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Expreso: esplendor y retos

La Talacha

Por Francisco Cuellar Cardona

Expreso: esplendor y retos

24 años, casi un cuarto de siglo, eso es lo que tiene el Expreso, esta casa editora, en la que hemos dejado casi todos nuestros años. Escribir todo lo que ha pasado aquí, es imposible; pero han sido tantas cosas que vale la pena hacer un alto en el camino para echar la vista atrás y ver todo el tramo avanzado y lo que se ha construido.

Han sido años intensos y duros; más los de ahora, en donde solo están quedando los más fuertes, o los que han cimentado una propuesta periodística sólida. A pesar de todas las adversidades, creemos y somos optimistas que vamos a sobrevivir al vendaval, porque hay fe y confianza en poder seguir contando noticias.

Ayer, Marco Antonio Vázquez, reportero que nació con este proyecto editorial junto con un grupo de chavos (que hoy ya no están tan chavos) estusiastas y soñadores, escribió en su muro de facebook como empezó en este oficio y eso me motivó sumarme al recuerdo de nuestros orígenes.

Hacer periodismo en Tamaulipas, desde siempre ha sido un ejercicio extremo; vives y trabajas en el filo de la navaja. Pero cuando empezó el Expreso, se podía hacer y contar casi todo; hasta del Chupacabras, aquel siniestro personaje mitad ficción, mitad misterio que muchos se adjudican su paternidad, pero que su historia nació aquí, en el Expreso, y lo pueden testimoniar con veracidad Roberto Aguilar, Toño Arratia, Luis Arturo Luis, Victor Contreras, el jefe Pedro Alfonso y todos los que estuvimos cerca de aquella historia que se convertió en noticia mundial.

Pero se podía hacer periodismo, las reuniones en la redacción, como comentaba Gabriel Garcia Marquez, eran turtulias entre los compañeros, aderezadas de pasión, humor y entusiasmo.

Las crónicas policíacas de Chón Dosal, solo comparadas con las que escribía Don Lupe Diaz en sus mejores tiempos.

Las historias humanas de Los Olvidados contadas magistralmente por la poetisa Elvia García, que luego continuó muy a su estilo Itzchel Moreno con sus tamaulipecos ilustres; las extraordinarias ocurrencias plasmadas en exquisitos reportajes de Roberto Aguilar Grimaldo; las reseñas de las tardeadas y noches de furor en El Chaparral que recogía Melitón García; el humor ácido y amargoso del mejor monero del Estado, Manuel Medrano; las crónicas y entrevistas de Toño Arratia; la exquisita prosa que navegaba en el Arca de Noé, del Jefe Pedro Alfonso; la chispa disparatada del compadre El Coyote, Victor Contreras; el irreverente humor del José Luis Morales: el Guajolote; las notas siempre trabajadas que hacían la diferencia entre los demás de Arturo Rosas, de Toño de la Cruz, de Salvador Valadez; los reportajes gráficos de Sebastián de Katy Cruz y del Polllo Martínez Borrego.

Las mejores plumas en el espacio de opinión que le daban credibilidad al Expreso con Don Rubén Narvaez (QEPD), Max Avila, Carlos López Arriaga, Fernando Acuña, Azahel Jaramillo, Juan Sánchez Mendoza; eran los tiempos en que la opinión editorial del Expreso, era obligada referencia del lector.

Así el Expreso se ganó el respeto y la credibilidad del lector.

Pero seguro se preguntarán ¿y qué fue lo que pasó?.

Llegaron los tiempos violentos a Tamaulipas. Toda la geografía estatal se volvió, hasta la fecha, en una gran zona de silencio.

Han sido ya casi 15 años que la prensa y los periodistas tamaulipecos extraviaron el camino de la libertad, por culpa de las bandas del crimen y de algunos malos gobiernos; escribir la verdad se volvió un pase automático al otro mundo.

La sociedad y el lector a veces ha sido dura y ruda al enjuiciar al gremio periodístico: vendidos y corruptos, han sido los adjetivos calificativos menos duros que han dejado caer sobre la prensa de Tamaulipas; pero lo que no saben es que en silencio el periodista se ha guardado las amenazas personales y a sus familias, los levantones, las agresiones y las muertes.

Expreso ha sido, de los medios en Tamaulipas, el más golpeado por la violencia, con un cochebomba, con reporteros asesinados; la última amarga experiencia se vivió en diciembre con un mensaje tétrico dejado en las puertas de la empresa.

La ingratitud de la opinión pública a través de las redes sociales han acribillado y sentado en el banquillo a la prensa, sin saber que atrás de todo, existe silencio y muerte.

Habrá tiempo para el periodismo de Expreso y de que otros medios recuperen los espacios perdidos. Una sociedad sin prensa libre, es una sociedad muerta. Hoy toca, escribir en silencio esta historia de terror que ha tocado vivir a Tamaulipas, para que algún día se conozca toda la verdad que se quedó despedazada en las redacciones que una vez fueron fuente de luz y de libertad.

Expreso, cumple 24 años en medio de una gran crisis a la que han sido sometidos todos los medios de Tamaulipas y el país, pero a punta de talachazos periodísticos como en sus mejores tiempos, se recuperará el mejor periodismo.

Talachazos

UN ABRAZO Al equipo de talleres que encabeza el siempre fiel Ramiro Limón, a la Redacción donde despachan sin descanso Pedro Alfonso Jr, Abel Torres, Jorge Zamora, Alfredo Peña, Miguel Domínguez, Jorge Castillo y Dani Ríos. A la Administración que capitanea Gustavo Franco, a Circulación, a los voceadores y al lector que se ha mantenido fiel del Expreso en todos estos años: ¡Gracias, muchas gracias a todos!.

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