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Ambrocio López Gutierrez

Las mujeres tienen la palabra

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VICTORIA Y ANEXAS
Por Ambrocio López Gutiérrez
Las mujeres tienen la palabra 

Por muchos años las mujeres han sido sometidas debido a la ideología machista que se tenía y, que aún sigue presente, en la cual los hombres poseían el control total e incluso eran los que tomaban la decisión de no permitir a las mujeres trabajar, ya que, creían que lo único que debían hacer era labores del hogar y cuidar de los hijos. La superioridad del hombre hacia la mujer no sólo sucedía en el ámbito familiar sino también dentro del ámbito laboral. Carmen Guadalupe Lara Camacho estudiante destacada de la Licenciatura en Sociología que se imparte en la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), realizó una investigación denominada “La desigualdad laboral en torno a la mujer en puestos de poder educativo” donde abundó acerca de este tema. 

Citando a estudiosos del género como Díez, Terrón y Anguita (2009) plantea: Cuando un hombre es elegido para un puesto directivo, este hecho es celebrado y valorado habitualmente por su familia y amigos: hay un estímulo y un reconocimiento inicial de lo que supone en cuanto a reconocimiento personal, promoción laboral, status social; además, se asume implícitamente y sin cuestionamiento que la estructura familiar le proporcionará ánimo, apoyo y cuidado de la intendencia doméstica para que pueda estar “liberado” de mayores cargas para poder desempeñar el nuevo rol. En el caso de las mujeres, esto cambia: se percibe como un problema añadido el tener que desempeñar un cargo de dirección, pues correlaciona directamente con el supuesto de que implicará un abandono de otras responsabilidades (normalmente referidas al ámbito privado: desatención emocional de la pareja; menor tiempo para el cuidado de los hijos e hijas o no atención a las tareas domésticas). 

Anteriormente, el hombre era el único que se encargaba del área publica; ejemplo de ello es que los papeles que tomaba eran fuera de casa en áreas de la política y en la toma de decisiones dentro de la sociedad, esto invisibilizaba a la mujer, por estereotipos marcados culturalmente por la sociedad en donde el género femenino no tenía voz y voto. A las mujeres no se les tenía en cuenta, puesto que, los hombres las veían inferiores y no las creían capaces de hacer lo mismo que ellos hacían. Abramo (2004) comenta: Después de tres décadas en que se observa un crecimiento sostenido de la participación laboral femenina en América Latina y en que se incrementan, a un ritmo superior a los de los hombres, sus niveles de escolaridad y educación aún persisten serios obstáculos para una inserción y permanencia de las mujeres en el mercado de trabajo en igualdad de condiciones con respecto a las de los hombres. Con los años esto se ha ido transformando debido a que las formas arraigadas de conducta y acciones que debería hacer el hombre y la mujer evolucionaron, ya que, hoy en día las mujeres pueden trabajar lo cual ha favorecido su aceptación e inserción dentro del ámbito laboral. 

Según Verduzco e Inzunza (2019) citados por Fussel y Zenteno, Cerrutti y Zenteno, Cerrutti, Rendón y Maldonado, Aguayo y Lamelas, Duval y Orraca, Huffman y Van Gameren, Sánchez, Herrera y Perrotini, y Arias plantean: Algunas investigaciones reportan como principales causas del aumento en la participación laboral de la mujer en México, la mayor formación escolar así como cambios demográficos y culturales, entre los que destacan la disminución de la fecundidad, aumentos en la edad del matrimonio, en las tasas de divorcio, de separación y de madres solteras, así como cambios en la posición social de la mujer, en el estilo de vida en pareja y en las decisiones sobre el uso del tiempo de los integrantes del hogar. No obstante, no todo ha cambiado, existe cierta falsedad en esto, ya que, los puestos de gran poder de las instituciones más grandes no pueden aceptar que sea el género femenino quien lidere o tome decisiones. 

Hay que abrir paso a una mente abierta, que tanto hombres como mujeres tengan las mismas oportunidades, que se deje a un lado la ignorancia de que un género es mejor que otro o que “no puedes hacerlo por el simple hecho de ser mujer” me parece inconcebible este tipo de ideologías. Abramo (2004) agrega: A pesar de que el nivel de escolaridad de las mujeres ya es superior al de los hombres en el mercado de trabajo (9 años vs 8 años) y que ha crecido significativamente el número de mujeres en las ocupaciones profesionales y técnicas (más de 50% en algunos países), los mecanismos de segmentación ocupacional que confinan a la gran mayoría de las mujeres a los segmentos menos valorizados del mercado de trabajo siguen existiendo y reproduciéndose. El empoderamiento de la mujer fue el detonante para que se abrieran nuevas oportunidades en ámbitos laborales, en puestos de gran poder y dentro de la familia por fin se les tomó en cuenta era sólo cuestión de abrir los ojos. 

La futura socióloga quien se forma actualmente en la Unidad Académica Multidisciplinaria de Ciencias, Educación y Humanidades (UAMCEH), apunta: Las mujeres nos volvemos parte del problema al permitir que nos controlen, desde que estamos pequeñas es lo que nos inculcan, el cómo debemos actuar y la actuación es servir al hombre sin objeción, de alguna manera son esclavas de una cárcel irrompible y la sociedad es el verdugo. Díez, Terrón y Anguita (2009) observan: Otro de los factores que influyen en la escasez de mujeres directoras en las organizaciones escolares son las denominadas “redes invisibles” o colegios invisibles (Alonso, 2001) de los hombres, que hacen referencia a aquellas estrategias sutiles, solapadas y, en muchos casos, inconscientes, que sustentan el apoyo de los hombres hacia otros hombres para que asciendan en la jerarquía del poder. Unos rituales precisos para acceder al mundo de la autoridad que los varones conocen controlan y administran con eficacia. 

Según Diez, Terrón, Valle y Centeno (2002) argumentan: El acceso de la mujer a puestos de dirección es una de las condiciones esenciales de la práctica de la igualdad en el seno de las organizaciones. Si esto no es habitual en las organizaciones educativas, el modelo de educación que se transmitirá contribuirá a desarrollar una educación no acorde con los planteamientos de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. En el aula se explican valores inculcados, uno de ellos es la igualdad, cómo se quiere tener este tipo de valores si ni ellos mismos cumplen con cierta condición, es como si predicaras con la verdad, cuando lo que sale de tu boca son falsedades, hay que predicar con el ejemplo, tanto hombres como mujeres podemos atender estos tipos de puestos, la mujer no debería de esforzarse de más para poder ser respetada como autoridad. 

Diez, Terrón, Valle y Centeno (2002) explican: Estamos en una cultura tradicionalmente tan patriarcal que no nos permite pensar una sociedad en condiciones de igualdad. No hay experiencias, ni referentes, ni tradiciones que nos muestren cómo sería una sociedad organizada y tendemos a negar las realidades que no se ajustan a las concepciones que consideramos que ‘deben ser´. Es difícil el cambio cuando tenemos tan nuestro el comportamiento inculcado por nuestros ancestros, estoy de acuerdo con el autor ya que sí sabemos cómo somos y de dónde venimos, pero no sabemos hacia dónde dirigirnos para construir una verdadera transformación social de mentalidad adecuada a las vivencias de la mujer a profundidad, la discriminación indirecta, la falta de oportunidades y el tratar de relacionar comportamientos poco gratificantes para la mujer. 

Diez, Terrón, Valle y Centeno (2002) deducen. La primera razón histórica, social y cultural que podemos dar de esta menor proporción de mujeres que acceden a cargos directivos no tiene que ver únicamente con el mundo de la educación, sino que es una constante social en todos los campos profesionales actuales: la costumbre social que se convierte en norma a la que todos/as nos sentimos inclinados a amoldarnos para no destacar ni hacernos notar. El espacio laboral en torno a las mujeres debe ser competitivo tanto para hombres como para mujeres en todos los campos académicos, no importa si estos son mayormente de hombres, debe haber un cambio de conciencia universal. 

La señorita Carmen Guadalupe Lara Camacho, universitaria preocupada por la equidad en los ámbitos público y privado, concluye diciendo que la mejora de condiciones para el género sería un avance dentro de la sociedad, el liderazgo que muestran las mujeres en casa demuestra ser capaz de serlo, con ellas dentro de la esfera del poder que podría ser que incidiera en una nueva forma de gobierno más colaborativo, con un lado humanitario, colectivista que se enfocara en la equivalencia de derechos, en la preocupación hacia los estratos sociales más vulnerables, podría ser pero estamos llenos de ideales machistas que ensoberbecen los esfuerzos del género femenino, las leyes nos amparan pero parece que (hasta ahora) sólo hay propuestas inconclusas, a medias, generalmente impulsadas o controladas por los varones. 

Correo: amlogtz@gmail.com 

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Ambrocio López Gutierrez

La derecha está amosomada

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VICTORIA Y ANEXAS
Por Ambrocio López Gutiérrez
La derecha está amosomada
Las fuerzas retardatarias de nuestro amado país han perdido el norte (literalmente) y, a la posición antipatriótica de la aun gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, se suma el malestar de panistas y priistas por la anunciada aspiración de Andrés Manuel López Beltrán (AMLOBE) quien desquició a los conservadores con sus legítimas pretensiones de convertirse en diputado federal por uno de los distritos de Villahermosa, en su natal Tabasco. También han hecho muina los opositores antipatria por el enjundioso mensaje de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en defensa de la soberanía nacional. El monumento a la Revolución fue el digno escenario para un conceptuoso discurso dedicado principalmente a la rendición de cuentas.
Es oportuno decir que AMLOBE no es el primer hijo de político que quiere hacer carrera en el servicio público. Un buen ejemplo es Cuauhtémoc, hijo del general Lázaro Cárdenas; El hijo de Cuauhtémoc (Lázaro, como su abuelo) también mantiene una exitosa carrera; los tres fueron gobernadores, además de Dámaso, hermano del divisionario de Jiquilpan. Enrique de la Madrid (hijo de expresidente) incursiona en medios y en escenarios políticos con mediano éxito. También pueden mencionarse casos locales como los Monreal de Zacatecas; los Moreira de Coahuila; los Gallardo de San Luis Potosí; los Colosio de Sonora y Nuevo León. En Tamaulipas hay distinguidas familias con oficio político como los Cárdenas, los Villarreal, los Deándar, los Garza Elizondo, los Canturosas, los Verástegui y los que se acumulen. Los conservadores amosomados toleran todos los apellidos, menos a los López. Habrase visto.
Volviendo al monumento a la Revolución, vale destacar que el mensaje de la presidenta de la república llenó las expectativas de la mayoría de los mexicanos quienes escuchamos con atención su llamado a mantenernos alertas e informados para no caer en las trampas mediáticas de los conservadores que han utilizado últimamente recursos alejados de la ética y el decoro. Descaradamente, PRI y PAN se recargan en figuras políticas extranjeras como Trump, Netanyahu, Milei, Ayuso y, han rodado tan cuesta abajo, que periodistas que simpatizan con el neoliberalismo como Ciro, Joaquín, Azucena, Raymundo y otras figuras, se han decepcionado de una oposición cuya única apuesta parece ser la posibilidad de una intervención extranjera. Dios nos ampare.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cuenta con el pueblo de Tamaulipas afirmó el gobernador Américo Villarreal Anaya, con el respaldo de miles de tamaulipecos que corearon juntos el grito de ¡Claro que se puede! Desde el Teatro del Pueblo, en el Recinto Ferial de esta capital, y en un enlace virtual hasta el Monumento a la Revolución, previo al inicio del informe de rendición de cuentas del domingo de la presidenta Claudia Sheinbaum. Acompañado por la doctora María de Villarreal, presidenta del Sistema DIF Estatal, aseguró que Tamaulipas está sumado a una presidenta humanista, que ve por nuestra nación, por la unidad y por el bienestar de nuestra gente.
Aquí, en un hecho inédito, los 43 municipios de Tamaulipas, más de 20 mil tamaulipecos y tamaulipecas, estamos reunidos para escuchar este gran mensaje humanista, de unidad, soberanía, libertad, independencia y progreso social para todos, expresó. Agregó que, a dos años del inicio del segundo piso de la transformación, Tamaulipas está presente. Usted, gran presidenta, cuenta con el pueblo de Tamaulipas, reiteró. Desde temprana hora, miles de tamaulipecos y tamaulipecas siguieron con entusiasmo el evento, ondearon banderas de México y mostraron mensajes de apoyo y reconocimiento.
Correo: amlogtz@gmail.com
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Ambrocio López Gutierrez

Los intelectuales lamehuevos

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VICTORIA Y ANEXAS

Por Ambrocio López Gutiérrez

Los intelectuales lamehuevos

El mes de mayo quedó marcado por acontecimientos entre los que destacó la accidentada visita de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. La representante de la ultraderecha española estuvo cuerpeada en México por los gobernadores de Acción Nacional quienes, en mala hora, se encomendaron a la citada política ibérica.

También se subió a ese tren el presidente del grupo Azteca, Ricardo Salinas Pliego, cuyo conglomerado empresarial hace la guerra mediática a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Medios nacionales e internacionales han dado cuenta del fiasco que ha sido la gira de la española por tierras mexicanas, sin embargo, vale la pena recuperar un resumen del magnífico texto de Abraham Nuncio, académico de la Universidad Autónoma de Nuevo León y editorialista de La Jornada.

El escritor norestense señala que Andrés Manuel López Obrador pidió en marzo de 2019 al rey Felipe VI ofrecer disculpas al pueblo de México por lo que significó la conquista a manos de la monarquía española.

Desde la derecha y un segmento de la izquierda mexicanas se lo tildó de ocioso, teatral, anticlimático, inapropiado y hasta ridículo. Si la monarquía española contemporánea no comulgara con ambos y hubiera aceptado la solicitud de López Obrador, Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, no habría osado venir a rendir homenaje a la figura de Hernán Cortés, revalidando con ello lo que la Conquista resultó para la sociedad del Anáhuac en términos reales de saqueo, genocidio y destrucción material y cultural; ni a fortalecer a la oligarquía empresarial de nuestros días en territorio mexicano y los empeños imperialistas de Estados Unidos y su periferia partidaria, eclesial y mediática en ambos países.

Ya en 1992, con motivo de los 500 años de la llegada de Cristóbal Colón a América, esa periferia se tonificaba con carantoñas ideológicas de un grupo de intelectuales lamehuevos, entre ellos algunos sedicentes guiados por Clío. Repitieron la expresión “encuentro de dos mundos” hasta el hastío.

Sus medios, sus académicos y sus políticos le quisieron quitar peso llamando así a las atrocidades, despojo y demás actos violentos de la Conquista. De paso le restaban entidad a la resistencia de los gobernantes y el pueblo mexica. A ese “encuentro” lo consideraron “civilizatorio”.

Tras la injuria, el insulto. Esas manipulaciones, que entonces ocultaron la infamia de la conquista financiada y organizada por la corona española y efectuada por sus capitanes y ejércitos armados con tecnología de fuego, ahora la glorifican.

La resistencia permanente de los pueblos a la rapacidad y opresión de los imperios ha generado odio y desprecio hacia sus protagonistas. Los jefes de Estado de la Comunidad Europea jamás perdonaron al boliviano Evo Morales cuando les hizo las cuentas a los “hermanos europeos” de la sustracción que hicieron de nuestras riquezas durante la colonia en América Latina y el Caribe a través de España. Después de 500 años era justo que nos regresaron ese valor. Sólo del monto, en lo que hace a los metales su deuda, con intereses simples, equivaldría a todo lo que vale Europa entera, y no completarían. Otro tanto, si bien menos puntual, señaló Pedro Castillo. Tampoco lo perdonaron. Ni, como lo hizo a gritos histéricos, el rey Juan Carlos a Hugo Chávez. La misma actitud han asumido con Lula, López Obrador, Sheinbaum y Petro.

Regresando a Cortés. El mejor juicio sobre su conducta, y la semejante de otros conquistadores, fue el de los hombres de su época. En el significativo decreto del rey Carlos I publicitado por la presidenta Claudia Sheinbaum, se le siguió un juicio de residencia por crímenes de toda laya (asesinatos masivos con todas las agravantes, esclavismo, tortura y otros actos de barbarie sin atenuantes).

Epítome de las atrocidades de Cortés fue el trato vil que dio al emperador Cuauhtémoc. Vencido y apresado lo sometió a tortura y finalmente lo mandó ahorcar como si se tratara de un vulgar malhechor. La causa: arrancarle el secreto sobre la ubicación del tesoro real de los aztecas. No lo consiguió. Pero a eso es a lo que vienen los representantes de los imperios de ayer y de hoy: a robar todo lo que pueden.

El testimonio de intelectuales honestos, lúcidos y valientes sobre la barbarie de los conquistadores, pronto se dio a conocer por boca y pluma de varios clérigos dominicos. Antonio de Montesino, desde La Española, fustigó a los responsables de los tratos crueles y homicidas que daban a los indígenas (1511).

“¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades en que, de los excesivos trabajos que les dais, incurren y se os mueren y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día?”

El memorable sermón de Montesinos fue recogido por otro dominico, el obispo Bartolomé de las Casas, en su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, donde se refiere a las reiteradas acciones de la conquista: “Entre éstas son las matanzas y estragos de gentes inocentes y despoblaciones de pueblos, provincias y reinos que en ellas se han perpetrado…”

Más tarde, el dominico Servando Teresa de Mier, precursor de la independencia nacional, realizó una edición de la obra de De las Casas. En este preciso momento, tan ilustres figuras y actos de la resistencia frente a la opresión y el saqueo imperialistas exigen una toma de conciencia y la decisión de aprestarse a combatirlos por todos los medios. Correo: amlogtz@gmail.com

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Ambrocio López Gutierrez

La huelga del águila de 1924

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VICTORIA Y ANEXAS
Por Ambrocio López Gutiérrez
La huelga del águila de 1924 

“La Huelga del Águila de 1924”, una de las obras recientes del historiador tamaulipeco José Ángel Solorio Martínez, sumerge al lector en uno de los episodios más trascendentales de la historia obrera mexicana: la monumental huelga de los trabajadores de la Compañía Mexicana de Petróleo (subsidiaria de la angloholandesa Royal Dutch Shell), que estalló el 22 de marzo de 1924 en Doña Cecilia (hoy Ciudad Madero). Este conflicto laboral no fue un mero paro de labores, sino un pulso épico entre la incipiente fuerza sindical mexicana y los consorcios petroleros internacionales, marcando un antes y un después en las relaciones obrero-patronales del país. A continuación, presento una versión sintetizada del reporte que sobre el mencionado texto elaboró Daniel Nava Villa, estudiante de la licenciatura en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural que se imparte en la FCEH de la UAT.

La obra se contextualiza en la efervescencia posrevolucionaria, una década de grandes transformaciones sociales y políticas donde los ideales de justicia social plasmados en la Constitución de 1917, especialmente el Artículo 123 sobre los derechos laborales, buscaban materializarse. Sin embargo, la realidad de los trabajadores petroleros estaba lejos de esos ideales. Las compañías extranjeras, como “El Águila”, operaban con una gran autonomía y, a menudo, con desprecio por las condiciones laborales y los salarios de sus empleados mexicanos. Las jornadas eran extenuantes, los salarios bajos y la posibilidad de organización sindical era sistemáticamente reprimida. La empresa mantenía una posición de poder casi inexpugnable, respaldada por su peso económico y, en ocasiones, por la complicidad de autoridades o la represión militar. 

La chispa que encendió la huelga fue la acumulación de años de explotación y el anhelo de dignidad. Los trabajadores, conscientes de la vitalidad estratégica de la industria petrolera, decidieron organizarse y lanzar un pliego de peticiones. Entre las demandas principales se encontraban la exigencia de salarios justos, la reducción de la jornada laboral a ocho horas, la mejora de las condiciones de seguridad e higiene, y, fundamentalmente, el reconocimiento legal de su sindicato. Los temas centrales de la obra: 1. El Conflicto Laboral: La obra seguramente profundiza en las causas de la huelga, las demandas de los trabajadores, las negociaciones (o la falta de ellas) con la empresa y el gobierno, y las estrategias de ambos lados. 

  1. LOS PERSONAJES: Es probable que la historia sea contada a través de los ojos de diversos personajes, tanto trabajadores ferroviarios como líderes sindicales, empresarios, políticos y quizás figuras militares o del orden público. Esto permitiría explorar las diferentes perspectivas detrás del conflicto. 3. La Lucha por la Justicia Social: La huelga no solo sería un conflicto económico, sino también una lucha por la dignidad, los derechos y la justicia social. El libro podría resaltar las desigualdades y las condiciones de vida difíciles que llevaron a la movilización. 4. El Poder y la Política: Las huelgas de esta magnitud a menudo están intrínsecamente ligadas al poder político. La obra podría mostrar la intervención del gobierno, las presiones políticas, las ideologías en juego y cómo el poder se ejerce para intentar resolver o suprimir el movimiento.
  2. Las Consecuencias Humanas: Más allá de los aspectos políticos y económicos, el libro probablemente exploraría el impacto humano de la huelga: las dificultades que enfrentaron las familias de los huelguistas, los sacrificios, la solidaridad entre ellos y las tensiones dentro de la comunidad. 6. La Organización Sindical: Es muy probable que la narración destaque el papel de los sindicatos en la organización y dirección de la huelga, mostrando los desafíos internos, las diferencias de opinión y la construcción de la unidad entre los trabajadores. 7. El Contexto de la Época: La atmósfera de los años 20 en México, con sus cambios culturales y sociales, podría ser un telón de fondo importante, influyendo en las decisiones de los personajes y en el desarrollo de la trama.

La obra profundiza en los personajes clave de este drama social. Por un lado, se presentan a los líderes obreros, figuras como Serapio Venegas, Gregorio Turrubiates e Ignacio Gamberos, quienes con gran valentía y tenacidad encabezaron el movimiento. Estos personajes encarnan la determinación de miles de trabajadores que, a pesar de las represalias, el hambre y la incertidumbre, se mantuvieron firmes en su lucha. La narrativa probablemente explora sus motivaciones, los desafíos de organizar a una masa heterogénea de trabajadores y la constante amenaza de la represión. Por otro lado, la obra podría introducir a los representantes de la compañía “El Águila”, quienes representan el capital transnacional, la resistencia a ceder privilegios y la visión de los trabajadores como meros engranajes de una maquinaria productiva. 

EN LA INVESTIGACIÓN DESTACAN figuras gubernamentales, como Emilio Portes Gil (quien tuvo un papel relevante en el sindicalismo petrolero de la época), cuya postura y acciones fueron decisivas en el desarrollo y desenlace del conflicto. La tensión entre el gobierno, las empresas extranjeras y los sindicatos es un eje central de la trama. La huelga de El Águila fue un conflicto prolongado, que se extendió por 117 días y tuvo repercusiones nacionales e incluso internacionales. La narrativa del tamaulipeco, al abordar este período, detalla las estrategias de los huelguistas, desde las asambleas multitudinarias hasta los piquetes y la resistencia a la intimidación. 

También muestra las tácticas de la compañía, que intentaba dividir a los trabajadores, contratar esquiroles y presionar al gobierno. La solidaridad de otros gremios y el apoyo popular en la región de Tampico-Doña Cecilia fueron cruciales para el sostenimiento del movimiento, y la obra probablemente resalta estos lazos de hermandad obrera. La lucha no estuvo exenta de intrigas y conspiraciones, tanto por parte de los intereses capitalistas como de facciones dentro del propio movimiento obrero con diferentes filiaciones políticas. El punto culminante de la narración es la resolución de la huelga, que se logró el 17 de julio de 1924 con un triunfo histórico para los trabajadores. “El Águila” se vio obligada a reconocer oficialmente al sindicato y a firmar el primer Contrato Colectivo de Trabajo en el ramo industrial petrolero de México. 

Este logro no solo significó una victoria para los obreros de la Compañía “El Águila”, sino que sentó un precedente fundamental para la reglamentación y aplicación del Artículo 123 constitucional, abriendo camino a la consolidación del sindicalismo en el país y marcando un hito en la lucha por los derechos laborales en América Latina. La novela, al concluir, no solo celebra esta victoria, sino que probablemente reflexiona sobre su significado histórico, las cicatrices que dejaron la lucha y el camino que aún quedaba por recorrer en la construcción de un sistema laboral más justo en México. La huelga del Águila de 1924 es, en esencia, la crónica de cómo la unidad y la resistencia de los trabajadores pueden doblegar el poder del capital y transformar la historia. 

Correo: amlogtz@gmail.com 

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