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Ambrocio López Gutierrez

Los libaneses en Tamaulipas

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VICTORIA Y ANEXAS
Por Ambrocio López Gutiérrez
Los libaneses en Tamaulipas 

De la migración árabe que llegó a México desde finales del siglo XIX, la proveniente del actual Líbano ha sido, hasta nuestros días, la más sobresaliente, no sólo en términos de cantidad, sino también por su legado cultural y su presencia económica en México. Hablar de libaneses es hablar de una de las minorías étnicas más grandes que forman parte del panorama intercultural del que se construye el perfil identitario de la mexicanidad, considerando que, en la actualidad, las nuevas generaciones de descendientes han nacido en un contexto de integración a la sociedad mexicana. 

Según Oscar Israel Pizaña Grimaldo, investigador y docente de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Alejandro Kuri Pheres, presidente de la Unión Libanesa Cultural Mundial, sostiene que hoy en día existen aproximadamente 450 mil libaneses y descendientes (hasta la sexta generación) distribuidos a lo largo y ancho de la república mexicana, siendo Tamaulipas una de las entidades que ha tenido una mayor concentración de población de origen libanés, como Veracruz, Tabasco, Yucatán, Puebla, la Ciudad de México y Coahuila, lugares en donde se han logrado posicionar como parte de la elite empresarial, operando en diversas ramas de la economía estatal y nacional. 

Hablamos de una población en donde los primeros inmigrantes provenían de la región del Máshreq, una zona mediterránea que, durante siglos, hasta 1918, estuvo conquistada y ocupada militarmente por el Imperio Otomano. Este territorio era conocido como la Gran Siria y comprendía al actual Líbano, Palestina, Israel, Transjordania y la República Árabe Siria. Aunque Líbano se estableció como país independiente hasta 1943, desde el siglo XIII a de C los fenicios ya hablaban de la región del Monte Líbano, caracterizada por sus cedros que eran utilizados para las construcciones marítimas. 

En la entrevista, el doctor en Ciencias Sociales agrega que, en Tamaulipas, uno de los rasgos más notorios de los inmigrantes y descendientes de origen libanés ha sido su movilidad, tanto en términos económicos, como políticos y de distinción social. Se han destacado no sólo como dueños de empresas de alcance nacional e internacional o como alcaldes y diputados, sino también como parte de un grupo social privilegiado (El Club Libanés de Tampico) en donde ser parte de la comunidad libanesa ha significado contar con un capital social que facilita el acceso al dinero, a los bienes materiales, a los negocios y a las redes políticas y empresariales, brindando una mayor posibilidad para acrecentar su capital económico incluso por generaciones. 

En un principio, cuando la colonia libanesa era pequeña en términos demográficos, correspondiendo a una migración de tipo familiar en donde los primeros inmigrantes, por lo regular hombres, después de establecerse trajeron consigo a sus parientes más cercanos, es decir, cónyuges e hijos, así como hermanos, primos y sobrinos, estableciéndose las primeras familias y el inicio de la estructura parental de libaneses en Tamaulipas, compuesta por familias nucleares uniparentales y biparentales, se utilizaron los recursos (bienes y servicios) familiares a través de la solidaridad y reciprocidad por las redes de parentesco, con el propósito de facilitar su periodo de adaptación inicial, siendo la unidad entre parientes un aspecto fundamental para subsistir en el país receptor y para alcanzar la movilidad social. 

El catedrático de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales Victoria dice: dentro de los bienes y servicios otorgados fueron fundamentales: el acceso a la vivienda, préstamos de dinero y la inserción al trabajo entre familiares. Con la vivienda, la solidaridad por cercanía social dio paso a la construcción de un tipo de familia extensa, que fue la que posteriormente caracterizó a la sociedad libanesa. Dar alojamiento a hermanos, primos y sobrinos construyó una amplia parentela construida por varias familias nucleares que, tras su organización patrilineal y patrilocal como patrones que respondían a un aspecto cultural, utilizaron los medios brindados por la misma familia para subsistir. 

EL DOCTOR PIZAÑA Grimaldo agregó: Las primeras generaciones, los inmigrantes, fueron quienes se aventuraron en el ambulantaje, poniendo en práctica la venta a crédito a través del pago en abonos. Un método no utilizado en Tamaulipas a principios del siglo XX, siendo los pioneros en implementar este modelo de negocio, el cual permitió que el cliente adquiriera con facilidad la mercancía, sin pago anticipado, mientras que el vendedor la ofrecía a un precio elevado, el cual no se percibía debido a los pagos diferidos, lo que les brindaba mejor capacidad de utilidad a los libaneses. La implementación del crédito y el acaparamiento de un nuevo mercado fueron los dos aspectos que proporcionaron a los libaneses una rápida acumulación de dinero, permitiéndoles pasar de una economía informal como vendedores ambulantes a una formal como dueños de tiendas y almacenes. 

El establecimiento de los primeros negocios fijos fue el resultado de una ética de trabajo implementada como estrategia operativa de la familia extensa. De esta manera, fue a través del préstamo entre familiares que se pudo acceder al auto empleo, siendo la ética de trabajo una regla cultural y una fórmula para hacerse de capital económico. La solidaridad y cooperación en la función organizativa de la familia extensa se vio reflejada en el proceso de movilidad social ascendente que presentaron los inmigrantes fundadores, pues este apoyo entre familiares ayudó a que el tiempo de ambulantaje fuera más breve. Una vez estando en el comercio formal, con el establecimiento de los primeros almacenes y tiendas se puso en práctica la misma organización familiar para la administración del negocio, en donde los roles de cada uno de los integrantes de la familia correspondieron a una división del trabajo regida por una forma de operación patrilineal, siendo los varones los encargados de los asuntos del negocio, mientras que las mujeres estuvieron más enfocadas en las labores del hogar. 

Es preciso decir que, como observamos en los estudios de caso de las familias Charur en Ciudad Victoria y Nader en Tampico, la solidaridad entre la parentela no se limitó sólo a la familia extensa, sino que abarcó todo el grupo familiar que se fue construyendo al paso de las generaciones. Esto porque una característica convencional de las familias extensas fue que, en muchos de los casos, los hermanos o los primos del dueño del negocio (del primer inmigrante que se estableció), decidían dejar la familia extensa e irse a vivir por separado, una vez que lograban fundar su propia tienda o almacén y podían comprar su propia casa, haciéndose de su patrimonio y construyendo su parentela por separado (dando lugar a la formación de otra familia extensa), siendo ellos los patriarcas de su estructura familiar, formándose, de esta manera, grupos familiares compuestos por familias extensas, donde cada hermano o primo tenía su propio negocio. 

Se crearon grupos de familias en donde existían distintos negocios con giros similares o diferentes. No obstante, el patrón patrilineal y patrilocal se reprodujo en cada una de las familias, pues en cada hogar vivían los hijos varones de los fundadores con sus esposas y respectivos hijos, siendo sólo las hijas las que se iban a vivir con las familias de los esposos. Asimismo, una vez que los nietos crecían y se casaban, también continuaban viviendo en la misma casa con sus conyugues y descendencia. De esta manera, fueron las mujeres las que estuvieron fuera del patrón material de la herencia y la propiedad con respecto a la empresa, pues, aunque sí heredaban otros tipos de bienes, la sucesión generacional estuvo a cargo de los varones. 

EN LA SOCIEDAD LIBANESA, el mestizaje fue producto del movimiento migratorio a otras ciudades del estado en busca de nuevos proyectos de negocio, como se hizo manifiesto en la familia Charur, en donde se vio la necesidad de separarse de la comunidad, para buscar involucrarse y asociarse con otras familias políticas y empresariales locales y regionales mexicanas. Sin embargo, a pesar de la expansión de las familias, a través de la movilidad espacial en términos geográficos, se ha mantenido la unidad familiar gracias a la estructura parental, haciendo que este tipo de movilidad espacial beneficiara en la expansión de las empresas hacia nuevos mercados en nuevos territorios, pasando de empresas locales a regionales y de repercusión nacional, formando cadenas de empresas de diversos giros, administradas por los grupos familiares, lo que dio nacimiento a los nuevos consorcios. 

Otro factor que incidió en la acumulación de capital de algunos empresarios libaneses fue el cambio institucional de la propiedad privada ocurrida en 1934, cuando el Estado mexicano, a través de una nueva reforma agraria, decidió expropiar las haciendas y grandes propiedades para crear nuevas unidades de producción de la tierra, dando paso a la creación de los ejidos, situación que generó no sólo el abaratamiento de la propiedad rural, sino indirectamente también de la urbana, ya que muchos hacendados —con el objetivo de recuperar parte de sus capitales— decidieron vender muchas de sus propiedades en las cabeceras de los pueblos y en las ciudades. Muchos de estos bienes fueron también adquiridos por libaneses como fue el caso de la familia Abisulaiman Kuri, quienes, gracias a la compra de muchas propiedades en los territorios aledaños a Tampico, incluyendo de Veracruz, lograron fundar en 1938 la Compañía Abisulaiman, dedicada a la compra y venta de bienes raíces. 

En el caso de los Nader, las empresas textiles que fueron adquiridas gracias a su capacidad de liquidez y al aprovechamiento de estos períodos coyunturales, obtuvieron una mayor acumulación de capital, se expandieron y crecieron, transformándose en la década de 1950 en la empresa UNITAM, una de las más grandes de Tamaulipas dedicada a la fabricación y distribución de uniformes a escala nacional a empresas públicas y privadas en el país. Este crecimiento de las empresas, en parte, se debió a la política proteccionista implementada por el gobierno mexicano en beneficio del mercado interno, con el objetivo de impulsar la producción y el consumo de productos mexicanos en sustitución de los extranjeros, razón por la que las fábricas textiles tuvieron un rápido crecimiento en todo el país. Fue la época del llamado desarrollo estabilizador. 

La organización familiar tradicional de los libaneses con la que establecieron las normas y reglas para la acumulación y el manejo empresarial con la familia extensa se ha ido sustituyendo por otros patrones en donde la mujer ha tomado mayor participación, pues los grupos familiares comenzaron a establecer nuevas unidades de negocios como sociedades anónimas, formando consorcios como una asociación de las empresas locales, regionales y nacionales en sus distintos ramos y giros, así como de sus entidades, haciendo referencia a las distintas familias que integraron los grupos familiares empresariales. Estos consorcios formados por cadenas de empresas en donde los altos puestos directivos están siendo más equitativos en cuanto a los roles de género, pues el nivel ocupacional de la mujer de ascendencia libanesa ha mejorado. 

Correo: amlogtz@gmail.com 

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Ambrocio López Gutierrez

La derecha está amosomada

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VICTORIA Y ANEXAS
Por Ambrocio López Gutiérrez
La derecha está amosomada
Las fuerzas retardatarias de nuestro amado país han perdido el norte (literalmente) y, a la posición antipatriótica de la aun gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, se suma el malestar de panistas y priistas por la anunciada aspiración de Andrés Manuel López Beltrán (AMLOBE) quien desquició a los conservadores con sus legítimas pretensiones de convertirse en diputado federal por uno de los distritos de Villahermosa, en su natal Tabasco. También han hecho muina los opositores antipatria por el enjundioso mensaje de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en defensa de la soberanía nacional. El monumento a la Revolución fue el digno escenario para un conceptuoso discurso dedicado principalmente a la rendición de cuentas.
Es oportuno decir que AMLOBE no es el primer hijo de político que quiere hacer carrera en el servicio público. Un buen ejemplo es Cuauhtémoc, hijo del general Lázaro Cárdenas; El hijo de Cuauhtémoc (Lázaro, como su abuelo) también mantiene una exitosa carrera; los tres fueron gobernadores, además de Dámaso, hermano del divisionario de Jiquilpan. Enrique de la Madrid (hijo de expresidente) incursiona en medios y en escenarios políticos con mediano éxito. También pueden mencionarse casos locales como los Monreal de Zacatecas; los Moreira de Coahuila; los Gallardo de San Luis Potosí; los Colosio de Sonora y Nuevo León. En Tamaulipas hay distinguidas familias con oficio político como los Cárdenas, los Villarreal, los Deándar, los Garza Elizondo, los Canturosas, los Verástegui y los que se acumulen. Los conservadores amosomados toleran todos los apellidos, menos a los López. Habrase visto.
Volviendo al monumento a la Revolución, vale destacar que el mensaje de la presidenta de la república llenó las expectativas de la mayoría de los mexicanos quienes escuchamos con atención su llamado a mantenernos alertas e informados para no caer en las trampas mediáticas de los conservadores que han utilizado últimamente recursos alejados de la ética y el decoro. Descaradamente, PRI y PAN se recargan en figuras políticas extranjeras como Trump, Netanyahu, Milei, Ayuso y, han rodado tan cuesta abajo, que periodistas que simpatizan con el neoliberalismo como Ciro, Joaquín, Azucena, Raymundo y otras figuras, se han decepcionado de una oposición cuya única apuesta parece ser la posibilidad de una intervención extranjera. Dios nos ampare.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cuenta con el pueblo de Tamaulipas afirmó el gobernador Américo Villarreal Anaya, con el respaldo de miles de tamaulipecos que corearon juntos el grito de ¡Claro que se puede! Desde el Teatro del Pueblo, en el Recinto Ferial de esta capital, y en un enlace virtual hasta el Monumento a la Revolución, previo al inicio del informe de rendición de cuentas del domingo de la presidenta Claudia Sheinbaum. Acompañado por la doctora María de Villarreal, presidenta del Sistema DIF Estatal, aseguró que Tamaulipas está sumado a una presidenta humanista, que ve por nuestra nación, por la unidad y por el bienestar de nuestra gente.
Aquí, en un hecho inédito, los 43 municipios de Tamaulipas, más de 20 mil tamaulipecos y tamaulipecas, estamos reunidos para escuchar este gran mensaje humanista, de unidad, soberanía, libertad, independencia y progreso social para todos, expresó. Agregó que, a dos años del inicio del segundo piso de la transformación, Tamaulipas está presente. Usted, gran presidenta, cuenta con el pueblo de Tamaulipas, reiteró. Desde temprana hora, miles de tamaulipecos y tamaulipecas siguieron con entusiasmo el evento, ondearon banderas de México y mostraron mensajes de apoyo y reconocimiento.
Correo: amlogtz@gmail.com
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Ambrocio López Gutierrez

Los intelectuales lamehuevos

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VICTORIA Y ANEXAS

Por Ambrocio López Gutiérrez

Los intelectuales lamehuevos

El mes de mayo quedó marcado por acontecimientos entre los que destacó la accidentada visita de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. La representante de la ultraderecha española estuvo cuerpeada en México por los gobernadores de Acción Nacional quienes, en mala hora, se encomendaron a la citada política ibérica.

También se subió a ese tren el presidente del grupo Azteca, Ricardo Salinas Pliego, cuyo conglomerado empresarial hace la guerra mediática a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Medios nacionales e internacionales han dado cuenta del fiasco que ha sido la gira de la española por tierras mexicanas, sin embargo, vale la pena recuperar un resumen del magnífico texto de Abraham Nuncio, académico de la Universidad Autónoma de Nuevo León y editorialista de La Jornada.

El escritor norestense señala que Andrés Manuel López Obrador pidió en marzo de 2019 al rey Felipe VI ofrecer disculpas al pueblo de México por lo que significó la conquista a manos de la monarquía española.

Desde la derecha y un segmento de la izquierda mexicanas se lo tildó de ocioso, teatral, anticlimático, inapropiado y hasta ridículo. Si la monarquía española contemporánea no comulgara con ambos y hubiera aceptado la solicitud de López Obrador, Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, no habría osado venir a rendir homenaje a la figura de Hernán Cortés, revalidando con ello lo que la Conquista resultó para la sociedad del Anáhuac en términos reales de saqueo, genocidio y destrucción material y cultural; ni a fortalecer a la oligarquía empresarial de nuestros días en territorio mexicano y los empeños imperialistas de Estados Unidos y su periferia partidaria, eclesial y mediática en ambos países.

Ya en 1992, con motivo de los 500 años de la llegada de Cristóbal Colón a América, esa periferia se tonificaba con carantoñas ideológicas de un grupo de intelectuales lamehuevos, entre ellos algunos sedicentes guiados por Clío. Repitieron la expresión “encuentro de dos mundos” hasta el hastío.

Sus medios, sus académicos y sus políticos le quisieron quitar peso llamando así a las atrocidades, despojo y demás actos violentos de la Conquista. De paso le restaban entidad a la resistencia de los gobernantes y el pueblo mexica. A ese “encuentro” lo consideraron “civilizatorio”.

Tras la injuria, el insulto. Esas manipulaciones, que entonces ocultaron la infamia de la conquista financiada y organizada por la corona española y efectuada por sus capitanes y ejércitos armados con tecnología de fuego, ahora la glorifican.

La resistencia permanente de los pueblos a la rapacidad y opresión de los imperios ha generado odio y desprecio hacia sus protagonistas. Los jefes de Estado de la Comunidad Europea jamás perdonaron al boliviano Evo Morales cuando les hizo las cuentas a los “hermanos europeos” de la sustracción que hicieron de nuestras riquezas durante la colonia en América Latina y el Caribe a través de España. Después de 500 años era justo que nos regresaron ese valor. Sólo del monto, en lo que hace a los metales su deuda, con intereses simples, equivaldría a todo lo que vale Europa entera, y no completarían. Otro tanto, si bien menos puntual, señaló Pedro Castillo. Tampoco lo perdonaron. Ni, como lo hizo a gritos histéricos, el rey Juan Carlos a Hugo Chávez. La misma actitud han asumido con Lula, López Obrador, Sheinbaum y Petro.

Regresando a Cortés. El mejor juicio sobre su conducta, y la semejante de otros conquistadores, fue el de los hombres de su época. En el significativo decreto del rey Carlos I publicitado por la presidenta Claudia Sheinbaum, se le siguió un juicio de residencia por crímenes de toda laya (asesinatos masivos con todas las agravantes, esclavismo, tortura y otros actos de barbarie sin atenuantes).

Epítome de las atrocidades de Cortés fue el trato vil que dio al emperador Cuauhtémoc. Vencido y apresado lo sometió a tortura y finalmente lo mandó ahorcar como si se tratara de un vulgar malhechor. La causa: arrancarle el secreto sobre la ubicación del tesoro real de los aztecas. No lo consiguió. Pero a eso es a lo que vienen los representantes de los imperios de ayer y de hoy: a robar todo lo que pueden.

El testimonio de intelectuales honestos, lúcidos y valientes sobre la barbarie de los conquistadores, pronto se dio a conocer por boca y pluma de varios clérigos dominicos. Antonio de Montesino, desde La Española, fustigó a los responsables de los tratos crueles y homicidas que daban a los indígenas (1511).

“¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades en que, de los excesivos trabajos que les dais, incurren y se os mueren y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día?”

El memorable sermón de Montesinos fue recogido por otro dominico, el obispo Bartolomé de las Casas, en su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, donde se refiere a las reiteradas acciones de la conquista: “Entre éstas son las matanzas y estragos de gentes inocentes y despoblaciones de pueblos, provincias y reinos que en ellas se han perpetrado…”

Más tarde, el dominico Servando Teresa de Mier, precursor de la independencia nacional, realizó una edición de la obra de De las Casas. En este preciso momento, tan ilustres figuras y actos de la resistencia frente a la opresión y el saqueo imperialistas exigen una toma de conciencia y la decisión de aprestarse a combatirlos por todos los medios. Correo: amlogtz@gmail.com

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Ambrocio López Gutierrez

La huelga del águila de 1924

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VICTORIA Y ANEXAS
Por Ambrocio López Gutiérrez
La huelga del águila de 1924 

“La Huelga del Águila de 1924”, una de las obras recientes del historiador tamaulipeco José Ángel Solorio Martínez, sumerge al lector en uno de los episodios más trascendentales de la historia obrera mexicana: la monumental huelga de los trabajadores de la Compañía Mexicana de Petróleo (subsidiaria de la angloholandesa Royal Dutch Shell), que estalló el 22 de marzo de 1924 en Doña Cecilia (hoy Ciudad Madero). Este conflicto laboral no fue un mero paro de labores, sino un pulso épico entre la incipiente fuerza sindical mexicana y los consorcios petroleros internacionales, marcando un antes y un después en las relaciones obrero-patronales del país. A continuación, presento una versión sintetizada del reporte que sobre el mencionado texto elaboró Daniel Nava Villa, estudiante de la licenciatura en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural que se imparte en la FCEH de la UAT.

La obra se contextualiza en la efervescencia posrevolucionaria, una década de grandes transformaciones sociales y políticas donde los ideales de justicia social plasmados en la Constitución de 1917, especialmente el Artículo 123 sobre los derechos laborales, buscaban materializarse. Sin embargo, la realidad de los trabajadores petroleros estaba lejos de esos ideales. Las compañías extranjeras, como “El Águila”, operaban con una gran autonomía y, a menudo, con desprecio por las condiciones laborales y los salarios de sus empleados mexicanos. Las jornadas eran extenuantes, los salarios bajos y la posibilidad de organización sindical era sistemáticamente reprimida. La empresa mantenía una posición de poder casi inexpugnable, respaldada por su peso económico y, en ocasiones, por la complicidad de autoridades o la represión militar. 

La chispa que encendió la huelga fue la acumulación de años de explotación y el anhelo de dignidad. Los trabajadores, conscientes de la vitalidad estratégica de la industria petrolera, decidieron organizarse y lanzar un pliego de peticiones. Entre las demandas principales se encontraban la exigencia de salarios justos, la reducción de la jornada laboral a ocho horas, la mejora de las condiciones de seguridad e higiene, y, fundamentalmente, el reconocimiento legal de su sindicato. Los temas centrales de la obra: 1. El Conflicto Laboral: La obra seguramente profundiza en las causas de la huelga, las demandas de los trabajadores, las negociaciones (o la falta de ellas) con la empresa y el gobierno, y las estrategias de ambos lados. 

  1. LOS PERSONAJES: Es probable que la historia sea contada a través de los ojos de diversos personajes, tanto trabajadores ferroviarios como líderes sindicales, empresarios, políticos y quizás figuras militares o del orden público. Esto permitiría explorar las diferentes perspectivas detrás del conflicto. 3. La Lucha por la Justicia Social: La huelga no solo sería un conflicto económico, sino también una lucha por la dignidad, los derechos y la justicia social. El libro podría resaltar las desigualdades y las condiciones de vida difíciles que llevaron a la movilización. 4. El Poder y la Política: Las huelgas de esta magnitud a menudo están intrínsecamente ligadas al poder político. La obra podría mostrar la intervención del gobierno, las presiones políticas, las ideologías en juego y cómo el poder se ejerce para intentar resolver o suprimir el movimiento.
  2. Las Consecuencias Humanas: Más allá de los aspectos políticos y económicos, el libro probablemente exploraría el impacto humano de la huelga: las dificultades que enfrentaron las familias de los huelguistas, los sacrificios, la solidaridad entre ellos y las tensiones dentro de la comunidad. 6. La Organización Sindical: Es muy probable que la narración destaque el papel de los sindicatos en la organización y dirección de la huelga, mostrando los desafíos internos, las diferencias de opinión y la construcción de la unidad entre los trabajadores. 7. El Contexto de la Época: La atmósfera de los años 20 en México, con sus cambios culturales y sociales, podría ser un telón de fondo importante, influyendo en las decisiones de los personajes y en el desarrollo de la trama.

La obra profundiza en los personajes clave de este drama social. Por un lado, se presentan a los líderes obreros, figuras como Serapio Venegas, Gregorio Turrubiates e Ignacio Gamberos, quienes con gran valentía y tenacidad encabezaron el movimiento. Estos personajes encarnan la determinación de miles de trabajadores que, a pesar de las represalias, el hambre y la incertidumbre, se mantuvieron firmes en su lucha. La narrativa probablemente explora sus motivaciones, los desafíos de organizar a una masa heterogénea de trabajadores y la constante amenaza de la represión. Por otro lado, la obra podría introducir a los representantes de la compañía “El Águila”, quienes representan el capital transnacional, la resistencia a ceder privilegios y la visión de los trabajadores como meros engranajes de una maquinaria productiva. 

EN LA INVESTIGACIÓN DESTACAN figuras gubernamentales, como Emilio Portes Gil (quien tuvo un papel relevante en el sindicalismo petrolero de la época), cuya postura y acciones fueron decisivas en el desarrollo y desenlace del conflicto. La tensión entre el gobierno, las empresas extranjeras y los sindicatos es un eje central de la trama. La huelga de El Águila fue un conflicto prolongado, que se extendió por 117 días y tuvo repercusiones nacionales e incluso internacionales. La narrativa del tamaulipeco, al abordar este período, detalla las estrategias de los huelguistas, desde las asambleas multitudinarias hasta los piquetes y la resistencia a la intimidación. 

También muestra las tácticas de la compañía, que intentaba dividir a los trabajadores, contratar esquiroles y presionar al gobierno. La solidaridad de otros gremios y el apoyo popular en la región de Tampico-Doña Cecilia fueron cruciales para el sostenimiento del movimiento, y la obra probablemente resalta estos lazos de hermandad obrera. La lucha no estuvo exenta de intrigas y conspiraciones, tanto por parte de los intereses capitalistas como de facciones dentro del propio movimiento obrero con diferentes filiaciones políticas. El punto culminante de la narración es la resolución de la huelga, que se logró el 17 de julio de 1924 con un triunfo histórico para los trabajadores. “El Águila” se vio obligada a reconocer oficialmente al sindicato y a firmar el primer Contrato Colectivo de Trabajo en el ramo industrial petrolero de México. 

Este logro no solo significó una victoria para los obreros de la Compañía “El Águila”, sino que sentó un precedente fundamental para la reglamentación y aplicación del Artículo 123 constitucional, abriendo camino a la consolidación del sindicalismo en el país y marcando un hito en la lucha por los derechos laborales en América Latina. La novela, al concluir, no solo celebra esta victoria, sino que probablemente reflexiona sobre su significado histórico, las cicatrices que dejaron la lucha y el camino que aún quedaba por recorrer en la construcción de un sistema laboral más justo en México. La huelga del Águila de 1924 es, en esencia, la crónica de cómo la unidad y la resistencia de los trabajadores pueden doblegar el poder del capital y transformar la historia. 

Correo: amlogtz@gmail.com 

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