Mirada de Mujer
Morir
MIRADA DE MUJER
Por Luz del Carmen Parra
Morir
Nacer y morir, dos grandes acontecimientos en la vida que escapan a nuestra voluntad y definen el principio y el fin, de esta maravillosa oportunidad para disfrutar de todo lo que este mundo nos ofrece.
Nunca habíamos tenido tan presente la muerte, millones de seres humanos al mismo tiempo y en todos los rincones del planeta, como en estos últimos meses. Sin lugar a duda, creo que esta ha sido la mayor de todas nuestras angustias. Nada nos ha quitado la paz y la tranquilidad tanto como el saber que, a la vuelta de la esquina, podemos pasar a formar parte de las temibles estadísticas que ha dejado la pandemia del Covid-19.
Muchos nos hemos visto confrontados con la muerte en más de una ocasión, envueltos en el drama de todo lo que implica tomar conciencia de nuestro tiempo, de nuestra fragilidad, del inmenso dolor que nos dejó la pérdida de seres queridos.
Hay quienes han partido dejando a medias sus proyectos, sus sueños, y en algunos casos, sus relaciones familiares emproblemadas y con la necesidad de pedir o dar el perdón en el último adiós y, sin embargo, su reloj se paró sin mediar ocasión para hacerlo.
Cuánto temor nos despierta la posibilidad de morir y, no obstante, sabemos que tarde o temprano tendremos que hacerlo. Todos los días luchamos a brazo partido por enfrentar los desafíos de la rutina, pero no tenemos tiempo para reflexionar cómo estamos viviendo, que estamos dejando de hacer para darle calidad a nuestra existencia, de aprovechar al máximo los días que están por venir antes de cerrar nuestro ciclo.
Mi abuelito decía que “había que trabajar como eternos, sabiendo que nos íbamos a morir”; a sus 80 años, trabajando incansable y entregado a la vida con el mayor de los gozos, de levantarse y respirar el aire fresco de la mañana, sintiendo que quizás esa sería su última vez, estaba decidido a compartir todo lo que tenía, a atender sus responsabilidades como padre y esposo y a resolver todos sus pendientes para no dejar cabos sueltos.
Todos tenemos marcado el punto final.
Nadie sabe en qué momento llegará, ni si alcanzará para terminar lo empezado. No queremos siquiera detenernos a reflexionar en ello. Evadimos temerosos la sola idea. Tenemos prisa y a veces corremos sin rumbo definido. Hay quienes incluso, pasan como sonámbulos, sin apenas incidir en los grandes acontecimientos.
Muertos en vida, cansados, sin entusiasmo por enfrentar los problemas, sin ilusiones, ni proyectos que den razón a la existencia, viven vacíos, temerosos y aburridos. En muchas ocasiones renegando de todo, quejándose del desamor de la pareja, del desinterés por sus éxitos, de que los padres hicieron algo mal que cegó toda su fuerza y su energía, de la ingratitud de los hijos que no corresponden al tamaño de los sacrificios.
De que llueve o de que hace calor. Pareciera que viven permanentemente en el ático de un edificio en ruinas. Sin tomar conciencia de que las reservas se agotan, apenas si se dan cuenta de que hace mucho tiempo cavaron su propia tumba.
“Morir, ni antes ni después”, decía el gran maestro y doctor en tanatología Raúl Carrillo, QEPD. Cerrar círculos y caminar ligeros, aprendiendo a valorar lo que tenemos a nuestro alrededor, asumiendo riesgos y desafiando al tiempo. Reconociéndonos y amándonos, con la capacidad de perdonar, y perdonarnos, para poder continuar sin que los sentimientos de culpa o los arrepentimientos nos detengan.
Aprendiendo a poner límites para proteger nuestro tiempo de cargas ajenas, haciendo siempre cosas interesantes, satisfactorias, significativas que den sentido y razón a nuestra existencia. Viviendo nuestra vida, no la de los demás, ni como los otros quieren. Encontrándole valor a lo que somos y a lo que hacemos.
Es inmensa la desesperación y la ansiedad que ocasiona el saber que una enfermedad terminal amenaza con poner fecha a ese día tan temido. Anticipadamente nos confronta con la posibilidad de morir y es entonces cuando empezamos a ver lo que aún no terminamos y volvemos los ojos a los seres amados. Me pregunto, ¿cómo prepararnos para decir adiós con dignidad? ¿Como concluir el último capítulo de la historia de nuestra vida?, ¿cómo seremos recordados?
¿Qué pasaría si desde que venimos al mundo supiéramos la fecha de nuestra muerte?, ¿viviríamos la vida como lo hemos hecho o cambiaríamos algo en ella? Nos prepararíamos para enfrentarla de otra manera, sin tanto miedo, con más serenidad. Porque finalmente la muerte es parte de la vida misma, hoy más que nunca lo estamos viendo.
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Francisco Cuellar Cardona
Sorpresas que da la vida
LOS HECHOS
Por José Inés Figueroa Vitela
Sorpresas que da la vida
La sesión plenaria de ayer, en el Congreso Local, inició con una cascada de solicitudes de licencia para separarse del cargo, de varios de sus integrantes y cerró igual, presagiando más sorpresas en el horizonte electoral.
Ya antes se habían retirado de sus funciones legislativas, el reynosense diputado exdirigente estatal panista LUIS RENÉ CANTÚ GALVÁN, perfilado precandidato de su partido a la alcaldía de su municipio, así como los morenistas -su paisano- MARCO ANTONIO GALLEGOS y JOSÉ “Pepe” BRAÑA, como candidato a la diputación federal por el V Distrito victorense.
De Reynosa también son HUMBERTO PRIETO HERRERA, ARMANDO ZERTUCHE ZUANI y GUILLERMINA MAGALY DEANDAR ROBINSON, quienes “licenciados” ayer, estarían prestos al requerimiento de su partido, por si se hacen necesarios para la elección municipal o distrital, reelección en su caso.
En ese mismo destino estarían los otros dos a los que se concedió licencia ayer: el vallehermosense ELIFA GÓMEZ LOZANO y el matamorense JOSÉ ALBERTO “Beto” GRANADOS FAVILA, quien estaba confirmado para ser presentado por el Delegado Nacional del partido como el ganador de la encuesta y seguro candidato a la alcaldía de la heróica, leal e invita municipalidad fronteriza.
Ya se cancelaban los trabajos del día, entrada la tarde, tras otra maratónica jornada de comparecencias, cuando el diputado panista tampiqueño, EDMUNDO JOSÉ “Mon” MARÓN, aunque fuera del orden cronológico, igual solicitó y consiguió el aval de sus pares para separarse del cargo legislativo.
Se fue diciendo que el partido -PAN- le llamó para darle la instrucción de hacer el trámite, porque mañana sábado harán oficial su postulación a la Presidencia Municipal porteña.
Hasta las vísperas, se seguía diciendo que la nominada sería la diputada federal
ROSA MARÍA GONZÁLEZ AZCÁRRAGA, en lo que sería, otro giro inesperado.
En el imaginario colectivo el exgobernador de triste memoria estarría de nueva cuenta manoseando el proceso interno panista, desplazando la representatividad del alcalde CHUCHO NADER.
Sin licencia ni agenda conocida, ayer corrió como reguero de pólvora, la noticia sobre la renuncia de LUIS GERARDO ILLOLDI, a la Subsecretaría de Egresos de la Secretaría de Finanzas del Gobierno estatal, asociándolo de inmediato al tema electoral en voga.
Tales versiones pusieron al ahora ex funcionario estatal, camino de convertirse en candidato de la coalición morenista a la alcaldía capitalina, para confrontar al virtual abanderado del PAN, el cabecista OSCAR ALMARAZ SMER, a quien tres años atrás derrotó precisamente en esta plaza.
Siempre se ha dicho; si el también ex alcalde llegó a la Cámara a defender los intereses del exgobernador de triste memoria, fue por los votos que le acercó la Columna Pedro J. Méndez -a la que luego persiguieron encarcelando a su líder-, porque en la cabecera distrital, Victoria, perdió con todo y las estructuras, dineros y presiones desplegados desde el entonces gobierno panista.
ILLOLLDI, sin presupuesto, sin estructuras y debutando en las lides electorales, apabulló a aquel; desde entonces, ya fue Secretario de Desarrollo y Medio Ambiente del Municipio, así como Subsecretario estatal de Egresos, sigue siendo un joven carismático, sencillo y de buen trato, “de sangre liviana”, como se dice, de níveo expediente.
Por eso, si la reelección de LALO GATTÁS, por tanto tiempo manejada como inminente, era garantía para la causa, hoy se dice, si MORENA y sus aliados confirman la postulación de ILLOLDI, están en la posibilidad de dar un hitazo, para abonar más a la causa de CLAUDIA SHEINBAUM.
La penúltima jornada de comparecencias en el Congreso Local cerró en los términos de las anteriores, en las que los cuestionamientos de la oopposición fueron respondidos ampliamente por los comparecientes y salieron entre aplausos del respetable.
En las conferencias de prensa posteriores a la exposición de los funcionarios a los
diputados, igual se abunndó en detalles sobre las acciones desplegadas en el primer año y medio de la nueva administración estatal que hablan de transforrmación.
La Secretaria de Educación, LUCÍA AIMÉ CASTILLO PASTOR, destacó en el humanismo caracteerístico de la administración, que ha puesto a la educación como palanca del desarrollo hacia una sociedad justa y equitativa, con la formación de mujeres y hombres libres, con pensamiento crítico y sentido comunitario.
Entre los logros medibles más evidentes, el crecimiento en la cobertura a todos los niveles, desde preescolar hasta media superior, especialmente en el crecimiento de la absorción de quienes pasan de uno a otros nivel.
Y la opción por los sectores más vulnerables, en el área rural y sectores de alta marginación, donde se ha tecnificado, equipando aulas y maestros, dotando de internet satelital, rescatando el sistema de telesecundarias que estaban inoperantes.
Y ese es sólo un ejempl
Mirada de Mujer
Viviendo un milagro
MIRADA DE MUJER
Por Luz del Carmen Parra
Viviendo un milagro
Sintiendo el cansancio del día, al atardecer, me doy la oportunidad de parar un poco y sentarme en silencio a observar el rostro de mi hermana, agotado y con signos de dolor, prisionero de un collarín de fierro que afianza su cabeza ante cualquier intento de movimiento, como resultado del accidente que sufrió hace un par de meses.
En mi relación cercana con la tanatología he aprendido que todos los días convivimos en medio de la vida y la muerte, que todos los días, hay cosas que empiezan y otras que terminan, y también la Biblia, nos habla de tiempos de tristeza y tiempos de alegría.
Todo esto me lleva a reflexionar lo que he vivido en los últimos 60 días.
Dios me ha llevado de las emociones más agradables jamás imaginadas, como las vividas al ver realizado uno de mis sueños de adolescente que se había quedado en el baúl de los recuerdos, y que con el paso de los años se fue desdibujando en medio de las prioridades.
Y de repente llegó la pandemia y de forma impensable se gestó. Como decía mi abuelita, “todo se proporcionó” para que presentara en el Congreso de mi Estado, (Nayarit), un libro de mi autoría, subir al pódium y dirigirme desde ahí a una audiencia muy selecta. Dicen que nadie es profeta en su tierra y quería demostrarme que sí se podía. Lo logré de la mano de mi primo Ezequiel Parra, a quien agradezco infinitamente que me abriera las puertas para vivir una experiencia casi mágica.
Y del lado opuesto, he tenido que enfrentarme al sentimiento que causa una noticia que hace que el mundo se detenga súbitamente en un segundo. Ese instante que te lleva de plano a la negación, a rechazar el mensaje que te transmite una voz extraña que escuchas al otro lado de un teléfono desconocido, anunciándote una desgracia. Te niegas a aceptar como cierta, la noticia que se confirma al oír la voz aguardentosa, casi inaudible, de un ser muy querido que clama llorando que te pide te hagas cargo de su hijo.
¡Dios mío! He vivido al máximo estos dos últimos meses. He tocado el cielo en dos ocasiones, me he sentido la mujer más feliz y realizada, pero también me he visto envuelta en una vorágine de emociones desconocidas, tras el accidente de mi hermana que la puso al borde de la muerte, clamando por su vida y encontrando la respuesta una vez más, de quien siempre ha caminado a mi lado.
He vivido entre milagros. He sentido de cerca la felicidad y el dolor mezclado en un mismo día, fortalecida en mi certeza de que, si Dios lo permite, es porque me trae un nuevo reto.
Sentada, frente a mi hermana que dormita, en medio del silencio que nos rodea, percibo a lo lejos los sonidos de un pájaro que acompaña mis amaneceres en mi hogar allá en Ciudad Victoria, y me hace sentir nostalgia por ella.
Sintiendo el cansancio de quien asume la responsabilidad de la atención de un enfermo, observo y reflexiono su fragilidad y la urgencia de mis cuidados. La importancia de mi compañía en estos momentos en que es necesario alimentarla, bañarla, cambiarla de posición, y ahora que empieza a recuperar la fuerza de sus piernas, caminarla.
Después de su accidente fue sometida a una cirugía mayor para repararle cuatro fracturas que sufrió en el Atlas, el hueso más alto de la columna vertebral. Según me explicó el cirujano, fue necesario implantar cuatro clavos y su situación era tan grave que pudo haber sufrido muerte súbita.
Fue una cirugía muy delicada, lo que hizo necesario internarla en una clínica especializada en cuidados postoperatorios que le ofreciera atención las 24 horas.
Al cabo de un mes, pudo regresar a su casa, a ese sillón mullido que hace meses compró para darse masajes y donde hoy pasa la mayor parte del día.
Acompaño su milagro porque pese a la gravedad de su accidente y de lo complicado de su cirugía, gracias a Dios no tiene secuelas. No ha quedado inválida, reconoce, habla, ve, oye y principalmente lucha por su segunda oportunidad.
¿Cómo te sentiste en la clínica donde te quedaste para la recuperación de tu cirugía?, le pregunté casi recién instalada en su hogar, rodeada de sus cosas, en su ambiente y con la compañía de su hijo.
“Mucha soledad, me dijo. La mayor parte del día, todos estaban ocupados en sus tareas. Acudían a mí cuando necesitaba algo y les llamaba, si no, no. Me daban mis medicamentos, me hacían mis curaciones, me bañaban, me preparaban mis alimentos. Éramos muchos los que estábamos ahí y poco personal para atendernos. Todo era silencio, pero ese silencio que al final del día, quema y deprime, acabas por extrañar todo.”
PD: Decía la madre Teresa de Calcuta, “es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos”.
Gracias por este tiempo que hemos caminado juntos. Es momento de hacer un alto en el camino. Descansar un poco. Reparar fuerzas, reencontrar el entusiasmo.
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Una paternidad en evolución
MIRADA DE MUJER
Pot Luz del Carmen Parra
Una paternidad en evolución
Cómo dejar de recordar en este día a mi padre, sin rendirle homenaje; sin decir gracias, por todo lo que me enseñó, por su herencia de la que me siento tan orgullosa.
Cómo no traer a mi memoria su mirada tierna, que reflejaba la tranquilidad de un mar en calma, cómo evitar mantenerme fiel a sus principios, cómo no honrar su memoria.
Lo aprendí de él sin proponérmelo, sin apenas darse cuenta, observando su ejemplo cotidiano sincero y honesto.
Me forjó y me empoderó. Aprendí el valor de la autoridad amorosa y respetuosa que me guió, y me infundió confianza y seguridad. Me enseñó a soñar y a luchar por hacer realidad mis sueños. Acompañóatento, cada uno de mis esfuerzos por independizarme, por crecer.
Era mi sostén. Lo sabía cercano e incondicional; siempre con su mano extendida y con su corazón abierto, dispuesto a escucharme.
Podía volar tan alto como quisiera y correr a su lado cuando llegaran las tormentas que me provocaban tanto temor desde niña, sabiendo que todo pasaría y en un rato volvería a brillar el sol y hasta un arcoiris de repente, me recordaría la promesa del final del Diluvio.
No tenía mayor interés en su vida que proveer lo necesario para su familia; no buscaba ascensos, ni una especialización, ni acumular riquezas como objetivo central de su trabajo.
Se daba el tiempo para estar en casa y convivir con sus hijos. Recuerdo cuánto celebró el nacimiento de mis hermanos más pequeños, una parejita que vino a cerrrar con broche de oro su paternidad. Los recibía como bendiciones del cielo.
Si, evidentemente, eran otros tiempos.
Lo se muy bien, pero aunque ahora pueden existir mil razones para justificar la evolución del papel del hombre en la familia, creo que lo esencial nunca va a cambiar y es el amor por sus hijos.
Según reportes del Censo de Población y Vivienda del 2020, en México había 44.9 millones de hombres de 15 años y más, de los cuales, el 47 por ciento se identificaron como padres, enmarcados en un promedio de 45 años.
Así pues, podemos decir que la paternidad sigue siendo un objetivo en la vida de casi la mitad de los mexicanos, aunque en muchos casos, todavía incomprendida su trascendencia.
Que está pasando con los padres de ahora. Esos que no encuentran su lugar, que sienten y saben que no basta al dia de hoy con ser proveedores y protectores, responsables de su familia, muchos de ellos intentando cambiar los cánones tradicionales, pero sin encontrar el término medio, que los ubique en el lugar exacto del padre que desean ser.
Hoy que no saben donde ubicarse, en qué extremo de la cancha les toca jugar y que posición defender.
Su autoridad ha sido cuestionada en extremo y la mujer ha puesto en jaque su papel de proveedor único.
Se le exige como nunca, estar presente en las tareas del quehacer doméstico y participar activamente en la educación de los hijos. Ser parte importante en el cuidado de los pequeños y desarrollar su parte emotiva para establecer con ellos lazos de convivencia que generen confianza y certidumbre.
Muchos de ellos son acusados de ser padres ausentes, fríos y distantes, insensibles o desamorados, dejando de lado la educación formal que recibieron y el entorno en que se formaron.
Hoy quiero traer a mi memoria los versos del Poema al Padre, que le escuché al inolvidable Paco Stanley. Tomo estas palabras con mi admiración y respeto, por todos los padres en este su dia.
….
Hoy te quiero preguntar,
por que motivo las madres amenazan a sus hijos
con ese estribillo fijo de “¡ah cuando venga tu padre!”
y con tu padre de aqui, y con tu padre de allá,
resulta de que al final, al verme llegar a mi,
lo ven entrar a Caín y escapan por todos lados.
Y yo que vengo cansado de trabajar todo el día, recibo de bienvenida una lista de acusados, tú empiezas con tus quejas y yo tengo que enojarme, igual que hacía mi padre al escuchar a mi vieja Entraba a fruncir la ceja apoyando a ese fiscal que en medio del temporal se erigía en defensora, lo mismo que tú ahora que siempre me dejas mal, si los perdono, “que ejemplo ¿es así como los educas?” si los castigo “eres bruto, no tienes sentimientos”…
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