante, influyendo en las decisiones de los personajes y en el desarrollo de la trama.

La obra profundiza en los personajes clave de este drama social. Por un lado, se presentan a los líderes obreros, figuras como Serapio Venegas, Gregorio Turrubiates e Ignacio Gamberos, quienes con gran valentía y tenacidad encabezaron el movimiento. Estos personajes encarnan la determinación de miles de trabajadores que, a pesar de las represalias, el hambre y la incertidumbre, se mantuvieron firmes en su lucha. La narrativa probablemente explora sus motivaciones, los desafíos de organizar a una masa heterogénea de trabajadores y la constante amenaza de la represión. Por otro lado, la obra podría introducir a los representantes de la compañía “El Águila”, quienes representan el capital transnacional, la resistencia a ceder privilegios y la visión de los trabajadores como meros engranajes de una maquinaria productiva. 

EN LA INVESTIGACIÓN DESTACAN figuras gubernamentales, como Emilio Portes Gil (quien tuvo un papel relevante en el sindicalismo petrolero de la época), cuya postura y acciones fueron decisivas en el desarrollo y desenlace del conflicto. La tensión entre el gobierno, las empresas extranjeras y los sindicatos es un eje central de la trama. La huelga de El Águila fue un conflicto prolongado, que se extendió por 117 días y tuvo repercusiones nacionales e incluso internacionales. La narrativa del tamaulipeco, al abordar este período, detalla las estrategias de los huelguistas, desde las asambleas multitudinarias hasta los piquetes y la resistencia a la intimidación. 

También muestra las tácticas de la compañía, que intentaba dividir a los trabajadores, contratar esquiroles y presionar al gobierno. La solidaridad de otros gremios y el apoyo popular en la región de Tampico-Doña Cecilia fueron cruciales para el sostenimiento del movimiento, y la obra probablemente resalta estos lazos de hermandad obrera. La lucha no estuvo exenta de intrigas y conspiraciones, tanto por parte de los intereses capitalistas como de facciones dentro del propio movimiento obrero con diferentes filiaciones políticas. El punto culminante de la narración es la resolución de la huelga, que se logró el 17 de julio de 1924 con un triunfo histórico para los trabajadores. “El Águila” se vio obligada a reconocer oficialmente al sindicato y a firmar el primer Contrato Colectivo de Trabajo en el ramo industrial petrolero de México. 

Este logro no solo significó una victoria para los obreros de la Compañía “El Águila”, sino que sentó un precedente fundamental para la reglamentación y aplicación del Artículo 123 constitucional, abriendo camino a la consolidación del sindicalismo en el país y marcando un hito en la lucha por los derechos laborales en América Latina. La novela, al concluir, no solo celebra esta victoria, sino que probablemente reflexiona sobre su significado histórico, las cicatrices que dejaron la lucha y el camino que aún quedaba por recorrer en la construcción de un sistema laboral más justo en México. La huelga del Águila de 1924 es, en esencia, la crónica de cómo la unidad y la resistencia de los trabajadores pueden doblegar el poder del capital y transformar la historia. 

Correo: amlogtz@gmail.com 

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