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Los intocables

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Por Homero Hinojosa

Previo a Carlos Salinas de Gortari, los presidentes mexicanos —al terminar su gestión de seis años— procuraban alejarse de los reflectores nacionales de la opinión pública y, en algunos casos, eran «enviados» al exilio.

El controvertido Luis Echeverría (quien aún vive y cuenta con 97 años de edad) terminó como diplomático itinerante en Australia y Nueva Zelanda. José López Portillo, otro ex-presidente polémico defensor del Peso, acabó desterrado en la famosa Colina del Perro.

Pero con Salinas se estrenó la modalidad del «Ex-Presidente Latoso» no perdiendo oportunidad de hacer declaraciones e incluso buscar influir en el gobierno presidencial en turno. 

Desde Salinas, solo Ernesto Zedillo ha mantenido un perfil bajo impartiendo conferencias por todo el mundo, mientras sus sucesores (Vicente Fox, Felipe Calderón y el “magazine celebrity» Enrique Peña Nieto) se mantienen recurrentemente activos en la agenda pública.

¿Y todos los ex-presidentes mexicanos aún vivos pagan impuestos? Tal parece que no…. según el presidente Andrés Manuel López Obrador. O al menos uno no lo hace.

Esta semana AMLO denunció que existe un ex-mandatario que no cumple con sus obligaciones fiscales, pero rechazó revelar a los medios de quien se trata.

«Es un asunto en el que tiene que ver con el SAT (Sistema de Administración Tributaria», dijo a los medios en conferencia mañanera este viernes.

“A ver si es posible darlo a conocer por aquello del secreto bancario, lo que sí les puedo decir es que se está procediendo legalmente contra todos los evasores fiscales, sean quienes sean”, advirtió.

Cuando López Obrador asumió en diciembre pasado, anunció que los grandes contribuyente se verían obligados a cumplir con sus obligaciones fiscales. Incluso, firmó un decreto para evitar lo que designó “huachicoleo de cuello blanco”.

De acuerdo con el mandatario, los sexenios anteriores facilitaron que los grandes contribuyentes evadieran 400 mil millones de pesos que, por no ingresar a las arcas públicas, mereció el calificativo que los asocia con el robo de combustible.

Todo ex-mandatario aún vivo tiene una cola que le pisen aunque diga que no. Diversos reportajes de investigación han sido dedicados a exponer hechos y documentos en donde se dejan asomar actos de corrupción, mal manejo del dinero e impunidad.

Pero sin duda es Enrique Peña Nieto quien aparece como uno de los más cuestionados por casos frescos y muy comprobados que se dieron en su administración, concretamente el escándalo de Odebrecht actualmente abierto.

La tradición en la historia contemporánea dicta que los ex-presidentes mexicanos son intocables. Quienes finalmente han cargado con las culpas han sido funcionarios de esos gobiernos que han ido a parar a la cárcel (como lo fue Jorge Serrano al terminar la gestión de López Portillo).

¿Cambiarán las cosas con la administración de AMLO? ¿Se atreverá finalmente a convertirse en el primer presidente de México que logrará llevar a prisión a un antecesor?

Al legendario mafioso Al Capone lo metieron tras a rejas no precisamente por agarrarlo con las manos en la masa. Un «pequeño» error fiscal se convirtió en la oportunidad para que el gobierno federal de Estados Unidos lo arrestara y condenara a once años de prisión.

Por ello, lo denunciado por López Obrador el viernes podría ser una señal de algo interesante que se ve venir. O podría ser simplemente una nueva cortina de humo para mantener despistados a los periodistas y a los ciudadanos.

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