Américo y su obra estelar del urbanismo en el sur
CUADRANTE POLÍTICO
Por Fernando Acuña Piñeiro
Américo y su obra estelar del urbanismo en el sur
—Olga Sosa, arropada por Sheinbaum durante la gira
No cabe duda de que Américo nació, políticamente hablando, para derrotar y superar al panismo cabecista en todos los planos. De lo electoral, pues ya ni hablar. Pero hasta ahora los texanos se habían ufanado de presumir el mercado jaibo como una obra urbanística insuperable. Su costo rondó los 332 millones de pesos.
Pero hoy dicha infraestructura de sello azul se queda muy chiquita al lado de lo que será el primer segundo piso del urbanismo tamaulipeco. Hablamos de una obra icónica, como será el viaducto elevado de Tampico-Altamira, cuyo costo inicial estimado es de 6 mil millones de pesos.
El megaproyecto ya fue arrancado este fin de semana por parte del gobernador AVA. Tendrá una extensión de 4.58 kilómetros. El moderno viaducto de la conurbada eliminará los cuellos de botella que actualmente se traducen en un caos vial, con el flujo de 26 mil vehículos diarios.
¿Cuáles serán algunos de sus beneficios específicos? En primer lugar, permitirá ahorrar casi media hora en los traslados de las familias y, por otra parte, segregará la circulación ligera de automóviles, apartándolos de tráileres, pipas y demás vehículos pesados propios de la actividad industrial.
Y es que, si bien es cierto que la supercarretera en el tramo Manuel-Tampico-Altamira representa una gran ventaja en materia de viaje y de transporte, también resulta claro que el gran problema ocurre cuando se produce el ingreso a la conurbada. El principal nudo, para efectos de movilidad, son los tractocamiones y el embotellamiento que generan al resto de las unidades automotrices.
El viaducto permitirá, entre otras cosas, agilizar el intercambio comercial entre el embarque industrial tamaulipeco y la logística de carga proveniente de regiones como el Bajío, la zona centro del país y el occidente de México. Al quedar concluida, el sur del estado contará con una moderna vía de dos carriles, donde se preservará la seguridad de los automovilistas, o sea, sin el molesto estrangulamiento de la mancha urbana.
La mencionada obra está programada para concluirse en menos de dos años (de 20 a 21 meses) y la empresa constructora que habrá de realizarla es el consorcio HYCSA.
El principal accionista y dueño de HYCSA es el empresario tabasqueño Alejandro Calzada Prats. Contra lo que pudiera pensarse, a pesar de que actualmente el citado grupo constructor tiene una marcada cercanía con los gobiernos de la 4T, su origen histórico se remonta más bien a los tiempos de la vieja guardia del PRI tabasqueño, en los tiempos de Roberto Madrazo.
Y es que su propietario, Calzada Prats, es nada menos que hijo de Feliciano Calzada Patrón, exsecretario particular y célebre operador político del exgobernador tabasqueño y excandidato presidencial Roberto Madrazo Pintado.
El grupo HYCSA también estuvo bateando durante el sexenio peñista, de ahí que se le considere también como cercano al Grupo Atlacomulco.
Sin embargo, la segunda generación de HYCSA, representada por Calzada Prats, supo dar un viraje en materia de alianzas y hoy se le considera como una garantía de eficiencia constructora en la era de la Cuarta Transformación.
HYCSA participó en la rehabilitación del recinto portuario de Acapulco ante el embate de los huracanes “Otis” y “John”.
El grupo HYCSA mantiene también una muy cercana relación con la dinastía política de los Monreal. Fue en el sexenio de David Monreal cuando les construyó un viaducto elevado sobre la ruta urbana del bulevar en la ciudad de Zacatecas.
Actualmente también participan en el gobierno mexiquense de la maestra Delfina Gómez, con la línea cinco del Mexibús, con un costo de mil 600 millones de pesos.
De manera que estos empresarios tabasqueños, que no nacieron bajo las alas de AMLO, sí se han adaptado muy bien a los nuevos tiempos. Y, sobre todo, han dado resultados.
POSDATA: La que sí anduvo en la gira presidencial fue la senadora de la República Olga Patricia Sosa Ruiz. Y sus fotografías junto a la jefa política del país transmiten, sin duda alguna, un explícito respaldo político de primerísimo nivel, nada más y nada menos que desde el despacho principal de Palacio Nacional.
Este espacio que la misma Sheinbaum avaló para Olga Sosa durante su gira de tres días por Tamaulipas fortalece el estatus de la senadora tamaulipeca, reafirmando su estratégico papel como una interlocutora de lo más confiable entre la Federación y nuestro estado.