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Fuentes más que datos

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Por Homero Hinojosa

Paco Calderón es un «monero» mexicano que se distingue por su puntería y creatividad a la hora de criticar a nuestros gobernantes. Sus trabajos son publicados no solo en El Norte, sino también en los diarios hermanos Reforma y Mural.

Uno de los cartones recientes no pasa de ser oportuno y hasta cierto punto premonitorio de lo que se ve venir en el escenario económico nacional.

Aparece el Presidente Andrés Manuel López Obrador personificando a un capitán de barco al mando del timón en medio de una brutal tormenta. A lado de él está un espantado marinero que voltea hacia atrás observando como el agua entró ya a la zona de mando del  navío y les está subiendo rápidamente con ganas de llegar al cuello.

«Yo tengo otros datos», dice el Capitán AMLO con pose indiferente para referirse a que no está pasando nada.

El «timing» del cartón es fenomenal. Se asocia con el tema fundamental de discusión de esta semana que tiene que ver con la renuncia del Secretario de Hacienda y los pronósticos cada vez más alarmantes de que el país se prepara para entrar en una recesión.

El  asunto de la recesión ganó especial atención en la opinión pública luego de que se divulgó un análisis de la firma corredora Merrill Lynch en el cual se proyecta  que el PIB habría caído 0.4 por ciento en el segundo trimestre del año respecto al previo a tasa anualizada. Esto basado en los indicadores que provee el INEGI al público.

Es  importante recordar que en el primer trimestre ya hubo una contracción de 0.7 por ciento, por lo que se habrían acumulado a la fecha dos trimestres consecutivos de caídas, lo que técnicamente define a una recesión.

¿Qué  significa una recesión en estos momentos para México? En primer lugar implica que el Presidente podría verse obligado a aumentar el gasto del Gobierno, pero con ingresos más bajos podría verse imposibilitado.

Y  por otro lado representa una señal poco alentadora para los mercados y específicamente podría desatar más bajas en calificación de deuda para nuestro país, en particular de agencias como Moody´s y Fitch Ratings.

El  tema económico adquirió mayor polémica luego de que el prestigiado diario británico Financial Times llamó al Presidente mexicano a no confiar tanto en sus datos porque está demostrado que son diferentes a la realidad que muestra el país.

La  respuesta de AMLO no tardó en llegar: Este viernes reclamó al diario lo publicado y además le exigió una disculpa pública.

Y  es que la retórica de «Yo tengo otros datos» ha pasado de ser una observación ocasional a convertirse en una excusa convencional casi todos los días. El Presidente tiene ciertamente derecho a presentar los datos que guste, sin embargo es importante también  que los mexicanos sepamos «las fuentes» que aportan dichas informaciones.

¿Son  estudios independientes u oficiales? ¿Están vigentes esos datos? ¿Procura López Obrador «cruzarlos» para garantizar la autenticidad y veracidad de los mismos?

La  renuncia de Carlos Urzúa a la Capitanía de Hacienda seguramente va más allá de presiones y grillas internas. Responde también a la forma en que el Presidente busca manejar a su modo los temas económicos y hacendarios en el País por lo que los «choques» en  datos y posiciones resultan frecuentes.

Banxico  se sumó a última hora a la polémica advirtiendo que se prevé una desaceleración y «ligera recesión» en las próximas semanas. Aún y cuando las reservas de México son sólidas (casi 180 mil millones de dólares según Banxico), las señales están más claras que  el agua del navío que se hunde en el cartón editorial.

Aún  es tiempo de recapacitar, apoyarse en mejores fuentes para los datos oficiales y establecer una estrategia de contención a la recesión que ya no toca la puerta, sino que prácticamente ya la tenemos encima.

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