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Mtra. Emilia Vela González

Edith Eger, ejemplo de resiliencia

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REFLEXIONES

Edith Eger, ejemplo de resiliencia

Por Mtra. Emilia Vela González

El pasado 27 de abril, a los noventa y ocho años, falleció en San Diego, California, Edith Eger, escritora y psicóloga húngara-estadounidense, autora de: “La elección. Abraza lo posible”, “El regalo. 12 lecciones para salvar tu vida” y “La bailarina de Auschwitz”.

Respecto al tercero de los mencionados, constituyó el segundo libro que leí y finalicé en el presente año. Si bien, en varias ocasiones que acudí a Sanborns, lo tuve entre mis manos con el pensamiento de adquirirlo, terminaba por decidirme por uno distinto. Finalmente, en noviembre pasado lo compré con la intención de obsequiarlo, lo que a la postre no hice.

Seguramente, al comprarlo leí la contraportada, pero no lo hice cuando el primero de enero inicié su lectura, en la creencia de que se trataba de una novela. Desde el primer capítulo comprendí que no lo era; sus páginas me brindaron más, mucho más de lo que buscaba. Encontré respuestas a cuestionamientos que ni siquiera me había formulado.

Como aficionada a la Historia, no tenía duda de lo que la palabra Auschwitz significaba: campos de concentración y exterminio de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Sitio de infame memoria donde murieron más de un millón de personas, de los cuales el noventa por ciento fueron judíos, entre ellos los padres de la autora.

Ella fue sobreviviente de este Holocausto, y atribuyó esa oportunidad de vida a haber bailado el “Danubio azul” para Josef Mengele, médico y criminal de guerra nazi que experimentaba con prisioneros de este campo. Fue rescatada de entre cadáveres por soldados norteamericanos, en condiciones críticas de salud.

La recuperación física fue larga, pero mayor fue la emocional. En su obra nos va describiendo tanto las atroces condiciones de su estancia como prisionera, como el difícil trayecto recorrido a partir de su liberación, hasta que llega a residir a Estados Unidos, donde inicia un proceso de transformación que la lleva a convertirse en psicóloga.

Si bien comparte sus experiencias profesionales en el tratamiento de personas con diferentes conflictos psicológicos, fundamentalmente los de estrés postraumático, pone en evidencia la retadora tarea que constituyó superar los propios. Y cómo, a pesar de los años transcurridos y logros obtenidos, la sensación de ser prisionera se mantenía agazapada en su interior y emergía en los momentos más inesperados.

Es una obra con mucha profundidad que nos lleva a reflexionar sobre nuestras propias prisiones, donde encerramos sentimientos, agravios pasados y muchos “hubiera”. Señala que no podemos cambiar lo que pasó o lo que nos hicieron, pero que la liberación empieza por la aceptación, y que tenemos la llave en el bolsillo.

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