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La batalla perdida contra las farmacéuticas

LA OTRA OPTICA

La batalla perdida contra las farmacéuticas 

Juan Carlos Flores Turrubiates 

Una de las principales encomiendas de la 4T ha sido el combate a la corrupción, esta batalla se ha llevado en varios frentes a lo largo de estos tres años de Gobierno lopezobradorista. 

En este sentido, el presidente Andrés Manuel López Obrador inició una guerra contra la mafia que representan las farmacéuticas mexicanas, que monopolizan la producción y distribución de medicinas. 

Sin embargo, a diferencia de la batalla contra el huachicol, esta es una pelea que está destinada al fracaso. 

En septiembre de 2019, estalló una crisis en el sector salud por la escasez de metotrexato, medicamento esencial para combatir diversos tipos de cáncer en niños. 

De acuerdo con la Cofepris, el motivo de la escasez fue la clausura de las plantas de la compañía Pisa que almacenan la mayor cantidad de metotrexato que se produce en el mercado mexicano. 

La clausura se dio debido a dos razones de peso. Las irregularidades en su producción y el hallazgo de una bacteria en las ampolletas. 

Así mismo, el entonces titular de la comisión, José Alonso Novelo, sugirió que más allá del desabasto mediático, siempre estuvo presente la presión para proteger los intereses del laboratorio. 

Algo que coincidía con el discurso del presidente quien, desde que iniciaron las denuncias por la falta de medicamento en los hospitales acusó que todo era parte de un boicot por parte de las farmacéuticas. 

Respecto a los lotes contaminados, las denuncias empezaron desde febrero de 2019, cuando personal del Hospital del Niño Poblano, denunciaron que varios menores a los que se les había aplicado el metotrexato de esta compañía habían presentado reacciones adversas. 

Así fue como, cuando la Cofepris evaluó las condiciones en las que operaban las plantas de la farmacéutica Pisa en la Ciudad de México, encontraron un abultado expediente con todas las irregularidades durante la producción de este medicamento. 

Entre estas irregularidades, resultó que el certificado de buenas prácticas, un requisito indispensable para las empresas de este rubro estaba vencido. 

Esto generó que la comisión clausurara la principal planta de medicamentos oncológicos y obligara a inspeccionar 17 plantas de su filial Safe. 

Tras la inspección, solo 10 de las plantas de mezclas Safe, pasaron la prueba. 

Las de Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Mérida, Tampico, Sinaloa y Toluca fueron cerradas por no cumplir con la normatividad. 

La importancia de esta clausura radica en que Laboratorios Pisa, tiene el monopolio de tratamientos oncológicos, nutrientes parenterales además de ser el principal proveedor de insulina del Gobierno Federal. 

Tras la clausura y las investigaciones, la farmacéutica no se iba a quedar de brazos cruzados y comenzó a presionar al Gobierno Federal. 

Directivos de varios laboratorios pugnaron ante la Secretaría de Salud y la Cofepris para recuperar las líneas de producción de laboratorios Pisa. 

Hugo Bobadilla, director de ventas de Pisa, pidió a Hacienda que les facilitara procesos administrativos para evitar el desabasto total del medicamento a lo cual la SHCP se negó. 

Para colmo, Alejandro Mohar, quien se desempeñaba como el titular de la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales Regionales de Alta Especialidad (INSHAE), en plena crisis de medicamentos, intercedió por Pisa y además, sugirió otorgar un permiso a la compañía Ulsa Tech para que maquilara el medicamento. 

Esta propuesta fue rechazada por el Gobierno ya que la compañía pedía $300 pesos por 50 miligramos cuando el Gobierno pagaba a Pisa $58 pesos. 

Por otro lado, a Pisa también lo ayudaron la competencia, ya que su supuesto rival, la farmacéutica Asofarma, rechazó la primera convocatoria del Gobierno para presentar su catálogo de medicamentos. 

Además, tras la visita de la Cofepris en las instalaciones de Asofarma, está acudió a la SHCP y trató de presionarlos para obtener un anticipo, un contrato de 2 años y una adjudicación directa más 6 meses para poder reactivar las líneas de producción del medicamento. 

Ante esto, Hacienda rechazó estas demandas y terminó por declarar desierta la licitación. 

Lo peor de todo es que salió a la luz que Pisa indujo el desabasto de este medicamento para chantajear a las autoridades sanitarias del país. 

Aprovechando que tenían en control sobre la producción, venta y distribución de los tratamientos oncológicos en México, provocaron la falta de algunos de ellos ofreciendo restituirlos a cambio de que las investigaciones en su contra terminaran. 

Finalmente, como a los pacientes no se les puede, ni se lesdebe, restringir el acceso a los tratamientos, el Gobierno terminó por comprar a Francia 38 mil unidades de metotrexato de la farmacéutica Mylan y obtuvo algunas más con la firma Teva. 

Después de todo este entramado y meses de tensión entre ambas partes, el 21 de octubre de 2020, el Gobierno Mexicano, a través de la Secretaría de la Función Pública, inhabilitó a la farmacéutica Pisa por 30 meses en los que se apartarían de toda adquisición pública. 

Además de multar con 1.1 millones de pesos tanto a Pisa como a su filial, la distribuidora Dimesa por entregar información falsa para lograr un contrato con el IMSS. 

A pesar de la inhabilitación, tras la crisis sanitaria derivada por el Covid-19, el Gobierno Mexicano ha seguido celebrando contratos e incluso se convirtió en una de las principales proveedoras de insumos para la vacunación universal contra el Covid 19. 

De hecho, la crisis por la pandemia del SARS-COV2 obligó a que la SFP publicara en el Diario Oficial de la Federación un decreto sobre acciones extraordinarias frente a la pandemia el día 6 de abril de este año. 

Estas acciones incluyeron levantar la suspensión a la farmacéutica Pisa para que la empresa pueda presentar propuestas y, en su caso, celebrar contratos con las dependencias y entidades del Gobierno. 

Definitivamente las prácticas monopólicas de las empresas farmacéuticas en México deben de parar, si bien el desabasto de medicamentos es algo muy grave y no debe de volver a suceder jamás.  

También es igual de grave, y criminal, que el control en la producción y distribución de estos medicamentos esté en las manos de un par de empresas que deciden cuándo y en cuanto las van a vender estos medicamentos. 

Después de la contingencia sanitaria, el Gobierno Mexicano tendrá que ver que estrategias tomar ya que, hasta el día de hoy, todos los intentos de acabar con las mafias farmacéuticas en México han fracasado rotundamente.

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