Ambrocio López Gutierrez
Nuestro sistema de lealtades
VICTORIA Y ANEXAS
Por Ambrocio López Gutiérrez
Nuestro sistema de lealtades
Como parte del debate político electoral hemos leído y/o escuchado abundantes opiniones en el sentido de que los partidos se han despachado con la cuchara grande con las candidaturas; otros señalan que vivimos una partidocracia en México y otra corriente más despreocupada en el uso del lenguaje sostiene que los líderes partidistas se agandallaron las principales posiciones. Puede haber algo de razón en tales dichos, sin embargo, hay que subrayar que nuestro sistema funciona en base a las lealtades hacia las organizaciones y eso sucede hasta en partidos tan tradicionales como Acción Nacional cuyos voceros, en forma temeraria, hablan en nombre de la llamada sociedad civil (vale precisar que, para los conservadores, la sociedad civil se compone por la iniciativa privada, los profesionistas exitosos y los intelectuales elitistas). A las personas de la derecha no se les puede exigir que conozcan los textos de Antonio Gramsci.
Lamento contradecir a los partidarios de las candidaturas “ciudadanas e independientes” pero tenemos que entender que los partidos políticos son plataformas de ciudadanos (sí, de ciudadanos) que se organizan para acceder al poder público para lo cual enarbolan una declaración de principios, un programa de acción y unos estatutos que norman su conducta. Presionados por un sector de la opinión pública, los partidos comenzaron a postular ciudadanos independientes; quizás hubo algunos casos exitosos, pero hay casos muy conocidos que han provocado que los partidos cierren filas y entreguen las posiciones más apetecibles a sus miembros más comprometidos. Así funciona el sistema de lealtades en México. Hace décadas se decía que el sistema político se guiaba por los afectos por eso era frecuente que se favoreciera a los amigos, a los compadres, a los hermanos o a los hijos de los personajes más encumbrados.
El Movimiento de Regeneración Nacional que llevó a Andrés Manuel López Obrador sufrió directamente las candidaturas ciudadanas cuando postuló a la experiodista Lilly Téllez y al abogado Germán Martínez para el senado de la república. Como neomorenistas Lilly protestó como miembro de la cámara alta donde se ha sostenido y Germán hasta fue director del Seguro Social de donde salió por inepto. Ambos regresaron a los campos de la ultraderecha mexicana y ahora disfrutan pertenecer al establo del PAN. Creo que los partidos han aprendido de esas lecciones, por eso el PRI prefiere premiar la lealtad de Manlio Fabio Beltrones y su hija Silvana, el compromiso partidista de Rubén Moreira y su esposa Carolina. En el PAN también premian la lealtad de Ricardo Anaya, Josefina Vázquez y Francisco Cabeza de Vaca. Seguramente Movimiento Ciudadano premiará a Dante Delgado y MoReNa no se quedará atrás colocando en una buena posición a su presidente Mario Delgado, como debe de ser.
EL GOBIERNO DEL Estado instaló la Comisión para la Conmemoración del Bicentenario de Tamaulipas en coordinación con la Universidad Autónoma de Tamaulipas y el Congreso de Tamaulipas, la cual fue encabezada por el jefe de la Oficina del Gobernador, Ricardo Gerardo Guerrero Morales. Brenda Denisse de la Cruz López directora del Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, señaló que este 2024 se cumplen los 200 años de la fecha en la que se determinó elevar a Estado libre y soberano a Tamaulipas, que antes era Nueva Santander. Explicó que a través se realizarán una serie de actividades a lo largo de todo el año, con el objetivo de conmemorar el rico patrimonio y reafirmar la identidad tamaulipeca.
«La comisión asume con responsabilidad la tarea de guiar estas conmemoraciones y espera contar con la activa participación de la sociedad», señaló. Asimismo, puntualizó que la Comisión tiene la responsabilidad de liderar y coordinar las actividades conmemorativas, para destacar los dos siglos de historia, cultura y logros que han dado forma al Tamaulipas contemporáneo. «Este aniversario es una oportunidad para reflexionar sobre nuestro pasado, celebrar nuestros éxitos y mirar hacia el futuro con renovado compromiso”, dijo. Explicó que fue el 31 de enero de 1824, cuando se expidió el Acta Constitutiva y se creó por decreto el Estado Libre y Soberano de Tamaulipas.
La Comisión está integrada por la diputada Úrsula Salazar Mojica, presidenta de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado de Tamaulipas; el magistrado David Cerda Zúñiga, presidente del Supremo Tribunal de Justicia y del Consejo de la Judicatura de Tamaulipas, contándose con la presencia del doctor José Carlos Mora García en representación de Dámaso Leonardo Anaya Alvarado, rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT). También asistieron Tania Contreras López, consejera jurídica del Gobierno del Estado; el doctor Octavio Herrera Pérez director del Instituto de Investigaciones Históricas de la UAT; Juan Lorenzo Ochoa García, secretario general del Congreso del Estado y Jaime Segura Delgado, director administrativo del ITCA.
EN UN HECHO HISTÓRICO en la vida de la UAT, cinco aspirantes —tres mujeres y dos hombres— se registraron para obtener la candidatura del proceso de elección rectoral de la máxima casa de estudios de la entidad. De conformidad con el Estatuto Orgánico de la UAT, la Junta Permanente de la Asamblea Universitaria recibió el jueves 25 de enero las postulaciones de las dependencias académicas para la elección de titular de la rectoría para el período 2024-2028. En orden cronológico, fueron registrados Dámaso Leonardo Anaya Alvarado, actual rector interino; Juana Maribel Soberón García, directora de la Preparatoria 3; Luisa Álvarez Cervantes, docente de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades; Olga Ellinor Castrellón Rodríguez, docente de la Unidad Académica Multidisciplinaria Valle Hermoso; y Olegario Méndez Cabrera, docente de la Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa Rodhe.
El registro estuvo abierto de las 9 a las 18 horas, en la sede de la Junta Permanente, ubicada en el sexto piso del edificio del Centro de Gestión del Conocimiento del Campus Victoria. La Junta Permanente está integrada por Karla Villarreal Sotelo, Guillermina de la Cruz Jiménez Godínez y Norma Laura Barrientos Villanueva, además de los estudiantes Karol Michelle Cruz Pérez, Rubí Reyes Martínez y José Héctor Lane Pedraza Silva. El órgano colegiado universitario, designado por la Asamblea para la elección, precisó que las veintiséis dependencias académicas entregaron sus postulaciones, y que este viernes 26 de enero el proceso continuaría con las entrevistas a las personas aspirantes; mientras que el 2 de febrero está programada la asamblea para dar a conocer el resultado de dicha evaluación y se hará la declaración formal de la candidatura.
Hay que destacar que, en las facultades de Derecho y Ciencias Sociales, Ciencias de la Educación y Humanidades, Comercio y Administración, Medicina Veterinaria, Enfermería y otros planteles de la UAT hubo pronunciamientos a favor de Dámaso Anaya.
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Ambrocio López Gutierrez
La derecha está amosomada
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Ambrocio López Gutierrez
Los intelectuales lamehuevos
VICTORIA Y ANEXAS
Por Ambrocio López Gutiérrez
Los intelectuales lamehuevos
El mes de mayo quedó marcado por acontecimientos entre los que destacó la accidentada visita de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. La representante de la ultraderecha española estuvo cuerpeada en México por los gobernadores de Acción Nacional quienes, en mala hora, se encomendaron a la citada política ibérica.
También se subió a ese tren el presidente del grupo Azteca, Ricardo Salinas Pliego, cuyo conglomerado empresarial hace la guerra mediática a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Medios nacionales e internacionales han dado cuenta del fiasco que ha sido la gira de la española por tierras mexicanas, sin embargo, vale la pena recuperar un resumen del magnífico texto de Abraham Nuncio, académico de la Universidad Autónoma de Nuevo León y editorialista de La Jornada.
El escritor norestense señala que Andrés Manuel López Obrador pidió en marzo de 2019 al rey Felipe VI ofrecer disculpas al pueblo de México por lo que significó la conquista a manos de la monarquía española.
Desde la derecha y un segmento de la izquierda mexicanas se lo tildó de ocioso, teatral, anticlimático, inapropiado y hasta ridículo. Si la monarquía española contemporánea no comulgara con ambos y hubiera aceptado la solicitud de López Obrador, Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, no habría osado venir a rendir homenaje a la figura de Hernán Cortés, revalidando con ello lo que la Conquista resultó para la sociedad del Anáhuac en términos reales de saqueo, genocidio y destrucción material y cultural; ni a fortalecer a la oligarquía empresarial de nuestros días en territorio mexicano y los empeños imperialistas de Estados Unidos y su periferia partidaria, eclesial y mediática en ambos países.
Ya en 1992, con motivo de los 500 años de la llegada de Cristóbal Colón a América, esa periferia se tonificaba con carantoñas ideológicas de un grupo de intelectuales lamehuevos, entre ellos algunos sedicentes guiados por Clío. Repitieron la expresión “encuentro de dos mundos” hasta el hastío.
Sus medios, sus académicos y sus políticos le quisieron quitar peso llamando así a las atrocidades, despojo y demás actos violentos de la Conquista. De paso le restaban entidad a la resistencia de los gobernantes y el pueblo mexica. A ese “encuentro” lo consideraron “civilizatorio”.
Tras la injuria, el insulto. Esas manipulaciones, que entonces ocultaron la infamia de la conquista financiada y organizada por la corona española y efectuada por sus capitanes y ejércitos armados con tecnología de fuego, ahora la glorifican.
La resistencia permanente de los pueblos a la rapacidad y opresión de los imperios ha generado odio y desprecio hacia sus protagonistas. Los jefes de Estado de la Comunidad Europea jamás perdonaron al boliviano Evo Morales cuando les hizo las cuentas a los “hermanos europeos” de la sustracción que hicieron de nuestras riquezas durante la colonia en América Latina y el Caribe a través de España. Después de 500 años era justo que nos regresaron ese valor. Sólo del monto, en lo que hace a los metales su deuda, con intereses simples, equivaldría a todo lo que vale Europa entera, y no completarían. Otro tanto, si bien menos puntual, señaló Pedro Castillo. Tampoco lo perdonaron. Ni, como lo hizo a gritos histéricos, el rey Juan Carlos a Hugo Chávez. La misma actitud han asumido con Lula, López Obrador, Sheinbaum y Petro.
Regresando a Cortés. El mejor juicio sobre su conducta, y la semejante de otros conquistadores, fue el de los hombres de su época. En el significativo decreto del rey Carlos I publicitado por la presidenta Claudia Sheinbaum, se le siguió un juicio de residencia por crímenes de toda laya (asesinatos masivos con todas las agravantes, esclavismo, tortura y otros actos de barbarie sin atenuantes).
Epítome de las atrocidades de Cortés fue el trato vil que dio al emperador Cuauhtémoc. Vencido y apresado lo sometió a tortura y finalmente lo mandó ahorcar como si se tratara de un vulgar malhechor. La causa: arrancarle el secreto sobre la ubicación del tesoro real de los aztecas. No lo consiguió. Pero a eso es a lo que vienen los representantes de los imperios de ayer y de hoy: a robar todo lo que pueden.
El testimonio de intelectuales honestos, lúcidos y valientes sobre la barbarie de los conquistadores, pronto se dio a conocer por boca y pluma de varios clérigos dominicos. Antonio de Montesino, desde La Española, fustigó a los responsables de los tratos crueles y homicidas que daban a los indígenas (1511).
“¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades en que, de los excesivos trabajos que les dais, incurren y se os mueren y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día?”
El memorable sermón de Montesinos fue recogido por otro dominico, el obispo Bartolomé de las Casas, en su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, donde se refiere a las reiteradas acciones de la conquista: “Entre éstas son las matanzas y estragos de gentes inocentes y despoblaciones de pueblos, provincias y reinos que en ellas se han perpetrado…”
Más tarde, el dominico Servando Teresa de Mier, precursor de la independencia nacional, realizó una edición de la obra de De las Casas. En este preciso momento, tan ilustres figuras y actos de la resistencia frente a la opresión y el saqueo imperialistas exigen una toma de conciencia y la decisión de aprestarse a combatirlos por todos los medios. Correo: amlogtz@gmail.com
Ambrocio López Gutierrez
La huelga del águila de 1924
VICTORIA Y ANEXAS
Por Ambrocio López Gutiérrez
La huelga del águila de 1924
“La Huelga del Águila de 1924”, una de las obras recientes del historiador tamaulipeco José Ángel Solorio Martínez, sumerge al lector en uno de los episodios más trascendentales de la historia obrera mexicana: la monumental huelga de los trabajadores de la Compañía Mexicana de Petróleo (subsidiaria de la angloholandesa Royal Dutch Shell), que estalló el 22 de marzo de 1924 en Doña Cecilia (hoy Ciudad Madero). Este conflicto laboral no fue un mero paro de labores, sino un pulso épico entre la incipiente fuerza sindical mexicana y los consorcios petroleros internacionales, marcando un antes y un después en las relaciones obrero-patronales del país. A continuación, presento una versión sintetizada del reporte que sobre el mencionado texto elaboró Daniel Nava Villa, estudiante de la licenciatura en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural que se imparte en la FCEH de la UAT.
La obra se contextualiza en la efervescencia posrevolucionaria, una década de grandes transformaciones sociales y políticas donde los ideales de justicia social plasmados en la Constitución de 1917, especialmente el Artículo 123 sobre los derechos laborales, buscaban materializarse. Sin embargo, la realidad de los trabajadores petroleros estaba lejos de esos ideales. Las compañías extranjeras, como “El Águila”, operaban con una gran autonomía y, a menudo, con desprecio por las condiciones laborales y los salarios de sus empleados mexicanos. Las jornadas eran extenuantes, los salarios bajos y la posibilidad de organización sindical era sistemáticamente reprimida. La empresa mantenía una posición de poder casi inexpugnable, respaldada por su peso económico y, en ocasiones, por la complicidad de autoridades o la represión militar.
La chispa que encendió la huelga fue la acumulación de años de explotación y el anhelo de dignidad. Los trabajadores, conscientes de la vitalidad estratégica de la industria petrolera, decidieron organizarse y lanzar un pliego de peticiones. Entre las demandas principales se encontraban la exigencia de salarios justos, la reducción de la jornada laboral a ocho horas, la mejora de las condiciones de seguridad e higiene, y, fundamentalmente, el reconocimiento legal de su sindicato. Los temas centrales de la obra: 1. El Conflicto Laboral: La obra seguramente profundiza en las causas de la huelga, las demandas de los trabajadores, las negociaciones (o la falta de ellas) con la empresa y el gobierno, y las estrategias de ambos lados.
- LOS PERSONAJES: Es probable que la historia sea contada a través de los ojos de diversos personajes, tanto trabajadores ferroviarios como líderes sindicales, empresarios, políticos y quizás figuras militares o del orden público. Esto permitiría explorar las diferentes perspectivas detrás del conflicto. 3. La Lucha por la Justicia Social: La huelga no solo sería un conflicto económico, sino también una lucha por la dignidad, los derechos y la justicia social. El libro podría resaltar las desigualdades y las condiciones de vida difíciles que llevaron a la movilización. 4. El Poder y la Política: Las huelgas de esta magnitud a menudo están intrínsecamente ligadas al poder político. La obra podría mostrar la intervención del gobierno, las presiones políticas, las ideologías en juego y cómo el poder se ejerce para intentar resolver o suprimir el movimiento.
- Las Consecuencias Humanas: Más allá de los aspectos políticos y económicos, el libro probablemente exploraría el impacto humano de la huelga: las dificultades que enfrentaron las familias de los huelguistas, los sacrificios, la solidaridad entre ellos y las tensiones dentro de la comunidad. 6. La Organización Sindical: Es muy probable que la narración destaque el papel de los sindicatos en la organización y dirección de la huelga, mostrando los desafíos internos, las diferencias de opinión y la construcción de la unidad entre los trabajadores. 7. El Contexto de la Época: La atmósfera de los años 20 en México, con sus cambios culturales y sociales, podría ser un telón de fondo importante, influyendo en las decisiones de los personajes y en el desarrollo de la trama.
La obra profundiza en los personajes clave de este drama social. Por un lado, se presentan a los líderes obreros, figuras como Serapio Venegas, Gregorio Turrubiates e Ignacio Gamberos, quienes con gran valentía y tenacidad encabezaron el movimiento. Estos personajes encarnan la determinación de miles de trabajadores que, a pesar de las represalias, el hambre y la incertidumbre, se mantuvieron firmes en su lucha. La narrativa probablemente explora sus motivaciones, los desafíos de organizar a una masa heterogénea de trabajadores y la constante amenaza de la represión. Por otro lado, la obra podría introducir a los representantes de la compañía “El Águila”, quienes representan el capital transnacional, la resistencia a ceder privilegios y la visión de los trabajadores como meros engranajes de una maquinaria productiva.
EN LA INVESTIGACIÓN DESTACAN figuras gubernamentales, como Emilio Portes Gil (quien tuvo un papel relevante en el sindicalismo petrolero de la época), cuya postura y acciones fueron decisivas en el desarrollo y desenlace del conflicto. La tensión entre el gobierno, las empresas extranjeras y los sindicatos es un eje central de la trama. La huelga de El Águila fue un conflicto prolongado, que se extendió por 117 días y tuvo repercusiones nacionales e incluso internacionales. La narrativa del tamaulipeco, al abordar este período, detalla las estrategias de los huelguistas, desde las asambleas multitudinarias hasta los piquetes y la resistencia a la intimidación.
También muestra las tácticas de la compañía, que intentaba dividir a los trabajadores, contratar esquiroles y presionar al gobierno. La solidaridad de otros gremios y el apoyo popular en la región de Tampico-Doña Cecilia fueron cruciales para el sostenimiento del movimiento, y la obra probablemente resalta estos lazos de hermandad obrera. La lucha no estuvo exenta de intrigas y conspiraciones, tanto por parte de los intereses capitalistas como de facciones dentro del propio movimiento obrero con diferentes filiaciones políticas. El punto culminante de la narración es la resolución de la huelga, que se logró el 17 de julio de 1924 con un triunfo histórico para los trabajadores. “El Águila” se vio obligada a reconocer oficialmente al sindicato y a firmar el primer Contrato Colectivo de Trabajo en el ramo industrial petrolero de México.
Este logro no solo significó una victoria para los obreros de la Compañía “El Águila”, sino que sentó un precedente fundamental para la reglamentación y aplicación del Artículo 123 constitucional, abriendo camino a la consolidación del sindicalismo en el país y marcando un hito en la lucha por los derechos laborales en América Latina. La novela, al concluir, no solo celebra esta victoria, sino que probablemente reflexiona sobre su significado histórico, las cicatrices que dejaron la lucha y el camino que aún quedaba por recorrer en la construcción de un sistema laboral más justo en México. La huelga del Águila de 1924 es, en esencia, la crónica de cómo la unidad y la resistencia de los trabajadores pueden doblegar el poder del capital y transformar la historia.
Correo: amlogtz@gmail.com
