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Volando (muy) bajo

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Por Homero Hinojosa

Volando (muy) bajo

Quienes han tenido oportunidad de viajar recientemente por el Aeropuerto de la Ciudad de México habrán notado que se ha convertido en un “punto de ahogo” para los pasajeros.

Largas filas para despegar en sus pistas, incómodos viajes en microbuses para llegar al avión en pistas alejadas y tediosas esperas para encontrar una puerta de llegada disponible al arribar son parte de las recurrentes pesadillas que viven viajeros y tripulación.

Ello sin mencionar el evidente hacinamiento y saturación que ya se siente en sus salas de espera debido a la apertura de más opciones de vuelo de las diferentes aerolíneas.

Antes era una experiencia que se limitaba a vivirse solo los lunes (llegadas) y los viernes (regresos), pero ahora puede ser cualquier día de la semana.

La idea de tener un aeropuerto alterno y más acondicionado a las demandas del mercado nacional e internacional —el NAIM— venía a complementar las alternativas para dar servicio a decenas de miles de pasajeros que llegan la Ciudad de México cada año o que de ahí conectan a sus destinos finales.

A partir de esta semana, las obras del NAIM han sido suspendidas oficialmente. El secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, anunció este jueves que la construcción del NAIM ha sido totalmente detenida.

“No tuvimos que esperar al 4 de enero sino que el 27 de diciembre, ya habiendo resultado, se hizo un consejo de administración en el Grupo Aeroportuario y, en vista de que ya se había resuelto el problema de los bonos, se dio la instrucción al director de cancelar las obras”, informó Jiménez Espriú.

Con estas palabras, el secretario dio la última estocada a un proyecto que tenía más de un 30 por ciento de avance, pero que con un “espurio” referendum fue echado abajo dejando un mal sabor de boca entre cientos de inversionistas nacionales y extranjeros.

Las razones que utilizó el nuevo gobierno para finiquitarlo son ya conocidas:  que su precio era sumamente elevado, que dañaba el medio ambiente y que estaba plagado de corrupción.

En vez del aeropuerto en Texcoco, el Gobierno planea construir dos nuevas pistas en una base militar aledaña a la capital y reacondicionar el actual aeropuerto de la Ciudad de México y el de Toluca.

Quizá sea muy pronto para asegurar que el problema de tránsito áereo en CDMX será resuelto con estas medidas y los viajeros estarán contentos con las condiciones de estadía que ofrezcan y las alternativas de conexión que tengan.

Lo que sí es un hecho es que la capital mexicana pierde la oportunidad de una buena inversión. El NAIM proyectaba convertirse en algo más que una opción aérea más moderna. Apuntaba a ser un aeropuerto con mayor capacidad para atender la demanda nacional e internacional de vuelos y ser una fuente de generación de recursos económicos para todo el País.

El NAIM pudo llegar a ser un “super hub” para facilitar conexiones de aerolíneas no solo en todo el continente americano, sino también para servir al mercado asiático y de Oceanía principalmente. El mayor beneficiado en la cancelación del NAIM será el hub panameño —el aeropuerto internacional de Tocumén— que este año estrenará una monumental terminal aérea situada a un lado de la presente.

Sin el NAIM se esfuma también la oportunidad de disparar más las rutas y los paquetes vacacionales para nuestros propios destinos turísticos, como Puerto Vallarta, Huatulco e Ixtapa, entre otros.

Hoy son tiempos en que nuestros gobernantes deberían dejar de pensar “en corto” para asumir mejor una mayor investidura como estadistas e innovadores. Los resabios amargos y complejos que vienen cargando del pasado solo estorban y empantan los esfuerzos que a través de los años se han realizado para llevar a México a un posicionamiento económico y de inversión más atractivo.

Cancelar el NAIM y optar por construir un trenecito en la selva —que resultará muy oneroso de operar y mantener— se antoja una medida que raya más en el capricho personal que en una visión acertada para impulsar el sector de transporte de pasajeros, los negocios y el turismo en nuestro país.

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