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El Noreste: La ruta prohibida

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Por Francisco Cuellar Cardona

El Noreste: La ruta prohibida

Cuando la caravana de migrantes salió de Honduras, sus cabezas u organizadores, con el mapa del continente en la mano tenían muy claro su ruta a seguir. Su objetivo era llegar a la frontera de México para cruzar a los Estados Unidos, pero el plan era llegar hasta Tamaulipas (Reynosa y Nuevo Laredo), así lo hicieron saber a las autoridades migratorias cuando arribaron a la Ciudad de México.

El itinerario de la Caravana era entrar por el sur de Tamaulipas y por Monterrey, dónde tenían la intención de quedarse unos días, porque según explicaron, la ciudad regiomontana es hospitalaria y tiene muchas oportunidades laborales, y en donde podrían quedarse algunas familias centroamericanas.

Esta información la cuentan los funcionarios de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y del Instituto Nacional de Migración que platicaron por largas horas con las cabecillas de la caravana en la Ciudad de México, «no fue fácil el encuentro porque ellos estaban aferrados a seguir por la ruta original que habían trazado desde que salieron de San Pedro Sula, en Honduras», revelan.

-«Se les tuvo que hablar fuerte algunas veces, porque no entendían razones», explican.

Los migrantes decían que la ruta más corta para llegar a Estados Unidos, era por Tamaulipas, pero no sabían, algunos sí, que había riesgos y complicaciones para la gente cruzar por esos territorios.

-«Se les tuvo que decir que la ruta Noreste -Nuevo León, Coahiula-Tamaulipas- estaba llena de peligros. Es donde operan los grupos delincuenciales más peligrosos del país; es gente y hay gente muy mala; se les recordó que hace ocho años mataron a muchos centroamericanos. Y se les hizo saber del caso San Fernando…

-«En Monterrey, hay un hombre que quiso ser Presidente de México y que amenazó con mocharle la mano a los delincuentes, y que ya declaró también que si llegan los migrantes ahí, los va a correr y les va a echar la policía…».

Se les tuvo que hablar y explicar que el noreste, era una ruta peligrosa y prohibida, y fue así que aceptaron desviar su itinerario de viaje y optaron por irse a Guadalajara hasta Tijuana.

Si los migrantes se hubieran aferrado a su plan original de viaje, Monterrey estuviera hoy de cabeza y Nuevo Laredo y Reynosa vivieran en el caos, peor de lo que están sufriendo los tijuanenses. En lo político, los gobiernos de Nuevo León y Tamaulipas tendrían bombas de tiempo activas, si no es que ya hubieran estallado.

Y es que según se sabe, y eso no lo dijeron los funcionarios de la CNDH y del INM, el gobierno federal habría detectado un plan bastante perverso de la delincuencia para hacer estallar una crisis de violencia en el seno de la caravana migrante.

A Tijuana hoy le toca enfrentar esta crisis de migrantes, pero se estima que a pesar de lo delicado se resolverá pronto, porque existe una cultura y una infraestructura en esa región del país de canalizar el problema de la migración. La ruta asiática migratoria tiene sus destinos en Tijuana y cuentan con la experiencia para resolverlo por la vía de la negociación política.

No así en el noreste del país, donde todos los días hay migraciones, pero los grupos delincuenciales que operan, son los que ponen las reglas a punta de bala, sangre y muerte.

«Por eso, qué bueno que la Caravana se fue por Tijuana», resumen quienes desde el gobierno federal la desviaron.

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